Golpe al biodiésel

¿Y ahora, quién podrá comprarnos?

  • EE.UU. cerró su mercado y clausuró la actividad exportadora de una producción estratégica para el país y la provincia. Aún no se sabe con certeza cuales serán las consecuencias, pero se estima que impactará en toda la cadena de la soja.
¿Y ahora, quién podrá comprarnos?
 

Campolitoral

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La industria argentina exportadora de biodiesel quedó colgada del pincel. Sólo dos mercados en el mundo son capaces de absorber el saldo exportable de 1.5 millones de toneladas y ahora están cerrados en simultáneo.

Mientras se esperaba que uno, Europa, reabra sus puertas tras el fallo favorable a la Argentina en la OMC por las barreras arancelarias “antidumping” impuestas en el viejo continente, EE.UU. asestó un golpe letal tomando una medida similar con los mismos argumentos: dispuso un impuesto de 57% -promedio- para el producto argentino y lo sacó de la cancha.

El shock del impacto aún perdura y por ahora se hace difícil anticipar consecuencias, tanto a nivel doméstico como global. El consumo interno, casi exclusivamente destinado al corte obligatorio con gasoil, es por completo inelástico y ni siquiera duplicándolo (si es que fuera posible) alcanzaría para compensar semejante caída de la demanda. Una de las primeras conjeturas indica que la plantas no tendrán más alternativa que bajar un escalón en el agregado de valor para vender aceite, la materia prima del biodiesel. Varios actores coincidieron en que, con una cuota actual del mercado mundial de aceite de soja del 50%, Argentina sobre-ofertaría la plaza, ocasionando una fuerte presión al precio del producto, que luego arrastraría también al poroto. Sin embargo la primera reacción en Chicago fue inversa: con la mayor demanda de grano local a la que estarían obligadas las plantas norteamericanas el precio del aceite pegó un salto de u$s14.

Impacto local

Particularmente preocupante resulta esta situación para la provincia de Santa Fe, dado que concentra la mayor parte de la capacidad industrial instalada con destino a la exportación. En Argentina existen 38 plantas elaboradoras de biodiesel, pero sólo 12 poseen una capacidad de producción igual o mayor a 100.000 toneladas por año. Once están ubicadas en el Gran Rosario. Por lo tanto la provincia ocupa un rol relevante. En total, cuenta con 18 plantas -en su mayoría de gran tamaño- que registran el 79% de la capacidad total de producción nacional: aproximadamente 3.588.200 toneladas, según la última estimación realizada por la Bolsa de Comercio de Rosario. Además, las 7 plantas de mayor tamaño del país están ubicadas en el Gran Rosario: Dreyfus en General Lagos; Renova en Timbúes; Terminal 6 en Puerto Gral. San Martín, Patagonia Bioenergía en San Lorenzo, Noble en Timbúes, Cargill en Villa Gobernador Gálvez y Unitec Bio en Puerto Gral San Martín.

Desde la Cámara Argentina de Biocombustibles, que agrupa a las grandes firmas orientadas al mercado exterior, su presidente Luis Zubizarreta manifestó sorpresa y frustración por la medida de la administración Trump. “Acá hubo una investigación en la que colaboramos con el convencimiento que no habría ningún tipo de barreras, y nos desayunamos con esta noticia, que era algo inesperado”, declaró a LT9. “Cierra el mercado como una muralla infranqueable a nuestro biodiésel”, lamentó.

El directivo recordó que el diodiesel representaba un 25 % de las exportaciones argentinas a EEUU, más de 1.200 millones por año, por lo que vaticinó que el cierre “va a aumentar el déficit en el comercio bilateral”. Además recordó que en sus inicios las exportaciones de biocombustibles fueron a la UE, que “nos cerró las puertas a través de una investigación objetable”. Argentina acudió a la OMC y ganó la discusión, “pero después de 4 años de contundente respaldo de la comunidad internacional, no pudimos todavía recuperar ese mercado”, lamentó.

