La travesía de la escritura

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Por Julio Anselmi

“Travesía”, de Ana María Torres. Editorial Metáfora. Buenos Aires, 2014.

El cuerpo más consistente de estos 16 cuentos de Ana María Torres se centra en la escritura, en sus misterios, avatares y fatalidades. “Ahora no tengo ninguna idea. / Estoy esperando a ver si se arma algo”, declara el inicio de un texto que es a la vez un cuento y una metaficción que reflexiona lo que se cuenta, lo que se expone y lo que se esconde detrás de lo que se dice.

En el primer cuento, “Los noctámbulos”, por ejemplo, un escritor es acosado en las noches por sus libros queridos, que parecen compartir su insomnia, su encierro, su olvido, a pesar de que ahora espera un ensayo que alguien ha publicado sobre su obra. El acoso de los libros llega a materializar a los personajes, a Hamlet, a Ema Bovary, a la Maga cortaziana, incluso a la cucaracha de Clarice Lispector. Por fin se publica el ensayo que lo elogia y el escritor se siente mejor y menos insomne. Decide mostrarle el ensayo a los noctámbulos, que se acercan para comprobar realmente que él esté en ese libro. Lo rodean, lo estrechan: ya vas a ver lo que es estar confinado entre las páginas, le dijeron “y con un golpe seco, el libro se cerró, dejándolo casi asfixiado entre las páginas y las tapas, y para peor era un libro de tapas duras”.

El otro tema eterno es el amor. “No quiero escribir una historia de amor”, se repite en distintos cuentos. El azar, el juego de las probabilidades es apelado con una carga de trágica cotidianidad: si un segundo después ellos se hubieran encontrado, si no hubiera existido esa distracción...

Del minimalismo hasta el fantástico, la libertad de Torres encuentra su cauce en cuentos de sucinta, estricta narrativa. No es casual que varios de estos textos alcancen la dimensión de la poesía y se presenten efectivamente como frases que son versos.

Ana María Torres es autora de libros como ¿Qué le hicieron? (cuentos, 1981), Los revoltosos (cuentos, 1995) y Seducción (novela, 2010).