El film dirigido por Chris Columbus se estrenó en Chicago el 10 de noviembre de 1990. La historia de un niño de 8 años que se queda sólo en Navidad lanzó a Macaulay Culkin a una popularidad, a la larga efímera, y marcó a una generación. Desde entonces, el nombre del film es sinónimo de travesuras.
20th Century Fox, Hughes Entertainment Gracias a la convincentes interpretación de Macaulay Culkin y al carisma de los actores secundarios, en especial Joe Pesci, Daniel Stern y Catherine O?Hara, el film aguantó el paso del tiempo.
Las películas que incluyen en su argumento referencias a las fiestas navideñas son un clásico anual. Pero un porcentaje ínfimo de esos filmes trasciende la coyuntura y logra persistir en el tiempo, por razones diversas. La modélica “Qué bello es vivir” es el mejor ejemplo, pero más acá en el tiempo aparecen “Hombre de familia”, “El Grinch”, “Pesadilla antes de Navidad”, “El regalo prometido”, “Los fantasmas contraatacan”, “Gremlins” y hasta la comedia “Bad Santa”, plagada de humor negro. Sin embargo, una de las más queridas por el público de todas las edades, consumida con igual fruición en salas de cine como en VHS, DVD y televisión por cable, es “Mi pobre angelito”, que se estrenó en Chicago el 10 de noviembre de 1990, hace justo 30 años.
El argumento del film es tan simple como efectivo: en vísperas de Navidad, una numerosa familia de Chicago decide pasar las Fiestas en Francia y olvidan en casa al hijo menor, Kevin. Al principio, el pequeño aprovecha la situación para una serie de travesuras, hasta que descubre por casualidad que dos ladrones planean robar su casa. Ante esto, hará uso de su ingenio para montar una serie de divertidas trampas para defender su casa. Hoy esta fórmula se ha exprimido hasta el hartazgo, pero no era el caso en 1990. John Hughes, el guionista, tenía un especial talento para conectar con el público adolescente. Lo había demostrado en sus filmes de los ‘80 “Se busca novio”, “El club de los cinco” y “Un experto en diversión”. Y con “Mi pobre angelito” demostró que era capaz también de abrir el espectro hacia un público familiar y masivo, sin dejar de lado su especial sensibilidad para observar a los personajes, en este caso a Kevin y a su madre.
Interpretaciones convincentes
El entretenido guión, que posee algo del desparpajo y el movimiento trepidante de “Experto en diversión”, aquel film de 1986 en que un joven Matthew Broderick engaña a sus padres para no ir a la escuela, es uno de los motivos por los cuales el film aguantó bien el paso del tiempo. También influye la sólida dirección de Chris Columbus (quien más tarde dirigiría las dos primeras adaptaciones al cine de la saga Harry Potter) y la banda sonora creada por el compositor John Williams, que conecta a la perfección con el ritmo del film. Pero lo determinante es la actuación magnética de Macaulay Culkin, que se convirtió tras este film en una estrella infantil de la noche a la mañana, nivel de fama que fue incapaz de traducir en una carrera duradera. En su papel de Kevin, es capaz de pasar del inocente que como gesto osado sale a hacer las compras al supermercado al aguerrido defensor de su hogar.
Por el lado de los adultos (siempre Hughes tiende a ser más desdeñoso con ellos, cómo una especie de Roald Dahl del cine) Catherine O’Hara y John Heard cumplen como los padres de Kevin, pero son Joe Pesci (en un papel que pudo ser para Robert De Niro) y Daniel Stern, dos torpes rateros, los que mejor cumplen su función como antagonistas de Culkin. Está John Candy, pero el eficaz humorista apenas está aprovechado.
Éxito y proyección
Dos nominaciones a los Globos de Oro (en las categorías de Mejor Película de Comedia o Musical y de Mejor Actor en una Comedia o Musical para Culkin), otras dos al Oscar por mejor banda sonora original y Mejor Canción (“Somewhere in My Memory”), un fenomenal éxito de taquilla y una secuela estrenada en 1992 anticiparon que el film no iba a quedar fácilmente en el olvido. Pero nadie podía prever que, gracias a sus sucesivas e insistentes repeticiones televisivas (que continúan todavía en la actualidad) iba a convertirse en un ícono de la comedia de los ‘90, como fueron “Mujer bonita” o “El mundo según Wayne”.
Macaulay Culkin jamás logró desprenderse del film. Intentó moverse hacia otros géneros, fuera de la comedia, pero fue incapaz de encontrar trabajos adecuados. Las fallidas “Richie Rich” y “The Good Son” son ejemplos de su incapacidad para reinventarse. Este año cumplió 40, pero para el público, siempre seguirá siendo ese pequeño de 8 años que se quedó solo en casa una Navidad y se ganó el corazón de todos.