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Inolvidable y emotiva noche tatengue en la mítica Bombonera...

Con un corazón lleno de goles y agujeritos

Unión ganó 4 a 3 en un partidazo. La “presencia” de Diego Barisone se hizo sentir en un equipo que encontró, en el dolor por la muerte del amigo, la mejor razón para ejecutar la hazaña.


Con un corazón lleno de goles y agujeritos

Gamba, a puro coraje

Ni el planchazo que recibe en su rostro impide que Lucas Gamba coloque la cabeza para conectar la pelota que le bajó Affranchino y así marque el 4 a 3 definitivo. El delantero rojiblanco fue figura del partido. Foto: Matías Nápoli

 

Enrique Cruz (h)

(Enviado Especial a Buenos Aires)

“Santi” Zurbriggen hizo las inferiores con él, era un amigo de la vida, y lloraba. Emanuel Brítez creció cuando él ya estaba un poquito más grandecito y “ducho”, y lloraba. Nereo Fernández le llevaba diez años pero había sido un guía, un referente, una persona a la que él escuchaba, y lloraba. Aquéllos que no lo conocían desde tanto tiempo atrás pero que habían compartido el plantel con él, como Gamba o Malcorra, lloraban. El técnico pensaba a cada momento en Gerardo, su papá, y lloraba. Desde su puesto hoy de técnico de Talleres, Darío Kudelka escribía contando de aquella vez que se había perdido en un campamento de La Salle, y lloraba. Los dirigentes, que lo habían visto crecer y asistían a todo ese increíble, indescriptible e inolvidable espectáculo del fútbol y de la vida en la Bombonera, lloraban. Los hinchas de Unión y lo que no son de Unión también, lloraban. Esa bandera posada en el mítico césped de la bandera con la leyenda “Bari, nunca te olvidaremos”, era la bandera que desde arriba miraba Diego, antes del partido, para darle fuerzas a ese grupo de muchachones vestidos de jugadores que salieron a la cancha a jugar con el corazón en la mano ante 50.000 personas por el amigo, por el compañero, por el “hermano” que se fue al cielo y desde ese lugar los ayudó a generar lo que generaron.

La vida en estado puro y el fútbol asociado a esa cadena de sentimientos que penetraron hasta lo más hondo y se hicieron sentir desde el dolor y la alegría más profunda. Era llanto de tristeza, emoción y alegría a la vez. Era el dolor y la algarabía mezclada, imposible de poder razonar sin entender que se trata de sentimiento puro. Ganar y llorar, sufrir y llorar, alegrarse y llorar. Razones hay de sobra, como en la vida. Pero no se puede explicarlas, hay que sentirlas y entenderlas como una reacción a algo muy fuerte y muy querido.

Unión metió cuatro goles en la Bombonera, ganó un partidazo, enmudeció a 50.000 hinchas rugientes, Brítez y Martínez (amigos de Barisone) metieron su primer gol en Primera y el equipo se sobrepuso a un comienzo totalmente adverso, donde parecía que estaba para el cachetazo. Fue inolvidable desde todo punto de vista. Y emotivo. Porque además de la Bombonera llena, enfrente estaba el puntero del torneo con uno de los jugadores más queridos del pueblo argentino con todo lo que eso significa. Y porque Unión llegaba con el corazón en la mano, maltrecho y habiendo llorado a ese pibe que se fue una madrugada sin avisar, dejando lágrimas y un dolor profundo del que no se podía ni se podrá salir rápidamente.

Pocas veces el significado de una victoria es tan grande que puede exceder lo meramente deportivo. ¿Importa que Unión llegó a 30 puntos en 19 partidos, generando una cantidad de puntos nunca alcanzada en la cantidad de partidos de los viejos torneos cortos?, claro que importa. ¿Importa que le metió cuatro goles a Boca en la Bombonera por segunda vez en la historia?, por supuesto que importa. ¿Importa que se metió entre los diez primeros del torneo?, está claro que sí. ¿Importa que el equipo dio otra muestra de coraje y valor, como la que tuvo en ese segundo tiempo ante River en el Monumental para emparejar un partido que perdía y que parecía conducirse inexorablemente a una derrota y hasta holgada en las cifras?, naturalmente que sí. Pero a todo eso hay que agregarle el valor espiritual, el hecho de haber ganado por él, de hacerlo partícipe al amigo fallecido de la hazaña, de admitir que jugaron con “12”, que el pibe está vivo en el sentimiento y en el corazón de cada uno de esos chicos que corretearon con “Bari”, alguna vez, por las canchitas de La Tatenguita, por la cancha auxiliar o disfrutaron de alguna ronda de mates en la concentración o de una de sus bromas (dicen que “Bari” era o se hacía el sonámbulo y andaba por los pasillos “asustando” gente en las concentraciones).

