Científicamente

¿Cómo se mide la desigualdad?

  • La medición de los ingresos es un tema de gran sensibilidad, ya que los cientistas sociales trabajan con información que puede determinar políticas que influyan en la calidad de vida de las personas. Un investigador de la UNL explica este aspecto del laboratorio de las ciencias sociales.
20_Metodo estadistico desigualdad poblacion.pdf
 

Prensa UNL - El Litoral

“La desigualdad del ingreso es un problema de extrema sensibilidad, ya que está relacionado con problemas de pobreza e indigencia, educación, salud, vivienda y, en general, con las condiciones de vida de gran parte de la humanidad. Abordar el problema de la desigualdad económica desde una perspectiva científica demanda, como la mayoría de los objetos de estudio, un enfoque teórico y herramientas empíricas para mensurar el fenómeno”, sostuvo Gabriel Brondino, integrante del Centro de Investigaciones de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales de la UNL.

Cómo medir

En este sentido, Brondino comentó que con el pasar de los años se han propuesto diferentes formas para medir la desigualdad. Las más relevantes se basan en la idea de distribución personal del ingreso, en la cual se observan los ingresos totales de los individuos sin distinguir las fuentes del ingreso (propiedad, trabajo, renta). En oposición, la distribución funcional del ingreso se concentra en la distribución según las diferentes categorías del ingreso, siendo las principales el trabajo asalariado e ingreso de la propiedad. “Supongamos una población que se compone de n individuos, cada uno de los cuales recibe un ingreso yi, donde i representa el individuo en cuestión. Luego, tendremos n ingresos diferentes (y1, y2, yn) y la suma de éstos dará como resultado el ingreso total de la población. El ingreso medio se obtiene dividiendo el ingreso total por el tamaño de la población, es decir, n. Esta información es suficiente para obtener una serie de indicadores estadísticos que nos permiten conocer, en un momento del tiempo, la estructura del ingreso en la sociedad. Por ejemplo, podemos calcular la diferencia que existe entre el ingreso más alto y el más bajo dividido por el ingreso medio. Cuando todos los individuos tienen el mismo ingreso, la diferencia es nula. No obstante, el indicador se agranda a medida que mayor es la diferencia entre el ingreso máximo y el mínimo”. Según destacó, el principal problema de este indicador es que ignora la distribución de los ingresos que no pertenecen a los extremos.

El coeficiente de Gini

Pero Brondino comentó que el indicador que más se utiliza actualmente es el coeficiente de Gini, que se puede analizar a través de la curva de Lorenz, un eje de dos dimensiones que ordena la población en porcentajes según su nivel de ingreso, de menor a mayor, en el eje horizontal, e indica el porcentaje del ingreso total que dispone cada estrato de la población en el eje vertical (ver gráfico). “Obviamente, el 0% de la población recibe el 0% del ingreso, mientras que el 100% de la población recibe el 100% del ingreso, por lo que la curva se mueve desde una esquina a otra diametralmente opuesta. Si todos tienen el mismo ingreso, la curva será una diagonal, pero en ausencia de igualdad perfecta, los estratos más bajos tendrán una participación en el ingreso proporcionalmente menor”, sostuvo.

En este sentido, el economista expresó que el coeficiente de Gini también se puede emplear para analizar la evolución de la desigualdad a lo largo del tiempo, o bien para comparar los niveles de desigualdad en distintos países o regiones. “Estas herramientas estadísticas también se pueden usar para otras variables, como ser la riqueza (el patrimonio de los individuos) o el consumo”, anotó.

La teoría

Según Brondino, las diferentes mediciones empíricas deben hacer referencia al enfoque teórico, ya que no son independientes de él. “En realidad, es muy difícil de disociar ambas cuestiones, porque el enfoque teórico que utilicemos es de gran relevancia puesto que, previo a saber cómo medimos la desigualdad del ingreso, es necesario saber por qué ésta existe. Para ello, es preciso conocer cómo se genera ingreso en una determinada sociedad y cómo se distribuye”, continuó.

Al respecto, Brondino sostuvo que sobre estas cuestiones no existe consenso definitivo y es donde radican los puntos de discusión más candentes. “A su vez, el debate se eleva por encima de los aspectos estrictamente científicos y entran en juego valoraciones éticas de los participantes, ya que la desigualdad está asociada a las nociones más complejas de justicia y equidad”, manifestó.

“El Estado, en este tipo de esquemas es un actor fundamental que dirime los conflictos distributivos. En definitiva, si bien tenemos herramientas sofisticadas y muy avanzadas para medir la desigualdad económica de una región o país, todavía queda mucho recorrido para que exista un acuerdo respecto de sus causas fundamentales y los instrumentos necesarios para reducirla o no”, finalizó.