• Festival de Teatro Rafaela 2014

El teatro, como pasión y acción

La décima edición del FTR tuvo lugar en la Perla del Oeste, desde el 15 hasta el 20 del corriente. Amplia concurrencia y disfrute por la calidad de los espectáculos fueron signos dominantes de esta exitosa convocatoria ya consagrada.

El teatro, como pasión y acción

La amplia convocatoria de público es la constante del Festival de Teatro Rafaela 2014. En las subsedes también se vivió el mismo fenómeno.

Fotos: M&G Fotografías

 

Roberto Schneider

¿Cómo se hace para ser original y contar a los lectores la hermosísima experiencia vivida en Rafaela durante seis días? ¿Cómo evitar los elogios, la adjetivación compulsiva cuando los rafaelinos ofrecen calidad soberbia en la inteligente programación, solvencia creativa, organización contundente (perfecta, sin lunares), crecimiento intelectual traducido en seminarios, presentaciones de libros, talleres y actos amorosos día tras día?

Las respuestas, como los interrogantes, permiten vislumbrar claramente que el Festival de Teatro Rafaela está inserto como uno de los más grandes de la Argentina en el panorama de las artes escénicas de este país. Así de simple, así de grande, así de prepotencia ganada sobre la base de un trabajo sumamente inteligente de su director artístico, Marcelo Allasino, secretario de Cultura de la Municipalidad de Rafaela. Este municipio más la coorganización del Instituto Nacional del Teatro y el gobierno de la provincia de Santa Fe han tenido la enorme responsabilidad de continuar dando respuesta al público rafaelino, esos espectadores que han crecido junto con el festival, se han apropiado de él y exigen cada vez más calidad.

Queda entonces claro: todos los años, durante las vacaciones de invierno, la fiesta -nunca mejor utilizado este término- está en Rafaela. Ésta fue la décima edición, con una programación que incluyó nada menos que treinta y dos espectáculos en setenta funciones y otras actividades paralelas que siempre se llevan a cabo durante su desarrollo. Los que hemos tenido la fortuna de seguir desde su inicio la evolución de este festival hemos comprobado su clara consolidación como uno de los -insistimos- encuentros de teatro más importantes del país, sobre todo por lo que significa como usina de propagación de algunas de las expresiones más auténticas de lo que mejor se hace escénicamente en el orden nacional.

Programación excelsa

Una programación afinada y para todos los gustos y para chicos y para grandes, organización perfecta, atención esmerada de todos los grupos invitados. Y, sobre todo, la marcada preocupación por hacer de esa exhibición anual una convocatoria de amplia repercusión popular este año se estimó que los espectadores fueron 22.000, incluidos los de las siete subsedes de la región- donde, junto al entretenimiento y la recreación, el teatro asuma, como en los viejos tiempos de la polis griega, un sentido de reflexión cultural, de observación, análisis y catarsis sobre la propia existencia social. Ha contribuido a este fin una programación que si bien privilegia el nivel artístico y de teatralidad en sus elecciones no olvida, sin embargo, que las obras no sean indiferentes a las resonancias políticas, sociales y humanas de este mundo.

Asimismo, y una vez más, el festival garantizó, como lo hace todos los años, ámbitos de debate sobre el trabajo teatral. En esta edición, lo hizo mediante la concreción de las mesas de devoluciones de los integrantes del Círculo de Críticos de las Artes Escénicas de la Argentina, Critea, y periodistas de otras provincias, destinadas a los hacedores y al público. Unos encuentros bien organizados y de alta calidad, para debatir acerca del actual panorama de las artes escénicas.

Cabe consignar que el hecho de que la Municipalidad de Rafaela sea la fogonera de este acontecimiento le confiere a su realización una dimensión cultural distintiva y potente, porque refuerza aquella idea de que el festival está instalado como una celebración donde la comunidad al mismo tiempo que disfruta se mira, como en un espejo, a sí misma. Demuestra ese hecho la masiva asistencia de público, que refleja la conciencia de los rafaelinos de que ese festival es de ellos y para ellos.

Claridad conceptual

Ahora traducimos los aspectos más salientes del discurso de Marcelo Allasino, por considerarlo una pieza engamada con el brillo más adecuado para el FTR14. El secretario de Cultura de Rafaela sostuvo que desde el principio estuvo cerca de cada una de las concreciones del Festival. “Fui espectador de todos sus actos inaugurales, y escuché a gobernantes y funcionarios locales, provinciales y nacionales, que compartieron miradas, visiones, sueños, y también dieron cuenta de hechos históricos para la cultura local. En las dos últimas ediciones tuve el honor y la responsabilidad de dirigirme a ustedes para hablar, desde mi rol de funcionario público, sobre proyectos y realizaciones. Es decir: fui testigo y protagonista de palabras y de hechos.

