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Pasa lo que ya se sabe que pasará - Edición Impresa - Opinión Opinión

Infancia y salud

Pasa lo que ya se sabe que pasará

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Infracciones de tránsito con menores involucrados. El número de chicos que tuvieron que ser llevados a Urgencias del Hospital de Niños Dr. Orlando Alassia por causa de un accidente de tránsito fue en 2016 el triple que seis años antes.

Foto: Mauricio Garín

Jorge Bello

www.bello.cat

Supongo que sin recordar que las cosas pasan cuando se piensa que no pasarán, le dieron ese corazón para que se entretenga, y tan tranquilos se quedaron. Pero ya se sabe que acaba pasando lo que ya se sabe que pasará, y ésto fue precisamente lo que pasó.

La nena, de 3 años, se tragó ese corazón de metal. Los padres, supongo que asustados, arrepentidos y echándose la culpa el uno al otro, salieron corriendo con la niña al hospital.

Ya se sabe que un niño pequeño puede tragarse el objeto que se lleve a la boca, incluso cuando este objeto parezca demasiado grande como para que se lo pueda tragar. Entonces pasa lo que se pensaba que no podía pasar.

Hay muchos casos de niños que se tragan una moneda o un botón, o incluso una chinche o un alfiler, o ciertas piezas pequeñas que se le pueden arrancar a un juguete, como ojos o rueditas. Las pilas de ciertos juguetes son en especial peligrosas. Por tanto, a los niños pequeños no hay que darles ni objetos que se puedan tragar, ni alimentos con los que se puedan atragantar.

Atragantarse es un accidente infantil que puede resultar terrible porque el objeto o el alimento que queda atrapado en la vía respiratoria puede dificultar o incluso impedir la respiración, y el niño puede morirse, azul. Arvejas, granos de choclo, aceitunas, maníes, caramelos, no son para niños pequeños. Ni aún bajo la supervisión de un adulto, porque no tendrá tiempo de impedir que el niño trague, o se atragante.

Como decía, los padres de la nena que se tragó el corazón salieron corriendo hacia el hospital. Mientras llegan, yo aprovecho y me pregunto quién es el responsable de que la niña se tragara ese corazón. Y me pregunto además quién o quiénes son también responsables por haber creado las condiciones para que pasara lo que pasó.

Es fácil levantar el dedo acusador y señalar a quien en aquel momento estaba con el niño. Pero sería una acusación apresurada y por tanto equivocada. O parcial, y por tanto injusta.

Por supuesto que hay una responsabilidad en quien estaba en ese momento a cargo del niño. Pero también es responsable quien no hace lo suficiente para mejorar las condiciones que favorecen los accidentes infantiles en casa. Esta responsabilidad es incluso mayor, puesto que tiene el deber de hacer, y no hace.

Un estudio científico de 2016 (1) analizó las características de centenares de accidentes infantiles, todos en menores de 5 años, todos accidentes que pasaron en casa, y todos cuando el niño estaba a cargo de su madre. La conclusión del estudio podría aplicarse a Santa Fe.

Llegan a la conclusión de que hay una relación clara y evidente entre los accidentes infantiles y la edad de la madre, su nivel de educación, el número de hijos, el estado de la vivienda, los ingresos económicos y el número de personas que conviven bajo el mismo techo.

Es decir, lo social en su conjunto, la precaria situación social es un factor decisivo para que un niño menor de 5 años sufra un accidente en casa.

Por tanto, los políticos de turno son co-responsables de los accidentes infantiles y de sus consecuencias. Lo son por no hacer lo suficiente para mejorar las condiciones sociales de las familias en las cuales los accidentes infantiles son más probables. O sea, por no atender primero al más vulnerable.

El dedo acusador, entonces, debe señalar más bien a la autoridad del barrio, al sindicato, al ministro, al gobernador, al presidente, porque también son responsables, aunque seguro que dirán que no, o dirán cosas que no dicen nada.

Otro estudio (2) a tener en cuenta, éste sobre la posibilidad de sufrir un accidente de tránsito en Santa Fe, es el que llevó a cabo hace unos años el pediatra Juan Carlos Beltramino, del Hospital de Niños.

Explica primero que el número de chicos que tuvieron que ser llevados a Urgencias del Hospital de Niños Dr. Orlando Alassia por causa de un accidente de tránsito fue en aquel año el triple que seis años antes. Analiza luego el grado de cumplimiento de las normas de seguridad para niños que son obligatorias en autos y motos.

Con respecto a los registros de los cinco años anteriores, el estudio pudo comprobar que el cumplimiento de las normas de seguridad era menor. Es decir, los niños estaban más expuestos a un accidente.

No es raro ver en Santa Fe que en una moto van más personas que las permitidas, y que entre ellas hay niños, y que no llevan casco. Para entender esto hay que entender la situación socio-económica de esa familia.

Aquí, entonces, lo social vuelve a ser un factor decisivo que condiciona la posibilidad de un accidente en el cual la víctima es un niño. Quien no hace cuanto debe por evitar que esto pase es por tanto co-responsable, aunque mire para otro lado.

Llegaron al hospital. Allí la vió un médico de guardia que constató que la nena estaba bien, que respiraba bien. En la radiografía que se le hizo de inmediato se pudo ver que el corazón de metal había quedado atrapado en el esófago, por detrás de la vía respiratoria, un poco por arriba del corazón.

Bajo anestesia general y usando un endoscopio rígido, un instrumento que provoca escalofríos de sólo verlo, le sacaron el corazón por la boca. Cuando la nena despertó de la anestesia, sin más la mandaron de vuelta a casa, y muy bien que está desde entonces (3).

(1) Determination of knowledge, attitudes and behaviors regarding factors causing home accidents and prevention in mothers with a child aged 0-5 years. Journal of Education and Practice. 2016; 7: 142-153.

(2) El respeto a las normas de tránsito en la ciudad de Santa Fe, Argentina. Revista Panamericana de Salud Pública / Pan Am J Public Health. 2007; 22: 141-145.

(3) Heart of gold. N Engl J Med. 2019; 380: 664.

Hay una relación clara y evidente entre los accidentes infantiles y la edad de la madre, su nivel de educación, el número de hijos, el estado de la vivienda, los ingresos económicos y el número de personas que conviven bajo el mismo techo.

No es raro ver en Santa Fe que en una moto van más personas que las permitidas, y que entre ellas hay niños, y que no llevan casco. Para entender esto hay que entender la situación socio-económica de esa familia.



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