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Lunes 12.04.2021 - Última actualización - 17:19
15:32

Equivale a un año de ingresos de la reina

La herencia económica de Felipe de Edimburgo es personal y "escasa"

La fortuna del príncipe consorte se estima en unos 12 millones de euros, que posiblemente heredará la reina junto a las posesiones más valiosas para Felipe: sus cuadros y su arte, propio y ajeno.

 Crédito: Getty
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Equivale a un año de ingresos de la reina La herencia económica de Felipe de Edimburgo es personal y "escasa" La fortuna del príncipe consorte se estima en unos 12 millones de euros, que posiblemente heredará la reina junto a las posesiones más valiosas para Felipe: sus cuadros y su arte, propio y ajeno. La fortuna del príncipe consorte se estima en unos 12 millones de euros, que posiblemente heredará la reina junto a las posesiones más valiosas para Felipe: sus cuadros y su arte, propio y ajeno.

¿Tenía fortuna Felipe, el duque de Edimburgo, el príncipe consorte de la riquísima reina de Inglaterra? La respuesta es complicada: sí para los estándares del 99% de los seres humanos, no para los del 1% restante. Tras los problemas de su familia destronada y exiliada, Felipe de Edimburgo no tenía patrimonio personal digno de mención hasta que se casó con la futura reina. Incluso las pocas joyas que había conseguido sacar de Grecia su familia durante el exilio se usaron para el regalo de compromiso con Isabel. Y, sin embargo, se estima que ha muerto con una fortuna cercana a los 12 millones de euros, muy alejada de los 25 millones de euros que le atribuían algunas fuentes.

 

 

 

¿Quién heredará su fortuna?

 

La reina, presumiblemente. Por una cuestión tanto de tradición como de pragmatismo. Los royals británicos tienen la costumbre de dejarle todo a la persona más cercana, y que ella se encargue de repartir. Con esto no estamos insinuando que Isabel fuese más cercana al corazón del príncipe que su primogénito, Carlos de Inglaterra (aunque tampoco nos equivocaríamos mucho), pero sí que la realeza británica tiene una cierta aversión a los impuestos. En concreto, estamos hablando del favorcito que el primer ministro John Major le hizo a los royals cuando reguló cómo iría lo de sus salarios, sus propiedades y sus declaraciones de Hacienda en 1993. Y muy concretamente, del agujero por el que pueden evitar pagar el impuesto de sucesiones británico. Porque sí, la realeza británica tiene su propia cláusula para no pagar dicha tasa (que en este caso, podría suponer entre el 36 y el 40% de la fortuna de Felipe, muy por encima de los tipos máximos de España).

 

En 2002, cuando murió la reina madre, Isabel Bowes-Lyon, la familia se acogió a esta cláusula para evitar que los apróximadamente 70 millones de libras en los que estaba valorada la fortuna de la madre de Isabel (casi toda en obras de arte, joyas y mobiliario) sufriesen el zarpazo de Hacienda. La solución fue dejárselo todo de forma íntegra a su hija. ¿Qué dice la cláusula? Que entre "consorte de soberano a soberano", o "de soberano a nuevo soberano", la agencia tributaria británica mira para otro lado. 

 

 

 

Felipe no habría necesitado esto para legarle todo a su mujer (las parejas casadas también están exentas si la herencia va entera al cónyuge), pero sí para que si su hijo Carlos quiere heredar algún día las posesiones de Felipe, lo haga sin pasar por caja. Como cuando la reina fallezca, Carlos será automáticamente el nuevo soberano, podrá heredar toda la fortuna de su madre sin contribuir al tesoro público del país del que será monarca. Aunque ni a la reina ni al hijo doliente les pueda aliviar lo más mínimo la fortuna del desaparecido príncipe consorte. Porque toda la fortuna de Felipe de Edimburgo no abarca ni un año de ingresos ni de la reina ni del príncipe de Gales.

 

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