TERROR A GRAN ESCALA
Monstruos gigantes en la historia del cine
TERROR A GRAN ESCALA
Monstruos gigantes en la historia del cine
En abril se estrena “Colossal”, donde Anne Hathaway interpreta a una mujer que atraviesa una crisis y descubre que su mente está conectada con un suceso que conmueve al mundo: un monstruo gigante que destruye Seúl. Esto sirve de disparador para un repaso por las películas más populares protagonizadas por bestias enormes.

“King Kong”, de Merian C. Cooper y Ernest B. Schoedsack. Foto: RKO Radio Pictures
Juan Ignacio Novak
Anne Hathaway interpreta a Gloria, una treintañera que sufre una crisis emocional. Sin trabajo, recién separada de su novio, se ve obligada a regresar a su pueblo natal y revisar su estrategia vital. Hasta aquí, estamos en los terrenos del melodrama más o menos corriente. Pero cuando los noticieros empiezan a difundir imágenes de un lagarto gigante que provoca destrozos en Corea del Sur, Gloria descubre que su mente, de modo inexplicable, está conectada con la del monstruo. Así la historia deriva hacia direcciones imprevisibles, donde se mixturan ciencia ficción, comedia y drama.
Este es, en síntesis, el argumento de “Colossal”, la película dirigida por Nacho Vigalondo (controvertido director español) que se estrenará el 20 de abril en los cines argentinos. Y que sirve como pretexto para rememorar diez películas con monstruos gigantes de la historia del cine que dejaron huellas... profundas.
King Kong (1933): El repaso por los fotogramas icónicos obliga a pasar por este filme que direccionó la ciencia ficción. La imagen del mono gigante en el Empire State espantando aviones como si fueran insectos es tan representativa como Marilyn Monroe parada sobre una rejilla de ventilación del subte mientras el aire levanta su falda. Las tribulaciones del equipo de cine que se traslada a una isla inexplorada es apenas un “McGuffin” (diría Hitchcock). Cuando surge Kong asume el protagonismo. El simio volvió muchas veces a la pantalla. Fue padre, peleó con Godzilla, tuvo un émulo robótico (Mechanikong), se enamoró de Jessica Lange y de Naomi Watts. Y aparece en la reciente “Kong: La isla calavera”.
El mundo en peligro (1954): La paranoia por la infiltración comunista, consecuencia directa de la Guerra Fría y fomentada desde distintos espacios de poder, fue un rasgo característico de la sociedad norteamericana en los años ‘50 del siglo XX. Otro fue el temor a los experimentos atómicos, que incidió en distintas vertientes de la ciencia ficción. Una de ellas fue la de animales (sobre todo insectos, por las posibilidades de efectismo) alterados genéticamente por las radiaciones y así convertidos en monstruos. Entre las tantas películas surgidas bajo este esquema, figura ésta, una de las más logradas, en la cual unas hormigas gigantes, derivadas de pruebas atómicas del ejército americano, comienzan a atacar ciudades.
Godzilla (1954): La metáfora parece cristalina si se considera la circunstancia histórica: el reptil que destruye Japón es la representación de la bomba atómica que, al final de la Segunda Guerra Mundial, devastó Hiroshima y dejó una de las imágenes más penosas del siglo XX. No es casual que la criatura creada por Ishirô Honda, popularizada como uno de los monstruos más famosos del cine, haya surgido producto de radiaciones nucleares. A lo largo de las décadas, las andanzas de esta bestia fueron parte de secuelas, precuelas y remakes. La última corresponde a 2014, fue interpretada por Aaron Taylor-Johnson, Ken Watanabe y Elizabeth Olsen. Quienes, obvio, le ceden todo el protagonismo a Godzilla.
Tiburón (1975): Pocos acordes, distribuidos de un modo simple y efectivo por John Williams, pasaron a ser un sinónimo del suspenso, sólo equiparable con los que Bernard Herrman diseñó para “Psicosis”. Cada vez que suenan el espectador ya intuye que algo terrible está por ocurrir. La película que llevó a Steven Spielberg a la fama no tiene un argumento elaborado. En un idílico pueblito marítimo un escualo gigante empieza a atacar a bañistas. Como los lugareños viven del turismo, las autoridades tratan de esconder los hechos hasta que una muerte provoca el pánico, lo cual lleva a un policía local a tomar medidas. Pasaron 40 años y todas las generaciones que la vieron pensaron dos veces antes de poner un pie en el agua.
Jurassic Park (1993): En los ‘90, Spielberg ya era un referente del cine de consumo masivo gracias a películas acordes a los gustos populares como la saga de Indiana Jones o “E.T.”. Pero fue a través de esta adaptación de una novela de Michael Crichton como llegó a conquistar en forma definitiva al público. Si los dinosaurios iban a dominar de nuevo el planeta, o al menos una isla remota, su regreso debía ser espectacular. Y el director lo logró en parte por su intuición (suspenso y emoción son permanentes) y en parte por unos efectos especiales consistentes en la creación de monstruos antediluvianos aterradoramente perfectos. Cada vez que aparece el Tyranosaurus Rex, el espectador contiene la respiración.

