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Palabras para desarrollar la mente

Un vocabulario amplio es importante para el desarrollo psicológico e intelectual de los niños y facilita el aprendizaje escolar. Un estudio en chicos de 4 años buscó determinar el nivel de diversas habilidades, como definir ciertas palabras o similitudes entre dos objetos. La importancia de las actividades hogareñas y en el aula.

FUENTE. DRA. IRENE MAIER (*).

Palabras para desarrollar la mente
 

Comprender y usar un vocabulario amplio es un logro muy importante para el desarrollo psicológico e intelectual de un niño. Esta habilidad le permitirá enriquecer las relaciones con otras personas y entender las situaciones en las que participa. También le facilitará aprender a leer, porque comprenderá el significado de más palabras, y a escribir, porque las usará para redactar.

Posteriormente, extendiendo su vocabulario, podrá estudiar diversas disciplinas científicas, técnicas o artísticas.

El proceso para aprender un lenguaje comienza muy temprano, porque ya en los últimos tres meses dentro del vientre de su mamá los bebés muestran una importante actividad ante los sonidos del ambiente. Después de nacer, las palabras que escuchan contribuyen a su desarrollo. Por ello los pediatras recomiendan hablarles desde los primeros días de vida, cantarles y leerles cuentos. A los 18 meses de edad los chicos suelen conocer alrededor de 20 palabras y a partir de allí su vocabulario crece aceleradamente. A los cuatro años manejan unas 1500 palabras y al seguir incorporando más se les facilita el aprendizaje escolar.

INVESTIGACIONES ACTUALES

El Centro de Estudios en Nutrición y Desarrollo Infantil (CEREN, que depende de la Comisión de Investigaciones Científicas de la Provincia de Buenos Aires, CIC) completó en 2015 el análisis de su estudio sobre el vocabulario de 40 niños de 4 años. Ellos concurrían a escuelas de la ciudad de La Plata, a las que asisten alumnos de diferentes ambientes socioculturales.

Los investigadores del CEREN emplearon una prueba reconocida internacionalmente y estandarizada para niños preescolares. El promedio de respuestas correctas para una determinada edad se fija estadísticamente y se obtiene un índice de lenguaje general para cada niño.

Algunas de las tareas incluidas buscan determinar ciertas habilidades, entre ellas definir las similitudes entre dos objetos (por ejemplo, que una manzana y una pera se parecen en que ambas son frutas). El 30% de los chicos del estudio logró responder por encima del promedio de aciertos, mientras que el resto se desempeñó por debajo de él.

Otra prueba consistió en pedirles que definan palabras de una lista. Ellas están ordenadas comenzando por las más “concretas” (que nombran cosas que se experimentan con los sentidos: por ejemplo, cuchara), y se continúa con palabras crecientemente “abstractas” (emociones, conocimientos, etc., como por ejemplo amor, mentira). Habitualmente los exámenes del vocabulario no piden la definición de palabras abstractas a niños menores de 5 años. Las incluidas en esta investigación fueron elegidas a partir de grabaciones de conversaciones infantiles espontáneas.

“Encontramos que cerca de un tercio de los escolares respondió correctamente las definiciones de las palabras concretas. Las abstractas fueron más difíciles de definir, como era de esperar para niños tan pequeños”, nos dice la doctora Maira Querejeta, integrante del CEREN. “Un 22,5% no conocía ninguna. Creemos que los chicos que sí reconocían algunos términos lo hacían porque esas palabras se usarían más frecuentemente en su entorno diario”.

Las definiciones que daban los niños estaban relacionadas con sus experiencias personales. Por ejemplo uno de ellos definió “crecer” como “que estás creciendo muy grande”, y otro dijo que “miedo” era “pensar que un monstruo está acá”.

LA INFLUENCIA DEL HOGAR

El estudio encontró diferencias de desempeño según el nivel socio-económico familiar. Los chicos que venían de hogares de clase media tenían un nivel de lenguaje más rico que los niños de condiciones más bajas. Estos últimos tenían en su mayoría un desempeño por debajo del nivel medio fijado por la prueba.

Esta circunstancia debe compensarse con actividades hogareñas y en el aula que promuevan y enriquezcan el lenguaje oral. “Dentro del CEREN integramos un equipo de investigadores que puede asesorar sobre cómo trabajar el lenguaje y enriquecer el intercambio con los niños. También estamos desarrollando un curso a distancia para docentes. En él se ven pautas de lo esperable en el desarrollo lingüístico de un niño y formas de intervenir desde la escuela para promover un buen desarrollo”, informa la doctora Querejeta.

(*) Divulgación científica de la Comisión de Investigaciones Científicas de la provincia de Buenos Aires (CIC).



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