Fue a raíz del cierre europeo que la industria local salió a buscar otro mercado y entró en EE.UU. “La industria hizo un largo proceso y ahora los vientos proteccionistas que corren nos dan esta triste noticia”, dijo Zubizarreta.

¿Por qué?

El cierre norteamericano tiene su origen en un pedido del National Biodiesel Board (NBB), la entidad que agrupa a los elaboradores de ese país, que consideran que Argentina subsidia su producción, por lo que accede a su mercado con precios desleales o de “dumping”. En su argumentación, la diferencia entre las retenciones a la soja (30%) y su aceite (27%), constituyen un beneficio para los fabricantes argentinos para acceder a menor precio a la materia prima. Por ese motivo solicitaron que se apliquen aranceles del 23,3%, bastante menos del rango de entre el 50,29 y el 64,17% que finalmente se aplicó.

“Estamos agradecidos de que el Departamento de Comercio haya tomado medidas preliminares que permitirán a nuestra industria competir en igualdad de condiciones “, dijo Doug Whitehead, director de operaciones de la NBB. Desde la entidad afirmaron que sufrieron una “oleada” importadora que los perjudicó y detallaron que, entre 2014 y 2016, el ingreso de biodiesel argentino e indonesio creció 464% hasta superar el 18% del mercado doméstico.

El especialista Héctor Huergo, consideró el impuesto como “un exabrupto; si te mandan un 60% es porque te quieren sacar de la cancha”. Y aclaró que está el antecedente de la Unión Europea que hizo lo mismo cuando Argentina expropió las acciones de REPSOL en YPF: “pusieron como pretexto lo mismo que ahora los americanos. La Argentina apeló, puso un juicio comercial en la OMC y se lo ganó”. Y agregó: “los americanos usan el mismo argumento que consiste en que el aceite de soja en la Argentina paga 27% de aranceles y el biodiésel un 3 o un 5%. Dicen que la Argentina está forzando la producción de biodiésel a través de este diferencial arancelario que representa un beneficio. Si, existe ese beneficio, pero todavía estás pagando derechos de exportación”, resumió. Incluso redobló la apuesta: “si el argumento del diferencial arancelario fuera atendible, la Argentina no podría exportar pollos, huevo o cerdo, porque en su producción se utiliza harina de soja que tiene 27% de retenciones”.

También analizó que ahora “Argentina va a exportar este biodiésel sin elaborar, lo va a exportar crudo que es exportar más aceite. Mandar más aceite al mercado mundial donde Argentina es líder indiscutido y en consecuencia es formador de precio, va a significar una caída en el precio del aceite que va a derivar en una caída del precio de la soja. Con lo cual se afecta un poco toda la cuenta del principal producto de exportación argentino”.

Empleos en peligro

A comienzos de 2017 un análisis del IPEC (Instituto Provincial de Estadísticas y Censos) contabilizó exportaciones desde la provincia por 14.141,8 millones de dólares en 2016, un 7,3% más respecto de 2015. De ese total, 12.610 millones correspondieron al sector agroexportador. El crecimiento no se debió a mejore precios (en realidad cayeron 5.2%) sino a mayores volúmenes colocados (14,2%). El repunte del año pasado cambió la tendencia del declive que las colocaciones externas venían experimentando desde los casi 19 mil millones de dólares exportados en 2011.

Dentro de las manufacturas de origen industrial (MOI), fue el biodiesel el sector más próspero, con colocaciones de 1,23 millones toneladas por 943 millones de dólares, lo que le significó un crecimiento del 171 por ciento respecto de 2015, con EE.UU. como principal destino.

Tras conocerse el cierre de ese mercado, el Ministro de la Producción Luis Contigiani, se manifestó preocupado porque “Santa Fe concentra el 80% de la producción nacional. Esta industria involucra a unas 6 mil personas, entre contrataciones directas e indirectas, de las cuales el 80% se concentra en el Gran Rosario, en su corredor portuario. Del total exportable, Estados Unidos concentra el 90% y es un caudal que muy difícilmente pueda acceder a otros mercados”.

