https://static.ellitoral.com/img/logo-litoral.png El Litoral
El Litoral
Lunes 30.09.2019 - Última actualización - 12:54
12:52

Charla con Javier Lindenboim

"La carencia de inversión tiene que ver con nuestra decadencia"

El economista busca explicaciones a la falta de incentivos para hacer negocios en el país. Ventajas y desventajas argentinas ante los desafíos laborales.

Lindenboim destaca la extensión de la educación pública que ha forjado una clase media emprendedora, pero advierte sobre la caída de la calidad de la formación de los docentes. <strong>Foto:</strong> Luis CetraroLindenboim destaca la extensión de la educación pública que ha forjado una clase media emprendedora, pero advierte sobre la caída de la calidad de la formación de los docentes.
Foto: Luis Cetraro

Foto: Luis Cetraro



Charla con Javier Lindenboim "La carencia de inversión tiene que ver con nuestra decadencia" El economista busca explicaciones a la falta de incentivos para hacer negocios en el país. Ventajas y desventajas argentinas ante los desafíos laborales. El economista busca explicaciones a la falta de incentivos para hacer negocios en el país. Ventajas y desventajas argentinas ante los desafíos laborales.

Javier Lindenboim es licenciado en Economía Política, docente en grado y posgrado de la UBA, investigador del Conicet y polémico. “Como ve, con mis declaraciones no me dejo de ganar enemigos” le dice a El Litoral cuando cuestiona determinados temas como la calidad de la enseñanza o algunas políticas del propio sistema universitario o bien el rol de los empresarios de la economía, por ejemplo.


Estuvo en Santa Fe acompañando a Joaquín Blanco y María Fernanda Ghilardi en la presentación de “Experiencia Santa Fe. Transformación productiva e inclusión social”, libro que analiza las políticas públicas de la provincia desde múltiples miradas y donde el investigador escribió uno de los tres trabajos del capítulo dedicado a mercado laboral y desigualdad.


“Mi aporte en el libro es sobre mercado de trabajo y distribución del ingreso. Cómo lo conecto con el funcionamiento del aparato productivo, por qué me parece relevante distinguir dos cosas que se las nombra con la misma palabra y yo las diferencio: una es distribución y la otra redistribución. Las políticas que más a mano aparecen en la Argentina son mecanismos redistributivos que -bienvenidos son-, pero el núcleo problemático como en todos los países capitalistas es de qué modo se hace el reparto inicial, lo que llamo la distribución. Desde allí hilvano reflexiones y evidencias que expongo en el libro. Ese es el núcleo, y alrededor de eso si la demanda ocupacional no es de que haya un ministro de Trabajo o un presidente que diga necesitamos más trabajo, sino que el capital y en algún momento el Estado puedan crear los mecanismos para que esa demanda exista, es decir inversión. Me meto con el tema de la inversión y reflexiono en que su carencia tiene bastante que ver con nuestra decadencia”, resume su participación ante El Litoral.



—¿La falta de inversión hace a nuestra decadencia?


—Es mi opinión. Se puede decir que en los tres gobiernos kirchneristas mejoró indudablemente la participación del salario en la distribución; la contracara es que se achicó la percepción de renta del capital, la ganancia. Ese podría ser un argumento que se utilice por parte del empresariado para decir por qué fue decreciente en este lapso la tasa de inversión. Cuando muestro desde 1980, vemos que la declinación es gobierno a gobierno. Nada es lineal pero tomando los valores medios de cada gobierno se ve cómo la cosa va declinando. Saco el período desastroso de la Alianza y de Duhalde donde fue el pozo más grande, pero los tres gobiernos kirchneristas fueron de mayor a menor y los tres primeros años de Macri fueron aún menores que el último de Cristina en materia de tasa de inversión. Este es un núcleo importante.


—¿Está claro el porqué?


—No. Uno puede usar argumentos para acercarse al tema pero no para explicarlo. Es lo que la historia del empresariado argentino muestra y es que predomina un empresario que no tiene el carácter que (Joseph) Schumpeter decía era propio del empresariado capitalista necesario, sino que más bien vive colgado de la teta del Estado. En los últimos 70 años, de cada tres años, en uno la economía argentina cayó, se achicó. Días atrás escuchaba a Bernardo Kosacoff mostrando un dato parecido con otra fuente. También hay un trabajo del Banco Mundial con el cuadro con un centenar de países con mayor proporción de años de caída de su economía. El primero es Congo, segundo Argentina y después hay una sucesión de países en general agobiados por múltiples cuestiones como guerras, pestes, etc. El segundo americano que aparece es Venezuela. La intensidad de las oscilaciones (el gráfico parece un electrocardiograma) más la no lucha contra la inflación, son dos factores claves para que el sector empresario, de verdad o como argumento, no invierta. En el primer año de Macri, los inversores tanto externos como internos decían “no sabemos cómo viene la mano”; el segundo, “hay que ver si gana las elecciones”, ganó y no hubo inversión y afuera le soltaron la mano y nos hundimos en las tinieblas.