El pibe estuvo ahí. Seguro que estuvo ahí. Este chico no murió para este plantel. Barisone no se mató en la autopista chocando contra un camión. Para ellos está ahí, más vivo que nunca. Y seguirá estando metido en cada uno de sus corazones, para darle fuerzas a sus piernas y garra y temple a sus espíritus.

Con un corazón lleno de goles y agujeritos

El primer gol del hincha

Emanuel Brítez remata al arco después de recibir un rebote y convierte el tercero de Unión. El Tate se ponía 3 a 2 arriba, en un partido plagado de emociones y dramatismo.

Foto: Matías Nápoli

Positivo/

La actitud y la capacidad para llegar al gol a partir de la media hora del partido.

/ El técnico, con los cambios y a pesar de tener un jugador más en la cancha, jamás resignó la chance de atacar y buscar la victoria.

Negativo

/ La falta de marca y los problemas defensivos en la primera media hora, hasta el penal de Orión.

 

síntesis

Boca 3

Unión 4

Cancha: Boca.

Arbitro: Jorge Baliño.

Boca: Orión; Fuenzalida, Tobio, Díaz y Colazo; Meli, Erbes y Gago; Tevez; Palacios y Calleri. Estuvieron en el banco: Monzón, Magallán, Cuevas y Pavón. D.T.: Rodolfo Arruabarrena.

Unión: Nereo Fernández; Britez, Zurbriggen, García Guerreño y Cardozo; Villar, Martínez, Matías Sánchez y Malcorra; Gamba y Riaño. A.S.: Matías Fidel Castro. Estuvieron en el banco: Fleita, Riva y Matías Gastón Castro. D.T.: Leonardo Madelón.

Goles: en el primer tiempo, a los 6 m Calleri (B), a los 30 m Malcorra (U) de penal y a los 35 m Martínez (U). En el segundo tiempo, al minuto Tevez (B), a los 19 m Brítez (U), a los 42 m Calleri (B) y a los 45 m Gamba (U).

Cambios: en el primer tiempo, a los 30 m Sara (B) por Palacios. En el complemento, a los 7 m De Iriondo (U) por Matías Sánchez; a los 24 m Carrizo (B) por Fuenzalida, Soldano (U) por Riaño; a los 32 m Bentancur (B) por Colazo y a los 35 m Affranchino (U) por Villar.


 

Con un corazón lleno de goles y agujeritos

No es un festejo más

Y no sólamente porque fue el primer gol de la cosecha de Brítez en su carrera, sino por las connotaciones que tuvo el partido. Brítez fue uno de los que vivió con más emoción todo lo que ocurrió en la semana.

Foto: Matías Nápoli

Bajo la lupa

NEREO FERNÁNDEZ (6).

- Poco y nada que hacer en los tres goles. Le tapó bien un mano a mano a Tevez y detuvo un cabezazo en el final con una volada espectacular.

BRITEZ (6).

- Se equivocó en la jugada del primer gol de Boca, pero después lo enmendó convirtiendo el tercero de Unión con buena definición. De menor a mayor.

ZURBRIGGEN (6).

- Dentro de un rendimiento defensivo con fisuras, supo arreglárselas tanto de arriba como de abajo. Mostró personalidad.

GARCÍA GUERREÑO (5).

- Momentos de complicaciones mezclados con otros de solidez. Algo complicado cuando le ganaron las espaldas a Cardozo.

CARDOZO (5).

- Arrancó el partido como para tener una noche negra, porque le hacían el 2-1 y Boca desbordaba por allí. Mejoró un poco después.

VILLAR (5).

- Uno de los que fue de menor a mayor, le costó entrar en el ritmo del partido e hizo un buen segundo tiempo.

MARTÍNEZ (8).

- Empezó con titubeos pero cuando se afirmó, mandó. Metió un gol presionando de una manera brillante al Cata Díaz y definiendo bien. Terminó exahusto.

MATÍAS SÁNCHEZ (5).

- Estaba al filo del reglamento y de la contemplación de Baliño. Bien Madelón en sacarlo.

MALCORRA (6).

- Brillante ejecución en el penal y buen segundo tiempo. Otro de los que fue de menos a más.

RIAÑO (5).

- Voluntarioso, aunque todavía le está faltando demostrar adentro del área. Tuvo una en el primer tiempo, luego de un pelotazo cruzado que se la pusieron en el pie, pero no pudo bajarla adecuadamente.

GAMBA (8).

- Otra de las figuras de Unión. Se corrió todo, le hicieron el penal, ayudó a Martínez para que marque su gol y convirtió el cuarto. Notable segundo tiempo.

DE IRIONDO (6).

- Entró bien, le dio un poco de respiro y ayuda a un Martínez que estaba haciendo un gran desgaste.

SOLDANO (5).

- Dejó todo en la cancha y estuvo merodeando adentro del área de Boca, tratando de capitalizar algún rebote.

AFFRANCHINO.

- El mérito de una pelota muy bien bajada de cabeza para que Gamba marque su gol.



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