Pulsos de la política provincial

Compleja realidad política en tiempos de campaña

Compleja realidad política en tiempos de campaña

Darío H. Schueri

La azarosa realidad política nacional tendrá el efecto de una densa y persistente llovizna sobre las campañas proselitistas en Santa Fe, una de las primeros provincias que servirán de test match para el futuro electoral nacional.

La indisimulada repercusión social que seguirá causando el conmovedor “caso Nisman” (agravado por las recientes declaraciones del ex canciller Rafael Bielsa, que dan la razón a lo realizado por el fiscal muerto) seguirá ejerciendo presión sobre el hiperquinético gobierno central, que reacciona redoblando la apuesta cual jugador compulsivo. Hay que sumar además otros “casos” (Boudou, Hotelsur) en los cuales la Justicia está corriendo el velo, y que no podrán ser esquivados en las campañas provinciales, más allá del carácter esencialmente provincial que los candidatos intentarán darle. El subsistema político santafesino no podrá despegarse del acelerado proceso nacional.

De tal manera, los candidatos y precandidatos amalgamarán como siempre sus mediáticos discursos de campaña con las críticas y propuestas locales de manual, pero esta vez sin dejar de prestarle atención al dinámico devenir nacional, sea para congraciarse con elogios, o arremeter con dureza toda vez que presientan -o las encuestas así se lo indiquen- que ello puede reportarle esa masiva adhesión ciudadana que imaginan se transformarán en oportunos votos.

Los 700 precandidatos de las 25 listas que se disputarán las 50 bancas del hemiciclo de Diputados (la mitad de los actuales ya no estarán más después del 10 de diciembre) y los 202 aspirantes a sentarse en los 19 escaños del Senado provienen del más variado arco político e ideológico; pero ninguno escapará de la lógica binaria “K” o “anti K” que envuelve y divide- al país.

En total, más de 900 candidatos querrán ingresar o seguir en el Parlamento santafesino, donde el récord de permanencia lo ostenta el diputado Federico Reutemann, sobrino del ex gobernador, con 20 años y seis períodos consecutivos a partir del 10 de diciembre, (salvo que el PRO sufra una hecatombe electoral en la categoría, ya que Reutemann está séptimo en la grilla). En Senadores, el récord lo ostenta Alberto Crossetti del departamento Belgrano también con 20 años de mandatos ininterrumpidos.

Daría la impresión de que el test de calidad de los candidatos ante la sociedad sufragante será su posicionamiento con respecto de las políticas nacionales, que seguramente irán radicalizándose con el correr de los días. De tal manera que la adhesión o no- con las mismas puede condicionar el futuro de pretendientes que en otros tiempos sólo se hubieran conformado con exhibir su filiación partidaria y contar sus ideas y proyectos.

Una exagerada muestra del recalentamiento político la dieron en estos días el gobernador Antonio Bonfatti y el precandidato radical a sucederlo Mario Barletta, quien se destempló al acusar al primer mandatario de “estar con la alegría” y “temerle a los carpetazos” por la decisión del gobernador de adherir pero no asistir al tributo a Nisman. Luego el jefe de Gabinete, Rubén Galassi, no anduvo con sutilezas y dijo que las opiniones de Barletta eran propias de una “mente trasnochada”.

Si esto se dicen candidatos que compiten en el mismo espacio y que el 20 de abril deberían marchar juntos rumbo a las generales, ¿qué le espera a la población escuchar de adversarios políticamente declarados?

El sensitivo momento emocional que atraviesa la sociedad (con el ítem “inseguridad” encabezando las encuestas, sin contar los futuros avatares económicos que pareciera ser que si no lo reflejan los medios salvo los especializados en economía no existiesen) debería ser finamente advertido, decodificado y trasladado a los discursos y acciones campañas por quienes pretenden manejar la cosa pública a partir del 10 de diciembre.

De todos modos, y como advertíamos la semana anterior, que existan problemas medulares de compleja resolución y mortificación ciudadana no significa que la sociedad esté dispuesta a comprar soluciones mágicas. Tampoco se enamorará de retóricas ensoñaciones, ni promesas de un porvenir ilusoriamente fulgurante.

En momentos de incertidumbre social y económica es cuando el voto puede convertirse en pragmáticamente conservador; pero también disparar sorpresivamente el cambio si el conjunto de portadores del mismo, unidos entre sí por la mágica conjunción de iguales intereses y necesidades, así lo creen.

