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El gobierno del socialista Sánchez cumple cien días

El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, durante una entrevista con la radio Cadena Ser.
Foto: DPA
Ana Lázaro Verde - DPA
Los primeros cien días del socialista Pedro Sánchez al frente del Gobierno español han estado copados de gestos: gestos para destensar las relaciones institucionales con Cataluña, gestos para provocar una reacción de Europa a la crisis migratoria y gestos para cerrar la herida abierta por el franquismo desde hace décadas.
Cataluña, tocada por la crisis del proceso independentista, ha sido uno de los desafíos del nuevo jefe del Ejecutivo, que llegó a la Moncloa el 2 de junio gracias, entre otras cosas, al apoyo de los partidos nacionalistas catalanes a la moción de censura impulsada por los socialistas contra el conservador Mariano Rajoy.
Sin embargo, la normalidad institucional está lejos de llegar. El “Govern” de Torra insiste en un referéndum soberanista pactado con Madrid, mientras Sánchez reitera los límites para negociar: la ley y la Constitución española, que no admite ese tipo de plebiscito. La gran incógnita es si, en este escenario incierto, el líder socialista logrará acabar la legislatura en 2020.
Sánchez llegó al Gobierno de forma inesperada y sorpresiva. Apenas unos días antes de la moción de censura que se votó en el Congreso de los Diputados, nadie pensaba que pudiera salir adelante. El apoyo de los partidos nacionalistas catalanes y vascos fue crucial y, al final de una semana de vértigo en España, Rajoy fue destituido.
El nombramiento de los nuevos ministros fue un golpe de efecto del nuevo mandatario, con nombres conocidos como el del astronauta Pedro Duque (Ciencia) o el del juez Fernando Grande-Marlaska (Interior), así como perfiles técnicos como el de la ex directora de Presupuestos de la Comisión Europea, Nadia Calviño (Economía).
Además, el gabinete quedó formado por 11 mujeres y seis hombres, una proporción nunca antes vista en España.
Pero en estos cien primeros días, el Ejecutivo de Sánchez también ha recibido críticas. Y algunas de sus decisiones más mediáticas se han vuelto en su contra como un bumerán.
Es el caso del barco “Aquarius”, que fue acogido por España con más de 600 migrantes a bordo después de que países como Italia y Malta les cerraran sus puertos.
La imagen internacional ha sido una de las prioridades de Sánchez en sus primeros cien días de Gobierno. Ha viajado a Bruselas, Berlín, París y Lisboa, así como a Latinoamérica, donde realizó una gira con paradas en Chile, Colombia, Bolivia y Costa Rica.
También ha dado que hablar la comunicación política de su equipo, que ha tratado de ofrecer una imagen cercana y novedosa del presidente, con fotografías de su día a día y de momentos de trabajo que le han valido la comparación con John F. Kennedy. De nuevo, gestos.