“Jurassic Park”, de Steven Spielberg. Foto: Universal Pictures / Amblin Entertainment
Lake Placid (1999): La película no es gran cosa pero hay que admitir que tiene todos los ingredientes necesarios. En una población pequeña ubicada a orillas de un tranquilo lago (tal como indica el título) un hombre es devorado por una criatura. De modo que -igual que en “Tiburón”- un oficial de caza de la zona tiene que tomar la iniciativa para detener a la bestia, para lo cual se unirá con una paleontóloga y un excéntrico filántropo. Tienen una pista: un diente de grandes dimensiones. Bill Pullman, Bridget Fonda, Oliver Platt y Brendan Gleeson son los actores, pero el eje de la película es el cocodrilo gigante diseñado por Stan Winston, el mismo que ideó los dinosaurios de “Jurasic Park”.
The host (2006): En Corea del Sur se realizó la mejor película de monstruos del siglo XXI, destronada un par de años después por “Cloverfield”. La acción transcurre en la ciudad de Seúl, donde una criatura mutante empieza a provocar estragos en la población. Cuando secuestra a la hija de un hombre humilde que vive a orillas del río, éste inicia una carrera contrarreloj para recuperarla. La odisea del personaje se muestra en paralelo a los intentos del ejército para destruir al monstruo. “The host” resultó premiada por sus efectos especiales en el prestigioso Festival de Cine Fantástico de Sitges y se convirtió en la película coreana más taquillera de la historia en su propio país.

“Tiburón”, de Steven Spielberg. Foto: Universal Pictures
Cloverfield (2008): A mitad de camino entre “Godzilla” y “El proyecto Blair Witch”, este filme producido por J.J. Abrams y dirigido por Matt Reeves se inscribe dentro del subgénero de “metraje encontrado”, pero con un giro de proporciones. Un grupo de jóvenes se reúne en un departamento de Nueva York para una despedida. Uno de ellos tiene su cámara al hombro. Esa misma noche, un monstruo mutante invade la ciudad y el camarógrafo deja el aparato encendido, y lo lleva consigo durante las horas siguientes, en las cuales harán todo lo posible para sobrevivir mientras la ciudad se viene literalmente abajo. Una campaña de marketing inédita en su creatividad y un cuidadísimo diseño de producción.
Trollhunter (2010): “Las leyendas son ciertas”, sostienen los avances del filme, uno de los ejercicios de ciencia ficción más estimulantes de los últimos años. Un grupo de jóvenes intenta destapar una conspiración del gobierno noruego, que ha ocultado por años la existencia de una población secreta de trolls (criaturas antropomorfas de la mitología escandinava), para evitar el pánico. El director André Øvredal, también guionista, logra un producto tan entretenido como aterrador. Al igual que en “Cloverfield”, lo que se intuye es más escalofriante que lo que se muestra. La imaginación del espectador es la que completa ese mínimo universo mitológico que se erige en los cotos de caza del norte de Noruega.
Titanes del Pacífico (2013): Sin Guillermo del Toro este filme hubiera sido un delirio. Pero el mexicano (versátil para la creación de fantasías visuales) le otorga vuelo poético a la lucha entre las Kaiju (monstruosas criaturas que han surgido de las profundidades marítimas para poner a la humanidad al borde de la destrucción) y los Jaegers (robots creados por el hombre para combatir a las Kaiju). Charlie Hunnam, Idris Elba y Rinko Kikuchi encarnan a los personajes que buscan “cancelar el Apocalipsis”. La película se caracteriza por los impactantes efectos visuales. Para 2018 está prevista una secuela con actuaciones de John Boyega y Scott Eastwood. Del Toro no dirigirá, pero será uno de los guionistas.

“Godzilla”, de Ishirô Honda. Foto: Toho Film