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Sábado 30.06.2018 - Última actualización - 13:47
13:46

Argentina tragó el sabor amargo de un proceso que estuvo signado por los desaciertos

El anunciado final cuando las cosas no se hacen bien

El equipo de Sampaoli cayó 4 a 3 ante Francia, había remontado el 1 a 0 adverso para ponerse 2 a 1, pero después cometió muchos errores defensivos y fue goleado. Es el final, seguramente, de la permanencia de muchos jugadores de una generación que no termina bien y que varias veces estuvo cerca de la gloria. Los jugadores se fueron aplaudidos por la gente, que otra vez dio el mejor espectáculo. Al margen de todo esto, fue un partido sensacional.

Foto: FIFA




Argentina tragó el sabor amargo de un proceso que estuvo signado por los desaciertos El anunciado final cuando las cosas no se hacen bien El equipo de Sampaoli cayó 4 a 3 ante Francia, había remontado el 1 a 0 adverso para ponerse 2 a 1, pero después cometió muchos errores defensivos y fue goleado. Es el final, seguramente, de la permanencia de muchos jugadores de una generación que no termina bien y que varias veces estuvo cerca de la gloria. Los jugadores se fueron aplaudidos por la gente, que otra vez dio el mejor espectáculo. Al margen de todo esto, fue un partido sensacional. El equipo de Sampaoli cayó 4 a 3 ante Francia, había remontado el 1 a 0 adverso para ponerse 2 a 1, pero después cometió muchos errores defensivos y fue goleado. Es el final, seguramente, de la permanencia de muchos jugadores de una generación que no termina bien y que varias veces estuvo cerca de la gloria. Los jugadores se fueron aplaudidos por la gente, que otra vez dio el mejor espectáculo. Al margen de todo esto, fue un partido sensacional.

Enrique Cruz (h) | (Enviado Especial a Kazán, Rusia)


 

Es el final anunciado. No podía terminar de otra manera. Estuvimos a minutos de quedar afuera en primera ronda como le pasó a los alemanes. Pasamos. Pero Francia nos devolvió a la realidad. ¿Cuál?, la de un proceso que estuvo identificado por las imprevisiones, los desaciertos, las idas y vueltas, los cambios y en este último tiempo, el escaso –o nulo- aporte de un entrenador que nunca encontró la forma de aportarle algo positivo a este plantel. Se perdió bien, más allá de que hubo un momento en el que se dio vuelta el resultado y que al final casi lo empatamos. Hubiese sido mentirnos en la cara. En algún momento, el fútbol nos da un baño de realidad.

 

En esos minutos de estudios iniciales que identifican a estos partidos, Francia fue la que jugó a esperar, tratando de apretar en el medio y salir con rapidez. Mbappe fue el primero en advertir a los defensores argentinos que tuvieron que recurrir a la falta peligrosa en la puerta del área. Así llegó el zurdazo de Griezmann que se estrelló en el travesaño ante la mirada de Armani.

 

El mismo Mbappe se encargó otra vez de complicar con su velocidad imparable. Y a Rojo no le quedó otra que cometerle penal. Lo ejecutó Griezmann con un remate apenas esquinado hacia la derecha de un Armani que se la jugó para el otro lado. Francia se ponía rápidamente en ventaja con el argumento de aprovechar la velocidad de sus volantes, especialmente de Mbappe, que se había convertido por ese entonces en el mejor jugador del partido.

 

La tenencia de pelota que ejercía Argentina carecía de profundidad. Messi no entraba en juego y por eso se recostaba mucho por derecha y retrocediendo en el campo de juego. Ese lugar de “falso 9” lo ocupaba Enzo Pérez. Pero Francia no tenía problemas defensivos porque esperaba bien armado y decididamente apostando al contragolpe.

