Edición del Jueves 14 de abril de 2016

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Federalismo fiscal para el equilibrio de una Nación - Edición Impresa - Política | Economía Política

Lo que dejan las experiencias de Argentina y Canadá

Federalismo fiscal para el equilibrio de una Nación

Miguel Asensio destacó la fórmula de igualación que usa el gobierno canadiense para buscar el equilibrio entre regiones y provincias.

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Expertos argentinos y canadienses en la charla final del encuentro realizado en la Facultad de Ciencias Económicas de la UNL.

Foto: El Litoral

 

Mario Cáffaro

mcaffaro@ellitoral.com

“Desafíos económicos e institucionales en países federales: experiencia de Canadá y Argentina” fue la propuesta que organizada por la Embajada de Canadá en Argentina y la Fundación Dos Siglos con apoyo y cooperación de la UNL a través del Doctorado en Administración Pública de la Facultad de Ciencias Económicas tuvo por escenario esta capital durante tres jornadas. Miguel Asensio fue, quizás, el alma máter del encuentro ya que desde los años ‘80 está en contacto y fluido intercambio académico con universidades del país del norte.

Los doctores Hugo Cyr (UQAM, Montreal), James P. Bickerton (USt. FX, Nueva Escocia) y David Peloquin (Ottawa) llegaron a esta capital para exponer la experiencia sobre federalismo fiscal y escuchar a pares argentinos como Alberto Dalla Vía, José María Hernández, Pablo M. Garat, José M. Benvenutti, Ana María Cecchini de Dallo, Orlando A. Braceli, Carlos Caballero Martín, Pablo Olivares y Lucrecia D’Jorge, entre otros. El broche final fue la presencia del consejero político de la Embajada de Canadá en Argentina, Tudor Hera.

“Somos países muy parecidos”, admite Asensio ante El Litoral evaluando objetivos y lo que dejaron las jornadas. Desde la conformación política, Canadá tiene provincias y dos cámaras legislativas aunque resalta que el Senado no es electivo sino que toma el modelo británico de Westminster a la hora de designar a sus integrantes. Su interés por Canadá proviene de estudiar y escuchar a Héctor Diéguez, Ezequiel Gallo o a Guido Di Tella allá por los ‘80. Después, una beca le abrió el contacto directo con ese país. “Estuve varias veces en Toronto y, allí, empezó a aparecer la cuestión fiscal y federal porque los profesores que eran mi contraparte eran especialistas en historia económica”, recuerda para luego ponderar y hasta mostrar una sana envidia sobre las discusiones académicas que abren los especialistas sobre los diferentes temas.

Un modelo de país

Al igual que Australia y Nueva Zelanda, Argentina y Canadá cobran importancia mundial como productores de alimentos. Asensio ve muchas similitudes entre nuestra Pampa y las grandes praderas del norte canadiense en cuanto a la capacidad de producción de lácteos y de granos. “Para Argentina, es interesante tener en cuenta las prácticas productivas que tiene hoy Canadá. Alejandro Bunge ya trabajó sobre este aspecto. A fines del siglo XX, aparecen los análisis de Gallo, de Diéguez y de Di Tella y luego surgen cuestiones que salen de la esfera del desarrollo económico. En la trayectoria de desarrollo, ellos siguen una senda virtuosa y nosotros entramos a los tumbos y crisis”.

Luego, Asensio se detuvo en el federalismo fiscal. “Es extraordinaria la metodología de la igualación utilizada por Canadá donde se procura igualar a partir de los ingresos, a diferencia de Australia que tiene un método de equiparación pero a partir de los gastos. Australia es más centralizada, los grandes impuestos los tiene el gobierno federal y los reparte mediante una fórmula, algo parecido a nuestra coparticipación. En cambio, Canadá tiene una igualación donde las provincias son poderosas en ingresos propios pero con diferencias entre ellas como las esquimales o Nueva Escocia que son pobres. Con ese panorama, mediante una fórmula que tiene 35 componentes, se le da a las provincias que están abajo del promedio de las cinco más ricas una diferencia para que puedan mejorar su situación fiscal”.

Especifica que esta distribución es “muy racional y requiere un sistema estadístico en Canadá y Australia altamente sofisticado para poder determinar estas diferencias”. Subraya que en ambos países las diferencias entre las provincias más ricas y más pobres es mucho menor que en Argentina. “Son países mucho más iguales. Ése es el objetivo de federalismo de equilibrio”.

El curso tuvo una primera jornada con planteos generales sobre fórmula institucional tanto de Argentina como de Canadá; en la segunda, sobre aspectos particulares y la tercera, de síntesis. Cyr expuso sobre el sistema institucional canadiense; en tanto, Bickerton, las particularidades de los regionalismos, y Peloquin hizo el aporte fiscal.

Asensio remarcó que “si en Argentina seguimos teniendo Formosa por un lado, y Buenos Aires por el otro, continuamos viviendo con enormes transferencias a provincias pobres. La manera de generar algún balance del federalismo es que a las atrasadas (los canadienses las llaman a las que no tienen) se acerquen a las avanzadas (las que tienen). Detrás de todo esto, hay un programa de desarrollo y un programa de desarrollo regional que no es equivalente a un programa de desarrollo global” y enseguida ejemplifica que un país como Argentina se puede desarrollar a partir del corazón económico de la Pampa húmeda y los números dirán que el país crece pero seguirá siendo pobre la periferia. “Lo contrario es armar un programa de desarrollo donde haya fuertes ingredientes regionales”.

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Miguel Asensio.

Foto: Alberto Fabatía

El dato

Complejo

Asensio subrayó que el propio gobierno de Canadá acepta que tiene importantes problemas. “Ha cambiado cinco veces en políticas regionales en los últimos cincuenta años”, destacó. “Cambiaron de políticas regionales y siguen diciendo que es un tema sumamente complejo a lo que se agrega también problemas de población”, acotó.

 


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