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Viernes 15.10.2021 - Última actualización - 15:10
15:09

Por Julieta Ninno

Por qué ser mujer es peligroso, pero pocos hablan de ese peligro

"Sin Marcas Visibles" de Rachel Louise Snyder, Ediciones Urano.
Crédito: Gentileza

"Sin Marcas Visibles" de Rachel Louise Snyder, Ediciones Urano. Crédito: Gentileza

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Por Julieta Ninno Por qué ser mujer es peligroso, pero pocos hablan de ese peligro La cultura que nos rodea no posee el vocabulario y los incentivos para discutir abiertamente aquello que sucede en privado, por lo que la ficción que consumimos tampoco dice nada al respecto. Y luego, en soledad, lo peor ocurre.

Por Julieta Ninno

 

He devorado libros desde que tengo memoria, y probablemente continuaré haciéndolo por mucho tiempo. He degustado diversos géneros literarios, transitado mundos ficticios radicalmente opuestos y visto cómo el mercado editorial evoluciona lentamente. Supongo que ha llegado un punto en el que la literatura se ha convertido en parte de quién soy. Sin embargo, hay muchas cosas sobre ser mujer que los libros no parecen haber entendido.

 

La ficción juvenil de hoy ha abandonado en gran parte la romantización de relaciones tóxicas, parejas abusivas y personajes masculinos del estilo "macho alfa". Afortunadamente, aquellos escenarios que resultaban protagónicos y se retrataban como ideales y positivos cuando yo comencé a leer a los diez años ya no tienen el visto bueno de las audiencias juveniles y de la industria editorial. El activismo literario actual se enfoca en incrementar la cantidad de autoras mujeres publicadas, difundir sus voces y mejorar la caracterización de las mujeres en la ficción. "Personajes femeninos fuertes", "el ocaso de la figura de la damisela en apuros" y "mujeres reales, no perfectas" constituyen algunos de los temas feministas más comunes en la comunidad lectora contemporánea.

 

No obstante, en ningún lado se habla sobre la violencia.

 

La literatura juvenil con la que yo crecí y con la que millones de jóvenes se rodean en el siglo XXI se encuentra muda ante temas cotidianos de nuestra sociedad. ¿El miedo de caminar sola en la calle, ya sea de noche o de día? ¿La violencia verbal o física en la casa, el trabajo o en círculos sociales? ¿Los horrendos actos que enfrentan miles de mujeres en los titulares de los diarios pero no en las cortes de justicia? Nada de eso existe en la ficción que consume la juventud de hoy.

 

Creo que "Sin Marcas Visibles" de Rachel Louise Snyder es de los primeros libros que he leído sobre violencia de género. Disponible en español gracias a Ediciones Urano, este libro de no ficción ha sido premiado a nivel internacional y definido como una lectura que indudablemente salvará vidas. Snyder, periodista, profesora y escritora, ha estudiado e investigado esta problemática junto a numerosos especialistas de ámbitos diversos, y en esta ocasión nos proporciona una investigación que ha comenzado a generar conversaciones antes ausentes sobre la violencia de género. Compuesta por diferentes casos, ejemplos cotidianos, reflexiones y resultados estadísticos y personales, la autora ha creado un trabajo sin precedentes que no debería ser el último del estilo. Y así como su libro, Snyder también posee una historia de vida difícil: perdió a su madre a los nueve años, fue dejada en situación de calle por su familia, su padre la maltrató y abusó, y se adentró en el mundo de las drogas antes de llegar a la adolescencia. Es desde esta experiencia personal, junto a los relatos de distintas mujeres y los descubrimientos de su investigación, que "Sin Marcas Visibles" nace como una lectura sobre la manera en la que el hogar es un lugar peligroso para ser mujer.

 

En el mundo de los libros, ni la calle, el trabajo u otros espacios públicos suelen discutirse como ámbitos difíciles para las mujeres. Cuando se trata de ámbitos privados como el hogar, tales cuestiones solo suelen abordarse para retratar personajes que son "villanos" y antagónicos a la protagonista, pero sin adentrarse de manera seria y genuina en una temática tan real como lo es la violencia doméstica. De acuerdo a la autora, ese es el problema en sí: fracasamos colectivamente en tratar públicamente la violencia que se da cotidianamente en el núcleo familiar o en pareja, lo cual "demuestra una asombrosa ceguera que nos impide ver que está en todas partes". La cultura que nos rodea no posee el vocabulario y los incentivos para discutir abiertamente aquello que sucede en privado, por lo que la ficción que consumimos tampoco dice nada al respecto. Y luego, en soledad, lo peor ocurre. Tal como lo indica Snyder: "Vivimos en una cultura en la que se nos inculca que nuestros hijos e hijas han de tener un padre; que tener una relación de pareja es un objetivo prioritario en nuestras vidas; que la familia es el fundamento de la sociedad; y que es mejor aguantar y tratar de resolver los «problemas» en privado que marcharse y criar a tus hijos como madre soltera." No existen conversaciones sobre esto en la cultura. Y tal como lo demuestra "Sin Marcas Visibles", ya hace tiempo que es momento de comenzar a cambiar eso.

 

No hace falta aclarar que esta es una lectura difícil y dolorosa, pero tampoco caben dudas de que es sumamente necesaria para todo integrante de la sociedad y sus respectivos espacios públicos y privados. El trabajo de Snyder ha sido definido globalmente como una lectura capaz de salvar vidas, y puede que sea cierto. Sin embargo, los números, las historias de vida y las investigaciones, por más fidedignas, poderosas y ruidosas que sean, no son capaces de salvar a nadie por sí solas. Hacen falta voces. Hacen falta historias, discusiones, información y una cultura de entretenimiento que sea honesta a su audiencia. Porque la verdad es que ser mujer es peligroso, pero pocos hablan de ese peligro.

 

La periodista de investigación Rachel Louise Snyder está aquí para decirnos, con voz clara, empática y accesible, algo que no siempre queremos oír: el lugar más peligroso para las mujeres es su propio hogar.

 

La cultura que nos rodea no posee el vocabulario y los incentivos para discutir abiertamente aquello que sucede en privado, por lo que la ficción que consumimos tampoco dice nada al respecto. Y luego, en soledad, lo peor ocurre.

 

SINOPSIS

 
 
De todos los crímenes por violencia doméstica, un 85% son perpetrados contra mujeres y niñas. 137 mujeres son asesinadas a diario en el mundo por sus parejas o en el contexto familiar. La periodista de investigación Rachel Louise Snyder está aquí para decirnos, con voz clara, empática y accesible, algo que no siempre queremos oír: el lugar más peligroso para las mujeres es su propio hogar. ¿Es el maltratador más poderoso que el sistema? ¿Por qué «soportan» las víctimas la situación de violencia? ¿Son los refugios la solución? ¿Es posible predecir el asesinato? ¿Qué señales pueden alertar del peligro, no solo a la víctima sino también al entorno y a todo el sistema? ¿Es posible la rehabilitación? A partir de impactantes casos reales, Snyder crea un minucioso relato que da voz a todos los implicados en la violencia de género: víctimas y supervivientes, familiares, profesionales y activistas que luchan por encontrar soluciones más efectivas; también a los perpetradores.

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El texto original de este artículo fue publicado en nuestra edición impresa.
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