 

Las diferencias eran claras y a favor de Francia. Más rápidos, fuertes en el mano a mano, la expresión individual y colectiva de los franceses era superior. Apenas un desborde de Pavón que no encontró receptores por el medio ante la ausencia de un centrodelantero o gente apta para manejarse adentro del área.

 

Pero Di María tomó confianza desde afuera del área y clavó un zurdazo espectacular que se metió en el ángulo superior izquierdo de Lloris, que vio de qué manera la pelota se iba abriendo para meterse junto a su palo izquierdo.

 

Bien Mascherano en el medio, fuerte Otamendi en el fondo, el gran acierto de Di María en el gol argentino y la atención para los movimientos de Griezmann y Giroud arriba, sumado a esos primeros quince minutos fantásticos de Mbappe y el aporte de un Pogba que también sumaba en ataque cuando el equipo francés recuperaba la pelota y partía con rapidez del medio hacia arriba.

 

Los problemas iniciales y la diferencia de velocidad que se advertía, a favor de los franceses, de a poco fueron mermando. Argentina mejoró el trabajo defensivo. Un par de tiros libres en la puerta del área generaron preocupación, más los movimientos de un Griezmann realmente complicado.

 

Fazio por Rojo fue la decisión de Sampaoli para iniciar el segundo tiempo, pasando Otamendi a jugar “a la cueva”. Y enseguida primereó Argentina. Messi recibió adentro del área y le pegó al arco con todos los franceses saliendo, pero Mercado, en ese camino también de salida o de no querer intervenir, alcanzó a rozar la pelota que descolocó por completo a Lloris. 2 a 1 que modificaba semblantes y le tiraba la responsabilidad a Francia.

 

Un error inconcebible entre Fazio y Armani –más de Fazio quizás que del arquero- casi termina en gol de Griezmann. Los nervios gobernaban un partido en el que se habían mutado las obligaciones y también las características, porque ahora la pelota empezó a ser de Francia, que llegó al empate con un golazo de Pavard, quien empalmó en forma espectacular un centro desde el sector izquierdo que no pudo ser rechazado en el cierre por Tagliafico.

 

Pero hay errores que se pagan caros en este nivel, como por ejemplo dejar que Lucas Hernández, el lateral por izquierda, apareciera solo por su costado para colocar un centro fuerte que, tras un rebote, fue controlado por Mbappe, quien se acomodó para la zurda y metió un remate violento que dio vuelta otra vez el partido, a poco más de 25 minutos del final.

 

Sampaoli apostó ahora por el ingreso de Agüero por Enzo Pérez para jugar con Messi arriba, retrasándose un poco Pavón. Pero Francia es muy fuerte en los contragolpes y cuando Giroud recibió solo por el medio, apenas tocó la pelota para que Mbappe, la gran figura del partido, colocara un remate bajo que dejó sin chances a Armani. Un 4 a 2 inapelable que reflejaba virtudes y defectos de uno y otro equipo: Francia era realmente peligroso cuando atacaba y Argentina muy flojo para defenderse.

 

Quedó para el final una perlita, la única, de Messi: le metió una pelota tremenda al Kun Agüero que con un cabezazo implacable convirtió el 4 a 3 que selló no sólo el resultado del partido sino la suerte final de Argentina en este Mundial.

 

Era muy difícil que con tantas equivocaciones e imprevisiones, algo bueno pudiera prosperar. Este proceso estuvo plagado de incongruencias, empezando por las de un entrenador que no estuvo a la altura de las circunstancias, que armó mal el plantel, que puso un equipo en el primer partido, otro con distintas características en el segundo y que finalmente apostó a los históricos para terminar una historia de cuatro partidos que lo deberían marginar en el futuro de la posibilidad de seguir, apostando a un proyecto más serio, en el que se va a barajar y dar de nuevo porque se ha terminado una etapa con el fin de una generación en la que contamos con el mejor jugador del mundo y no se lo pudo aprovechar, al menos para revalidar algún título para el fútbol argentino.


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