La respuesta a la falta de inversión no la tengo.


—De todas maneras alguien nos hizo creer que somos ricos más allá de que tengamos 30% de pobreza, 10 % de desempleo y alto empleo en negro.


—¿Qué es un país rico? Arabia Saudita lo es en el sentido de capacidad de generar riquezas como otros países árabes, pero no necesariamente esa riqueza se transforma en bienestar para sus habitantes. Nosotros tenemos una enorme capacidad para generar riqueza especialmente en dos aspectos: lo que podemos producir desde la tierra y con el pasado virtuoso de la Argentina, la extensión de la educación pública, de la clase media que dio como resultado que la fuerza de trabajo en la Argentina se ha distinguido históricamente como de una actitud singularmente buena. Somos ricos desde ese punto de vista. Pero, por otro lado no sabemos cómo doblegar a la inflación; nos creemos piolas, capaces de incumplir lo que firmamos; por ejemplo en 2005 acuerdos internacionales y en 2007 intervenimos el Indec supuestamente para no pagar los intereses que había que pagar por ese acuerdo. Si hacemos todas estas cosas será difícil que esa capacidad de ser ricos se concrete.


—Estamos ante un mundo laboral que demanda mejor formación y especificidades.


—Sí, sobre eso me parece que se tiene que tener un cuidado adicional. En los 90 se decía que como estábamos en presencia de una gran transformación y los problemas del mercado de trabajo derivaban de que los trabajadores no se adaptaban a las nuevas necesidades, hecho no totalmente válido a partir de que el desempleo también afectó a los más incluidos y los más formados. Todavía en la Argentina no se produce esto, en parte porque los empresarios no se dedican intensamente al mejoramiento tecnológico productivo que podría ayudarlos a pegar saltos, cosa que pasó en el sector agropecuario. Tenemos dos ventajas: el ritmo de crecimiento de la población argentina es bajo todavía y por eso no tenemos grandes dramas de desocupación. Una baja demanda que no enfrenta una alta oferta, y por otro lado, no hicimos aún el cambio tecnológico con intensidad. Por ambas cosas todavía nuestro drama es manejable, pero tenemos que pensar en la formación, y los que se dedican a temas educativos insisten en que debemos educar para los empleos que todavía no sabemos cuáles van a ser, para lo cual la formación es mucho más complicada en un país -donde lo que para mí es un meollo de la formación educativa el cuerpo docente- que deja demasiado que desear. Como ve, no me guardo enemistades para generar.


—Pero hay que poner temas sobre la mesa. Se destina el 6% del PBI a educación, ¿ha mejorado el sistema educativo?


—Creo que no ha mejorado. Hay datos que lo demuestran. La pérdida de la matrícula en el ámbito estatal es eso. Cuando se dice eso, siempre aparecen los justificadores.... Discutamos por parte: ¿mejoró?, ¿hay más eficiencia?, ¿es cierto o no que a montones de chicos se les daba por aprobado el año o la carrera, simplemente porque no hacerlo era como diría Axel (Kicillof) estigmatizante? Esa no es la pauta. No seré yo el que hable en contra de la defensa gremial de los derechos del magisterio; sí voy a decir que los dirigentes del magisterio tendrían que saber distinguir entre lo que es defender los derechos y lo que es fortalecer privilegios. No sólo en el magisterio. Cuando se discute sobre la reforma laboral hay dos posiciones extremas que es imposible que se toquen así como se formulan. Los empresarios, y muchos funcionarios del gobierno nacional, convencidos de que con cambiar la regla se acaban los problemas -otra simplificación- y la dirigencia sindical que no quiere ni empezar a hablar del tema. Esto se ve en muchos ámbitos y en otros -muy cercanos a mí-, como el universitario, sabe la declinación que se originó en restricciones de distinto tipo. Había menos presupuesto y muchas universidades a las obligaciones formales que ya no eran 8 horas, se seguían achicando porque no se podía subir el salario. Se reducía la jornada hasta extremos locos. En los no docentes y en los docentes se empezó a permitir un aumento del número de colaboradores en las cátedras que era repartir. Cuando en los 2000 las cosas empezaron a mejorar se empezó a plantear el buen criterio de la retribución y no se volvió a discutir si todos lo que tenían designación era lógico que la tuvieran y mantuvieran, y en qué condiciones. Fui jurado en mi facultad y sé de qué hablo.


Esas cosas hacen a la ineficiencia del gasto. Conozco y las que no conozco no puedo describir, pero me las puedo imaginar. En los distintos niveles de los ámbitos estatales -nación, provincias, municipios- no hallo razón para no encontrar que no pasen.


—Las competencias habría que discutirlas porque el tema es el financiamiento.