Más allá de las numerológicas encuestas, todo político que se precie de tal no puede prescindir de su experimentado olfato a la hora de salir al ruedo a enfrentar al pueblo que pareciera desprevenido, pero almacena muy bien en el subconsciente gestos, actitudes, modos, y por fin las propuestas de cambio o continuidad, según sea.

Para este primer turno electoral del 19 de abril, el peronismo finalmente consiguió la tan mentada unidad electoral con una sola lista alumbrada en los despachos de Balcarse 50, encabezada por el binomio Omar Perotti Alejandro Ramos, aunque en la categoría Diputados, la generosidad de la boleta única permitió que se inscriban cinco grillas además de la oficial. Los 11 senadores peronistas junto al Foro de Presidentes Comunales Pueblos Libres también apoyarán al dueto peronista enrolado en el Frente Justicialista para la Victoria.

Perotti-Ramos deberán recuperar la dignidad peronista maltrecha en las dos últimas elecciones con magros 22% en 2011 y 2013 a mano del por entonces asombroso Miguel del Sel, que en este turno electoral ya no resultará novedoso, pero camina con peso electoral propio con un piso de 500 mil votos en sus alforjas.

Precisamente Miguel del Sel irá por las barbas del gobernante FPCyS con un armado territorial que, comparado con el del peronismo oficialista y el frente que gobierna la provincia, hasta pareciera precario. Del Sel basará su accionar proselitista en su imagen y popularidad, pondrá el oído a los problemas de la gente y apuntará sus cañones discursivos decididamente hacia el narcotráfico y la inseguridad, anclándose en la necesidad de ganar Santa Fe para posicionar de la mejor manera al líder de su partido, Mauricio Macri, que peleará por la presidencia de la Nación en las casi inmediatas elecciones nacionales.

De allí la trabajosa alianza estratégica con el poderoso gremio UPCN y su brazo político Producción y Trabajo, que le proporcionará a Del Sel y los suyos la inestimable logística humana que el sindicato tiene en cada pueblo y ciudad de la provincia. A cambio, Del Sel le concedió a PyT cuatro diputados en su grilla, y el partido fundado por Alberto Maguid le proporcionó al PRO a Sebastián Pignata como candidato a intendente.

El frente gobernante que pugnará por quedarse cuatro años más en el señorial edificio de 3 de Febrero con la fórmula Lifschitz - Fascendini cerró su lista de diputados provinciales encabezada por el actual binomio gubernamental Bonfatti-Henn un día antes de la presentación formal ante la junta electoral partidaria.

Un poco más tarde lo hizo el dúo Barletta Malaponte (aunque en los afiches y folletos figure Mario Barletta junto a Rubén Giustiniani, su primer diputado) que también forman parte del FPCyS, pero aspiran a ser ellos los próximos inquilinos de la Casa Gris. En total, el FPCyS consiguió que casi 500 listas del vasto territorio santafesino apoyen sus dos propuestas gubernamentales para las primarias del 19 de abril.

El Frente Renovador (de La Esperanza) de Sergio Massa, al igual que el PRO de Mauricio Macri utilizará las elecciones santafesinas como plataforma de lanzamiento en la encarnizada puja nacional que, tal como decíamos al inicio, se disputará en este caso la resistencia al modelo kirchnerista que gobierna el país.

Actuarán de sparring en Santa Fe los aspirantes Oscar “Cachi” Martínez que hará valer su experiencia en elecciones locales y provinciales, y el ex dirigente agropecuario federado Eduardo Buzzi, quien pondrá a prueba su nivel de conocimiento y carisma en el interior rural de la provincia.

Se ubican también en la línea de largada rumbo a la gobernación otras cuatro listas de distintos frentes y partidos tales como Alejandro Parlante del Frente Social y Popular; Octavio Crivaro del Frente de Izquierda de los Trabajadores; Omar Palma del Frente de la Cultura, la Educación y el Trabajo (que lleva de vice a Silvia, la hija de Carlos Monzón) y Raúl Castells, del Movimiento Independiente, Justicia y Dignidad.

Todos ellos, sumados a los miles de entusiastas candidatos que en los 312 municipios y 51 municipios de la provincia intentarán seducir al arisco electorado que hoy día difícilmente recuerde qué día deberá votar; pero sabe muy bien lo que quiere para su futuro, el de su familia y por añadidura lógica, comunidad.

De tal manera, los candidatos y precandidatos amalgamarán como siempre sus mediáticos discursos de campaña con las críticas y propuestas locales de manual, pero esta vez sin dejar de prestarle atención al dinámico devenir nacional, sea para congraciarse con elogios o para arremeter con dureza.