“DAMAS”

La catarsis de seis mujeres

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La obra dirigida por Sergio Cangiano es realizada por el Grupo Esopo, y se presenta los sábados a las 21.30 en la Casa del Maestro.

Foto: Gentileza producción

 

Juan Ignacio Novak

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Aunque está concebida en tono de comedia y busca despertar las risas, a través de recursos como la caricatura, el absurdo y la parodia, en su corteza más profunda la obra teatral “Damas”, escrita por la dramaturga Adriana Allende, contiene un reflejo de angustias diversas. La frustración sexual, el hastío de la vida familiar en tanto rutina, el arma de doble filo que implica la búsqueda de alivio en la fama y el dinero se plantean, con más o menos profundidad. También ofrece una reflexión entrañable sobre el culto popular al Gauchito Gil, el Potro Rodrigo y Gilda.

Mientras viajan al santuario, precisamente, del Gauchito Gil, cinco mujeres ya en el otoño de sus vidas y la hija de una de ellas, quedan atrapadas en el baño de una estación de servicio, tras ser abandonadas por el chofer del micro. Mientras soportan el asedio de una jauría de perros salvajes e intentan una vana comunicación con el exterior a través de sus teléfonos celulares sin señal, cada una, casi sin querer, empieza a exponerse ante la inquisitiva “mirada de las otras”.

Todo se agudiza cuando el intermitente contacto con el exterior a través de una radio les permite reconstruir la historia: podrían ser víctimas de un secuestro. Aunque primero lo viven como una fatalidad, mientras los fragmentarios registros de la emisiones radiofónicas dan cuenta de la precipitación de los acontecimientos, las seis damas adquieren una egoísta conciencia de los beneficios que les puede reportar la situación.

La inicial atadura a las convenciones sociales empieza a derivar, de a poco, en la exteriorización exuberante de miserias y fracasos personales: el repaso de sus existencias las hace comprender que quieren recuperar el tiempo perdido. Y tras la necesaria catarsis, en un crescendo de situaciones disparatadas, se suben a una acordada liberación.

Fortalezas y debilidades

La fortaleza de la puesta en escena de “Damas” que propone el grupo Esopo está en su elenco: las actrices realizan una notable labor, cada una dentro de los límites que posibilitan sus caricaturarescos (a veces en demasía) personajes, a través de los cuales la autora propone una mirada sobre diferentes estereotipos sociales del rol de la mujer.

En esto juega a favor la concisa escenografía, casi espartana en su sencillez, y el buen trabajo de iluminación, que jerarquiza el trabajo desarrollado por Silvia Paredes, Noris Humeler, Graciela Iturraspe, Mónica Mántaras, Carina Cammaroto y María José Serniotti en el escenario, dirigidas con acierto por el reconocido Sergio Cangiano.

Todas tienen un momento para su lucimiento personal, aunque es para destacar la interesante labor de Carina Cammaroto. Casi sin diálogos, su actuación chaplinesca va de menor a mayor: desde su muda presencia, construye gran parte del andamiaje dramático de la obra. Algo que cobra toda su significación cuando entra en complicidad con el espectador.

Al texto le sobran algunas referencias escatológicas demasiado obvias, a la vez que demanda una profundización de algunas de las temáticas propuestas. Y el desenlace es algo precipitado y contiene cierta nota de ironía, tal vez pretendida: las mujeres encuentran una alternativa que en definitiva -más allá de una aparente liberación- está anclada en valores tan perecederos como la fama y la fortuna.