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Domingo 02.02.2020 - Última actualización - 03.02.2020 - 16:26
21:42

Tribuna de opinión

No, a Fernando Báez no lo matamos nosotros

 Crédito: Archivo El Litoral
Crédito: Archivo El Litoral

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Tribuna de opinión No, a Fernando Báez no lo matamos nosotros Hay que separar al deporte de los hechos violentos que no representan en absoluto los valores que tiene una disciplina determinada. 

Juan Ignacio Rodríguez | jrodriguez@ellitoral.com

 

Arranco así, escrito esto en primera persona y bajo mi entera responsabilidad, porque es un tiro por elevación -o directo, como más les guste-, a uno de los tantos artículos que leí y con el que claramente no estoy de acuerdo, aunque respeto. No estoy de acuerdo en afirmar que “fuimos nosotros”, porque no me siento representado -y el rugby tampoco- por esos diez asesinos que mataron a golpes a un chico de 19 años... no me siendo representado para nada. 

 

No estoy de acuerdo con la afirmación de que a Fernando Báez lo matamos todos los que tenemos afinidad con el rugby, los que juegan, los que alguna vez lo hicimos o aquellos que están relacionados con este deporte. 

 

Desde las antípodas, en mi familia siempre se vivió el rugby de una manera muy especial. Mi abuelo -al que lamentablemente no conocí- nunca fue jugador pero sí dirigente durante mucho tiempo; mi viejo jugó durante más de veinte años para luego continuar con su “carrera dirigencial”; mi hermano jugó desde muy chico hasta los 27 años para desde ahí convertirse en árbitro y sigue hasta estos días con cuestiones relacionadas al referato; mi hermana, Licenciada en Educación Física, actualmente tiene a su cargo una cátedra de rugby en el Instituto de Educación Física; y qué decir de mi vieja... ella fue la que siempre nos bancó en todo. Particularmente jugué durante dos décadas y media. Luego entrené divisiones y continuo ligado a ésta, una pasión para mí. Mi hijo pronto cumple 4 años y en breve arrancará la escuelita, para divertirse, para que en su formación esté presente ese carácter lúdico de los deportes, independientemente de la actividad que más adelante elija.

 

Es justamente el deporte en general, y en este caso, el rugby en particular, lo que hay que saber separar de los hechos violentos que no tienen nada que ver con los valores que tiene una disciplina determinada. En el caso del rugby, como muchos habrán escuchado o leído, tiene valores como el sacrificio, la humildad, el compromiso, la amistad, el compañerismo, la camaradería...el dar todo por tu compañero de equipo, pero ese dar todo bien entendido. El que así no lo interpreta, es porque no entiende nada de la vida.

 

No hay que caerle ahora a un club, a un deporte y mucho menos a entrenadores o formadores de personas (que luego serán jugadores). Aseguro que ningún entrenador de rugby infantil o juvenil enseña a sus deportistas a ser violentos afuera de la cancha, todo lo contrario. Se están confundiendo los tantos. El rugby une, no destruye. Los que destruyen son las personas. 

 

El rugby tiene cualidades que otros deportes no y viceversa. Por ejemplo, el tercer tiempo (al cual también leí que quieren bastardear). Es un momento en el que quienes fueron rivales dentro de la cancha, dejan de lado las circunstancias del partido para compartir -todos juntos- la comida.

 

El físico que van formando con el entrenamiento los jugadores de rugby, es para ser “usado” con el reglamento y dentro de la cancha, no afuera. Mucho menos para matar a alguien como hicieron estos diez jóvenes, cuyo futuro, espero (como todos), sea pasar el tiempo que disponga la justicia tras las rejas.
 

Así que no me vengan a decir que a Fernando lo matamos todos los que formamos parte del mundo del rugby. 

 

Otra cosa hay que entender. A mi formación como persona se la debo a mis viejos, a mis hermanos, a mis abuelos. Ahí es donde todo empieza. Continúa por la escuela, y sigue por el club. Es un “trabajo interdisciplinario”, pero con una base que viene desde el hogar.
 

 

No mataron a Fernando “10 rugbiers”. Fueron 10 golpeadores (hoy con una causa judicial en curso) que lejos están de ser parte de un deporte. No fueron “7 rugbiers” los que le salvaron la vida a una chica hace dos años atrás porque si no lo hacían, se moría desangrada. Fueron 7 jóvenes con buenas intenciones, que actuaron como personas, no como animales. 

 

Mi carácter de periodista (o comunicador social), además de ex jugador de rugby, me permite también referirme a formas en las cuales “colegas” expresan barbaridades, a través de las redes donde todo se permite. Por ejemplo, que todo el entorno del rugby es sinónimo de asesino.

 

Debemos ser cuidadosos. 

 

Ningún deporte, tiene que quedar manchado por un hecho tan lamentable. Con esto sostengo, desde mi punto de vista, que el rugby seguirá siendo uno de los deportes más nobles y lindos del mundo, que transmite cosas que otras disciplinas no... Caerle al rugby -o a cualquier deporte- que directa o indirectamente sea relacionado con un hecho lamentable, es hacer la “vista gorda” y tirar el problema para otro lado. 

 

Entonces no me vengan a decir que nosotros también fuimos los que matamos a Fernando. No fuimos todos, no se equivoquen. 

Autor:

Juan Ignacio Rodríguez


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