editorial

Vandalismo sobre las redes de la EPE

  • Resulta sugestivo que los robos de cables se reiteren con tanta frecuencia en puntos específicos del departamento La Capital.

Los robos y sabotajes al cableado de la Empresa Provincial de la Energía (EPE) en los accesos de la ciudad de Santa Fe no son hechos aislados, ni mucho menos casuales.

Esta semana, las autoridades de la empresa tenían previsto inaugurar un nuevo tramo de línea de media tensión que alimenta los barrios de la Costa, aunque el tendido de cables ya estaba en funcionamiento. Llamativamente, a poco de la inauguración, desconocidos quemaron el cableado a la altura del primer aliviador de la Ruta 168, muy cerca del barrio El Pozo.

La reparación de la red dañada demandará una inversión de unos 100 mil pesos. La obra apuntaba a brindar más confiabilidad al servicio eléctrico de Colastiné Norte y San José del Rincón, sectores del área metropolitana que suelen sufrir frecuentes cortes de energía durante los meses de verano.

Quien tomó la decisión de quemar el cableado recientemente instalado y a punto de ser inaugurado contaba con información precisa y sabía lo que estaba haciendo.

Desde comienzos de este año, las redes de la EPE vienen sufriendo destrozos y robos constantes en puntos específicos del departamento La Capital. El 11 de enero, robaron 150 metros de cable en los aliviadores de la Ruta 168, en el tramo que va de la Fuente de la Cordialidad hasta la intersección de la Ruta Provincial Nº 1.

Pocos días después, más precisamente el 23 de enero, los delincuentes robaron 360 metros de cable que estaba sostenido en bandejas portantes debajo de los mismos aliviadores.

Pero eso no fue todo. Una situación similar se ha repetido en el Puente Carretero durante los últimos meses. Allí, el 21 de noviembre del año pasado, se registraron tres hechos vandálicos sobre líneas eléctricas de media tensión que proveen de electricidad a diversas zonas de la ciudad de Santo Tomé.

Un mes más tarde, un grupo de desconocidos robó otros 300 metros de cables que atraviesan el Puente Carretero.

Y el 13 de febrero de este año, Santo Tomé se quedó sin electricidad a la medianoche aproximadamente durante una hora, porque cortaron con una sierra una línea de media tensión en el Carretero y también dañaron un conductor de 13.200 voltios.

La situación es más que llamativa. Se trata de robos planificados y ejecutados por personas expertas en el manejo de las redes eléctricas. Ningún improvisado se atrevería a cortar y robar 300 metros de cables sobre un puente o dañar un conductor de 13.200 voltios, como sucediera en febrero pasado.

El sentido común lleva a posar las miradas sobre personas que trabajan o trabajaron en la misma Empresa Provincial de la Energía. Si bien es una posibilidad cierta, las investigaciones realizadas hasta ahora no parecen haberlo confirmado.

¿Es tan difícil encontrar a los responsables de estos actos de vandalismo? Se supone que robar centenares de metros de cables de media tensión implica un trabajo que demanda tiempo. Además, para trasladar el material robado se requiere de camionetas o camiones. Resulta llamativo que la policía no esté en condiciones de ubicar a estos delincuentes in fraganti, sobre todo porque se comenten en lugares de alto tránsito.

En verdad, quienes deciden arriesgarse a robar el cableado de la EPE, lo hacen porque cuentan con compradores dispuestos a pagar por el material robado. Un dato no es menor para detectar cómo operan estas bandas que, por lo visto, desde hace tiempo se mueven con sugestiva facilidad en una amplia región.

Quienes deciden arriesgarse a robar el cableado de la EPE, lo hacen porque cuentan con compradores dispuestos a pagar por el material robado.