También sostuvo que “esto demuestra que el mundo maneja los intereses comerciales de acuerdo a las necesidades de los países, que hay administración del comercio exterior. Se lo digo especialmente a los liberales, que todavía creen que el mundo gira alrededor del libre comercio”. También afirmó que “hay que entrar en los procesos de negociación desde otro lugar, desde el Mercosur, en el eje con Brasil, con los bloques internacionales y regionales. No se debe ir a una relación directa con Estados Unidos, porque siempre hemos perdido”.

Techo al corte

Sobre lo que pueda pasar de ahora en más, Claudio Molina, de la Asociación Argentina de Biocombustibles e Hidrógeno, advirtió que el mercado interno no está en condiciones de absorber las 1,5 millones de toneladas que se enviaban a EE.UU. y la apertura del mercado europeo está demorada. Además, cuando se reabra lo haría a menores valores.

Por otra parte, remarcó “la resistencia de las compañías petroleras y automotrices a facilitar las cosas para que aumente el corte en el mercado interno más allá del 10% son muy fuertes y no veo por el momento grandes chances”. En ese sentido consideró que el Gobierno “viene muy demorado con la implementación de un mayor uso de biodiésel por vía de programas específicos en flotas cautivas y en el agro, que aún implementándose, no generarían una demanda muy importante a corto plazo”.

Molina recordó que hace tiempo se intenta subir el corte al 12% para todos y de un 20% para algunos segmentos de consumo, como transporte automotor de cargas, pasajeros y agro. “Sin embargo, el Ministerio de Energía no ha respondido positivamente hasta el momento”.

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“Acá hubo una investigación en la que colaboramos con el convencimiento que no habría ningún tipo de barreras, y nos desayunamos con esta noticia, que era algo inesperado”

Luis Zubizarreta

Pte. Carbio

Demorado el biodiesel a fasón

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A fines del año pasado se supo que el Ministerio de Agroindustria trabajaba en una iniciativa tendiente al reemplazo del gasoil por biodiesel en las labores agrícolas, a partir de una normativa que habilitara el “uso propio” por parte de los productores, una alternativa sólo habilitada para las industrias elaboradoras. La idea es que haya un canje de granos por combustible y fomentar un importante ahorro en costos por el diferencial de precio entre el biocombustible y el gasoil. En ese momento se calculó que, si lograra reemplazarse un 30% de los 2.400 millones de litros que el campo consume en cada campaña agrícola, los chacareros podrían ahorrar hasta $6.000 millones.

Pero al implementación está demorada. En la semana el Secretario de Valor Agregado de Agroindustria, Néstor Roulet, reconoció que hay un problema impositivo a superar, al indicar que AFIP estudia cómo realizar la compensación de IVA en el caso del canje, porque hay producción de biodiésel y de expeller de soja, pero los ruralistas sólo querrán el primero. “Hay que establecer cómo hacer para compensar”, admitió.

Una buena: China vuelve a comprar aceite

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En el marco de una misión del Ministerio de Agroindustria a la República Popular China, que comenzó ayer y finaliza mañana viernes, se obtuvo como principal logro la decisión por parte de la empresa estatal Sinograin de volver a importar aceite de soja argentino.

“Este gran logro nos permite incrementar nuestras exportaciones de valor agregado y recuperar, tras dos años de trabajo, un mercado en crecimiento constante”, sostuvo el ministro de Agroindustria, Ricardo Buryaile.

En el marco de la misión, se mantuvieron encuentros con muy altas autoridades del Ministerio de Relaciones Exteriores, el Ministerio de Comercio, la Administración Estatal de Granos y la mayor compañía estatal importadora de granos de China, Sinograin.

En este contexto, el vicepresidente Ejecutivo de la empresa china, Xu Gaofeng, anunció que China volverá a importar aceite de soja de la Argentina, producto que dos años atrás representaba ventas por u$s1400 millones.