“Les confieso que me llevo mucho mejor con la acción que con la palabra. Compartir mi mirada sobre este fenómeno en el que se ha convertido el festival, en este contexto tan particular de celebración, no me resulta nada fácil. Pero las acciones son tan claras y evidentes que ellas mismas conforman los fundamentos y las razones que lo constituyen y lo hacen posible.

“Pienso en cómo el teatro, renovando sus convenciones formales y ficcionales, nos sigue reuniendo masiva y apasionadamente, como esta noche, en busca de sensaciones e ideas para compartirlas colectivamente. Esa búsqueda de sentido más allá de lo que acontece en el momento irrepetible de la escena, mantiene vivo al teatro y lo hará mientras seamos estas criaturas imperfectas en busca de verdades que nos trasciendan.

“Pienso en la relación dialéctica entre ficción y realidad, en la difícil vinculación entre palabras y acciones, despertando grandes pasiones y decepciones, tanto en el teatro como en la política. El teatro se construye a partir de la acción. Desde un sujeto que desea y se pone en movimiento para lograr su objeto de deseo. Así entendemos nosotros a la política, desde la fuerza arrolladora de la acción”.

Concreciones

Más adelante, Allasino puntualizó que esa presencia del Estado, necesaria e indiscutible, exige revisiones y actualizaciones permanentes, reclama “compromisos acordes a nuestras circunstancias actuales. Por eso, y a partir de encuentros y charlas con representantes de las artes escénicas locales, el año pasado anunciamos un proyecto largamente deseado por los teatristas rafaelinos: la creación de la Escuela Municipal de Artes Escénicas. Gracias a la decisión del Poder Ejecutivo local, que trabajó con seriedad y compromiso en el diseño curricular, en la convocatoria pública a los docentes y en la preselección de sus alumnos, hoy esa escuela gratuita está en plena actividad. El próximo año estará funcionando en el Complejo Cultural del Viejo Mercado, edificio que ustedes podrán recorrer en estos días de festival, y que confirma con la contundencia de una obra magnífica, la importancia que esta gestión le otorga a las expresiones de nuestra Cultura”.

“Esta relación entre visiones y deseos y sus concreciones en la realidad van más allá del teatro, la escuela y el festival”, dijo Allasino. El Estado municipal se hace cargo de los cambios y los promueve, los genera, los vehiculiza en proyectos concretos, reales y posibles para todos. “Hemos encarado una gestión de trabajo en la que los propósitos y las intenciones se construyen desde y a partir del diálogo, las convicciones, las decisiones y el trabajo creativo, sostenido, obstinado. Queda sí, todavía, mucho por hacer y en ese hacer por venir necesitamos de todos. Porque un deseo colectivo cristaliza en acción colectiva. No tengo ninguna duda sobre esto. Puede llevar tiempo, pero eso que se sueña entre muchos y se carga de amor, no puede más que hacerse hecho, carne, realidad.

“Este festival es un hecho maravilloso para confirmar que los sueños se transforman en realidad y que la resistencia es una de las formas en la que esos sueños se plasman. Porque este festival es un espacio de resistencia. Resistencia del público de toda la región, que adhiere masivamente y apuesta por un teatro sin figuras televisivas ni éxitos de taquilla. Un espacio de resistencia para artistas de todo el continente, que lo apoyan con honda emoción, sean programados, o no. Para los críticos y periodistas, que siguen escribiendo comprometidamente en diarios, revistas, o páginas web. O blogs, o donde sea.

“El teatro me dio la posibilidad de entender la lucha. De darle cuerpo y forma. Y deseo. Me enseñó que el encuentro es necesario y vital. Que los grandes proyectos se llevan adelante en grupo. Que formamos parte de lo mismo, en Rafaela, en Ataliva, en Córdoba o Buenos Aires. Que en esta difícil e intrincada búsqueda por entender quiénes somos, de qué estamos hechos y qué queremos, nos es posible evolucionar. Que el deseo nos hace andar esa búsqueda, y en ese andar es donde confirmamos nuestra esencia y nos hacemos presencia”.

Para concluir su emotivo discurso -rindió también tributo al actor Sebastián Zoppi-, Allasino manifestó que “con coraje, con alegría, con ironía, con respeto, damos un paso y luego otro hasta lograr que el teatro llegue a pibes de los barrios en funciones gratuitas en plazas y sedes vecinales. Se insiste, se persiste, se resiste hasta que vienen los referentes más grandes del teatro nacional a esta ciudad pequeña sin atractivos turísticos. Se sigue hasta que el nombre de Rafaela resuena por el país teatral y el continente y más allá”.