Tribunales de Paraná

Condenaron a una pareja por contrabando de éxtasis

Según testigos calificados, es el mayor cargamento de pastillas de éxtasis descubierto en todo el país. El fiscal pidió a los jueces que se investigue el nexo internacional de la organización.

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Silvia Ávalos, Darlington Giménez Sánchez y Juan Carlos Grilli, recibieron penas de 4, 5 y 9 años respectivamente.

Foto: El Litoral

 

Redacción de El Litoral

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El Tribunal Oral Federal de Paraná condenó este jueves a una pareja por el contrabando doblemente agravado de un cargamento de 67.293 pastillas de éxtasis que llegaron a la Aduana de Paraná desde Alemania en dos encomiendas. Juan Carlos Grilli, un remisero y parapsicólogo de 59 años, oriundo de Lanús y su pareja Silvia Estela Ávalos (49), oriunda de Santa Fe, pero radicada en barrio El Morro de Paraná, fueron sentenciados por los jueces Lilia Carnero. Noemí Berros -presidenta- y Roberto López Arango, a la pena de nueve y cuatro años de prisión, respectivamente.

Grilli fue considerado autor del delito de “contrabando agravado de importaciones agravado por la concurrencia de más de tres personas y por tratarse de estupefacientes elaborados o semielaborados en infracción a la Ley Nº 22.2415, de Código Aduanero”; en tanto la conducta de su pareja fue encuadrada como “partícipe secundaria”, de ahí la diferencia en cuanto al monto de la pena.

Un tercer imputado, el dominicano Darlington Giménez Sánchez, de 31 años, fue considerado autor del delito de “tenencia de estupefacientes con fines de comercialización”, a la pena de 5 años de cárcel; en tanto resultó absuelto por el delito de contrabando que alcanza a Grilli y Ávalos.

Los tres jueces por unanimidad dieron el veredicto este jueves a las dos de la tarde y postergaron los fundamentos para el lunes 4 de junio.

La semana pasada, el fiscal federal José Ignacio Candioti, solicitó penas de prisión de entre 6 y 10 años para los acusados en su alegato final; mientras que este martes en los alegatos defensivos las partes solicitaron que el delito de contrabando fuera considerado en grado de “tentativa” y se quejaron de las penas solicitadas por el fiscal por considerarlas “demasiado altas”.

Dos envíos

La causa se inició el 14 de junio de 2016, cuando personal de Aduana de Paraná detuvo a Juan Carlos Grilli, que se presentó en las oficinas a buscar una encomienda proveniente de Alemania.

Como la caja era muy pesada -unos 20 kilos- el personal comenzó a realizar algunas preguntas de rigor, hasta que le pidió a Grilli la factura del material que le era enviado. Como la boleta estaba dentro del paquete el receptor debió abrirlo delante de la policía aduanera que halló el primer cargamento, con 33 mil pastillas de éxtasis, que ya a esa altura era el más importante del país en la materia.

Como existía la sospecha de que ese envío no fuera el único, el personal de Aduana empezó a buscar otras encomiendas de similares características y procedencia, hasta que a la semana se produjo el ingreso del segundo empaque, en esta oportunidad, dirigido a Silvia Ávalos, que luego se supo, era la pareja de Grilli.

El segundo cargamento arrojó el secuestro de las 34 mil pastillas restantes que componen el producido del juicio y que en ese entonces tenían un valor estimado -en el mercado consumidor- de 20 millones de pesos.

Contrabando

A partir del análisis de la información existente en los celulares de los implicados, se pudo detectar el “contacto internacional”, que se encontraba alojado en una habitación de hotel del barrio porteño de Retiro, a la espera de novedades.

Se trata del dominicano Giménez Sánchez, a quien también le secuestraron pastillas de éxtasis y cocaína cuando en julio de 2016 le allanaron la habitación Nº 16 del Hotel San Antonio del mencionado barrio, sin embargo durante el debate no pudo comprobarse su responsabilidad en el envío.

Los tres llegaron a la etapa de juicio oral, que se inició el lunes 7 de mayo en los tribunales federales de Paraná. Previamente Grilli, Ávalos y Jiménez Sánchez fueron procesados por el juez federal Leandro Ríos, como probables coautores del delito de “contrabando de estupefacientes”.

Mirada del fiscal

Al término del juicio, el fiscal federal José Ignacio Candioti resumió que “fueron tres semanas de audiencia en las que declararon más de 20 testigos”, de los cuales “hubo dos testimonios fundamentales que fueron los del jefe de Policía Federal de Paraná, Víctor Chanenko; y el jefe de la Aduana de Paraná, Osvaldo Trossero” quienes ratificaron la hipótesis delictiva de la fiscalía y confirmaron que se estaba ante el mayor secuestro de éxtasis de la historia Argentina.

El Fiscal Candioti sostuvo en sus alegatos “la estructura argumental que refiere al delito de contrabando” ya que “era un mismo cargamento en dos entregas” aunque “una encomienda iba a dirigida a Grilli y la otra Ávalos, pero era un mismo cargamento”, sostuvo. “Había salido del mismo lugar, cada encomienda pesaba 20 kilos y la droga 10 kilos, tenía un mismo modo de envío, desde el mismo país y desde localidades distantes 25 km una de otra y enviados por la misma persona con remitente falso”, detalló. “La maniobra es clara: un sólo cargamento en dos envíos”, reafirmó.

En tal sentido aclaró que “las penas están pedidas en base a la magnitud del injusto, el carácter letal de la sustancia ingresada, a la envergadura económica del cargamento y la necesidad que se investigue la red internacional en Buenos Aires a través de la Procunar” (Procuraduría de Narcocriminalidad de la Nación), insistió.

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20 millones

El por entonces jefe de Policía Federal de Paraná, Víctor Chanenko, señaló que a mediados de 2016, cuando se secuestró la droga, cada pastilla de éxtasis tenía un valor en el mercado consumidor de alrededor de $ 300, lo cual arroja una suma superior a los $ 20.000.000 el cargamento completo.