BREVES

Báez en tribunales

El detenido empresario kirchnerista Lázaro Báez declaró durante 50 minutos ante la sala II de la Cámara Federal porteña, donde ratificó su versión sobre la presencia del juez Sebastián Casanello a mediados de setiembre en Olivos, con Cristina Fernández.

Báez fue llevado a las 8 en una camioneta del Servicio Penitenciario, en medio de un fuerte dispositivo de seguridad que también lo custodió poco después de las 11 tras el encuentro con los camaristas. El titular de Austral Construcciones SA ofreció a los jueces detalles -no pruebas- del encuentro, y el nombre de un eventual testigo del hecho. El propio tribunal de alzada debe evaluar si mantiene o aparta a Casanello de la causa a partir del pedido de recusación que formularon la defensa de Báez y uno de sus hijos, Leandro.

Báez, sospechado de integrar una red de corrupción con la obra pública en el kirchnerismo, está preso en la cárcel de Ezeiza y sometido a proceso por presunto lavado de activos, en una causa que tiene en sus manos Casanello, con la intervención del fiscal Guillermo Marijuán. Casanello rechazó un pedido de Martín Báez, otro de los hijos del empresario, para regresar a su domicilio en Río Gallegos.

Por ahora no...

El juez federal Ariel Lijo no descarta citar a la ex mandataria Cristina Fernández y al ex vicepresidente Julio Cobos en la causa por presunto lavado de dinero en el financiamiento de la campaña electoral de 2007, pero remarcó que “por ahora” no hay pruebas para involucrarlos en la investigación.

“Las personas que tenían responsabilidad objetiva están mencionadas en el expediente, el resto es especulativo, ni ellos mencionaron a nadie ni hay pruebas”, sostuvo sobre la posibilidad de que Fernández de Kirchner y Cobos hubieran estado al tanto de la presunta maniobra de lavado. Sin embargo, consultado sobre si los podría citar a declarar, el magistrado respondió: “Yo no descarto nada. Lo que digo es que hasta este momento, que es demasiado, las personas sobre las que se recabó pruebas son éstas”. Lijo dijo que “hasta ahora, lo que está demostrado es que hubo una operación de lavado que fue por más de un millón de pesos” y puntualizó que “parte de ese financiamiento fue con medicamentos y la venta de efedrina”.