Por Ana María Zancada

Un sueño llamado América (III)

El 5 de septiembre es el Día Internacional de la Mujer Indígena. A través de esta conmemoración se rinde homenaje a Bartolina Sisa, en La Paz, Bolivia. Combatió junto a su compañero Tupac Katari en el histórico cerco a Chuquiago. Las mujeres indígenas intervinieron masivamente en las luchas por la tierra y en defensa de su gente. La mayoría de sus nombres fue olvidada. Sin embargo, algunos quedaron para abonar las leyendas que luego sirvieron al escribir la contracara de la historia oficial.

Gaitana fue una heroína indígena del s. XVI, cacica timaná en los Andes colombianos, también conocida como Guaitipán. Lideró a los suyos contra los conquistadores españoles entre 1539 y 1540. Kura Ocllo fue una de las primeras mujeres que murió con dignidad. Fue capturada y conducida al Cuzco donde Francisco Pizarro ordenó matarla a flechazos. Mama Asarpay (1536) luchó en la época incaica. Hija de Wayna Qhapag, tuvo acceso al palacio de Pizarro por ser hermana de la que el español había tomado como mujer. Aprovechó para espiar los planes de defensa de los españoles y se los comunicó a su gente. Pero fue tomada prisionera y conducida a Lima donde Pizarro ordenó su muerte.

En Bolivia, se festeja el Día de la Madre el 27 de mayo, fecha en que las mujeres de Cochabamba, en 1812, participaron de un asalto al cuartel general de la ciudad, ante un ataque de tropas españolas en el cerro La Coronilla. Eran treinta mujeres del sector popular, mestizas e indias a las que el militar español José Manuel de Goyeneche dio orden de matar sin consideración para que sirviese como escarmiento.

Lorenza Abimañay, Jacinta Juárez y Lorenza Peña encabezaron una rebelión de diez mil indígenas en lo que hoy es Ecuador. Las movía el deseo de recuperar las tierras que injustamente les habían quitado. Pero la rebelión fracasó y Lorenza junto a sus compañeras fue degollada frente al pueblo que miraba aterrado las iras desatadas de los usurpadores. Hubo muchas de ellas: Bartolina Sisa, Rosa Señapanta, Margarita Ochoa, Baltazara Cuiza, Margarita Pantoja.

Fueron anónimas, intrépidas, fuertes, ignoradas pero no por eso menos bravas. Tal vez eran conscientes del destino que les esperaba, pero era más fuerte el instinto de hembras indómitas defendiendo el lugar en su mundo, con la conciencia de que vivían sus últimos momentos. No pensaron que este coraje volaría más allá de su tiempo. Sólo seguían el instinto de pertenencia a una tierra que recibía amorosamente la sangre que abonaba un destino y engullía la memoria de tantas crueldades. El viento helado de las cumbres fue borrando nombres, pero la memoria del pueblo transmite de generación en generación el sacrificio de cientos de ellas que no dudaron en entregar todo en aras de un sentimiento más fuerte que la desmedida ambición humana, tan grande y poderosa como lo fue el coraje de los vencidos.

Lorenza Abimañay, con Jacinta Juárez y Lorenza Peña encabezaron una rebelión de diez mil indígenas en lo que hoy es Ecuador.

Tal vez eran conscientes del destino que les esperaba, pero era más fuerte el instinto de hembras indómitas defendiendo el lugar en su mundo, con la conciencia de que vivían sus últimos momentos.