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Miércoles 15.07.2020 - Última actualización - 12:15
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La asociación civil homónima trabaja en el barrio hace 5 años

Un trabajo clave por Los Pekes de La Ranita

La semana tiene siete días. Pero son los martes y los jueves los que más llenan el corazón de María Rosa López y la reconfortan. Esos días, su casa se convierte en el punto de encuentro de voluntarios dispuestos a cocinar sin importar que llueva, haga mucho frío o un calor extremo. María Rosa López está al frente de la Asociación Civil “Los Pekes de La Ranita”.

REFERENTE. Ella es María Rosa López, la mentora de la asociación civil que trabaja en el barrio La Ranita hace 5 años. Crédito: Guillermo Di SalvatoreREFERENTE. Ella es María Rosa López, la mentora de la asociación civil que trabaja en el barrio La Ranita hace 5 años.
Crédito: Guillermo Di Salvatore

REFERENTE. Ella es María Rosa López, la mentora de la asociación civil que trabaja en el barrio La Ranita hace 5 años. Crédito: Guillermo Di Salvatore



La asociación civil homónima trabaja en el barrio hace 5 años Un trabajo clave por Los Pekes de La Ranita La semana tiene siete días. Pero son los martes y los jueves los que más llenan el corazón de María Rosa López y la reconfortan. Esos días, su casa se convierte en el punto de encuentro de voluntarios dispuestos a cocinar sin importar que llueva, haga mucho frío o un calor extremo. María Rosa López está al frente de la Asociación Civil “Los Pekes de La Ranita”. La semana tiene siete días. Pero son los martes y los jueves los que más llenan el corazón de María Rosa López y la reconfortan. Esos días, su casa se convierte en el punto de encuentro de voluntarios dispuestos a cocinar sin importar que llueva, haga mucho frío o un calor extremo. María Rosa López está al frente de la Asociación Civil “Los Pekes de La Ranita”.

“Nuestra función es ayudar a los que menos tienen. Les brindamos una merienda y una cena a la noche, para que se puedan ir a dormir con algo calentito en la panza. Lo hacemos de noche porque ¿con hambre quién puede descansar bien?”, dice.

 

La historia personal de María Rosa López tiene mucho que ver con la creación de la Asociación Civil Los Pekes de La Ranita. Tiene 8 hijos. Y todos, cuando fueron pekes, asistieron a comedores de la zona. “Ahora ya están grandes y me dan una mano en el merendero y comedor. Tanto ellos como yo y mi esposo creemos que le estamos devolviendo al barrio lo que el barrio hizo por mis hijos durante mucho tiempo”, reflexiona.

 

Horas de mucho trabajo

 

Los martes y los jueves, la casa de María ubicada en Gobernador Menchaca 9679 contiene muchos voluntarios. Son los días más agotadores de la semana, pero al mismo tiempo los más lindos porque trabajan en equipo para darle de comer a más de cien familias.

 

Esos días, la cocina a leña de María arranca a las 13.30. Tienen que preparar todo lo de la merienda porque para las 16 horas ya todos tienen que haberse ido con su vaso de leche y un complemento (como puede ser un pedazo de pan casero o una factura los mejores días) porque una hora más tarde arrancan los preparativos para dar la cena.

 

 

“Entre las 16 y las 17 tomamos un descanso. Es el momento donde todos los integrantes de Los Pekes de La Ranita aprovechamos para charlar entre nosotros, contenernos... Somos una gran familia”, señala María Rosa.

 

Alrededor de las 20 la cena está lista y es en ese momento que la gente empieza a llegar con su ollita para irse a su casa y compartir en familia un plato de comida caliente.

 

Para poder desarrollar esta labor, el Gobierno Provincial brinda a Los Peques de la Ranita una ayuda económica a través de la tarjeta Alimentar pero también reciben donaciones de mercadería. “Queremos agradecerle a toda la gente que nos ayuda porque gracias a ellos podemos ayudar. Las necesidades en este barrio son muchísimas, por eso también tenemos un roperito. La gente nos dona ropa que ya no usa y luego nosotros la ponemos a disposición de nuestra gente para que se lleve lo que necesita”, cuenta María Rosa.

 

COMPLEMENTO. En cada merienda se busca entregar la leche con alguna panificación casera. Algunas veces se puede y otras no. De ahí la importancia de colaborar con harina y grasa.Foto: Gentileza

 

 

La pandemia

 

No es la primera ONG que nota un incremento de personas que recurren para pedir ayuda en el marco de la Pandemia. La referente principal de Los Pekes de La Ranita observa que son muchas más las personas que van a pedir un plato de comida, sobre todo muchos más adultos.

 

“Ya no es el niño el que viene y retira la vianda. Ahora viene también el adulto, porque es la familia entera la que está teniendo hambre. Es muy dura la realidad que estamos viviendo por la pandemia. Nosotros ayudamos en lo que podemos, pero hacen falta muchísimas cosas”, señala.

 

Consultada sobre qué necesitan para poder continuar este trabajo, mencionó “carne” porque es lo que más cuesta comprar y conseeguir. También harina, grasa y verduras.

 

“Ya no es el niño el que viene y retira la vianda. Ahora viene también el adulto, porque es la familia entera la que está teniendo hambre. Es muy dura la realidad que estamos viviendo por la pandemia. Nosotros ayudamos en lo que podemos, pero hacen falta muchísimas cosas”. María Rosa López, referente Los Pekes de La Ranita.

 

PANZA LLENA... La vianda que ofrece Los Pekes de La Ranita es nocturna porque, se preguntan, ¿quién puede descansar bien con hambre?. Foto: Gentileza

 

 

Ficha institucional

 

 

 

Equipo

Las ONG en la pandemia: Los Pekes de la Ranita
 

Autor:

Mónica Ritacca


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