—Por eso se debe mirar siempre el gasto consolidado, aunque cada jurisdicción tiende a decir miremos lo que hago yo, pero para la razonabilidad no se puede mirar de otro modo. Somos un país federal que tenía un montón de cosas a nivel Nación. Se empezó con educación y salud transferidas a las provincias en los 90; antes fue el agua. La nación dejó de lado la solidaridad social. Hay necesidad de discutir el hacer de cada uno, y de dónde sale el financiamiento. Si no le encontramos el modo de hincar el diente a alguna de esas cosas soy pesimista sobre el futuro. Quien quiera que lidera esta conversación va a pagar el precio. Desde este punto de vista, este gobierno intentó apuntar en esa dirección. Esa era la parte virtuosa que le veía al esquema del gobierno. Me parece espantoso que algunas cosas importantes en sociedades como la Argentina son argumentos esgrimidos desde los voceros del pensamiento de derecha y no desde los voceros de un pensamiento de izquierda, o por lo menos se hacen notar unos y no los otros. Una cosa es que no diga estas cosas porque nadie se lo mostró, y otra es cuando uno es consciente de la no exteriorización porque entonces todo es chapucería, circunstancial. Es atender a la coyuntura, y como la coyuntura en el mundo actual es cada vez más difícil, entonces el éxito es cada vez más acotado. Cuando llego a este punto me asusto yo mismo... 


 

El libro 



Lindenboim participó de la presentación de “Experiencia Santa Fe. Transformación productiva e inclusión social”, libro que forma parte de un proyecto de colaboración entre la Universidad Nacional de Rosario a través de la Secretaría de Extensión Universitaria y la Fundación Ebert Stiftung (FES) con el objetivo de aportar en la discusión de las políticas públicas que apunten al logro de una sociedad moderna e igualitaria.


La coordinación estuvo a cargo de María Fernanda Ghilardi, docente-investigadora del Instituto de Investigaciones Económicas de la UNR y subsecretaria de Producción, Empleo e Innovación de la Municipalidad de Rosario y por el diputado Joaquín Blanco.


A través de una convocatoria abierta donde participaron numerosos centros de estudio, locales y nacionales, se logró coordinar once trabajos divididos en tres ejes: desarrollo productivo e integración económica; mercado laboral y desigualdad y políticas públicas, sociales e inclusivas. “Es un insumo muy interesante no solamente para analizar casi una década en nuestra provincia, que va desde el 2008 al 2017, sino también para hacernos preguntas hacia dónde seguir y definir políticas a futuro”, dijo Blanco. 


El abordaje incluye investigaciones del Instituto Interdisciplinario de Economía Política (Iiep) Baires, las universidades nacionales de Buenos Aires, del Litoral, de Entre Ríos, de Rosario. También el Conicet, la Agencia Santa Fe Global, la Bolsa de Comercio de Rosario, el Centro de Estudios sobre Población, Empleo y Desarrollo (Cedep), el Observatorio Económico Social de la UNR y el Observatorio de la Deuda Social de la UCA.


El diputado señaló que “fueron diez años que arrancaron en el 2008 con la crisis financiera internacional y particularmente en Argentina con la crisis del campo, que tuvo su impacto en la economía provincial y termina el período actual, con la crisis del macrismo en la macroeconomía argentina e ingresando también a nivel internacional en una crisis recesiva producto del Brexit, de la guerra comercial entre Estados Unidos y China. En este período, el mundo creció, fueron años de expansión de la economía, y para Argentina fueron años recesivos”.


El libro destaca en el análisis la heterogeneidad de la economía de Santa Fe, con un sector pensado para la exportación, el agregado de valor a productos primarios y todo el complejo agroexportador en el cual, durante estos años, se ve internacionalizada la toma de decisiones, en convivencia con una economía nacional, que, con sus vaivenes, ha favorecido en ciertos momentos más los aspectos agroexportadores y que ha castigado a los sectores de pymes o vinculados con el comercio. “En la provincia contamos con firmas que están exportando a más de 150 países y hay empresas que facturan menos de un millón de dólares al año y que también son exportadoras; eso es una característica que no se repite en otras provincias y hace falta una macroeconomía que acompañe esos procesos”, acotó Blanco.


 

 

 

Autor:




Lo más visto
El cuento del tío: ¿qué pasa con Santi Pierotti?   - El juvenil metió un gol por Copa Argentina ante Sol de Mayo. -
Actualidad Sabalera
Fuerte choque entre un patrullero y un auto en el ingreso a Ángel Gallardo -  -
Sucesos
Un adolescente recibió 8 heridas de arma blanca en el norte de la ciudad - El joven permanece internado en el hospital Cullen.  -
#Temas de HOY: Senado de Santa Fe  El Litoral Podcasts  Colón  Unión  Superliga Argentina  Copa Sudamericana  

Recomendadas