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Lunes 10.01.2022 - Última actualización - 10:01
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Liberaron un ejemplar en los Bajos Submeridionales

Esfuerzos por el rescate, reinserción y liberación del aguará guazú

Días atrás, un ejemplar macho pequeño (que había sido encontrado a fines de 2020 en muy mal estado) fue liberado en el norte santafesino, luego de ser rehabilitado en el Centro de Recuperación de Especies de Fundación Temaikén y en el Centro de Rescate e Interpretación de Fauna La Esmeralda, de Santa Fe.  

 Crédito: Archivo El Litoral
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Liberaron un ejemplar en los Bajos Submeridionales Esfuerzos por el rescate, reinserción y liberación del aguará guazú Días atrás, un ejemplar macho pequeño (que había sido encontrado a fines de 2020 en muy mal estado) fue liberado en el norte santafesino, luego de ser rehabilitado en el Centro de Recuperación de Especies de Fundación Temaikén y en el Centro de Rescate e Interpretación de Fauna La Esmeralda, de Santa Fe.  

 

En guaraní, aguará guazú significa "zorro grande" porque, como su nombre lo indica, es el más grande de los zorros sudamericanos. También conocido como lobo de crin o potrillo, representa, para algunas culturas nativas, como los tobas y mocovíes, a un animal sagrado envuelto de espiritualidad. Para los criollos, el aguará guazú está relacionado con la leyenda del lobisón. Sin embargo, en la mitología toba es un ser protector y padre de todos los perros.

 

Con presencia en las provincias de Corrientes, Formosa, Chaco, norte de Santa Fe y Córdoba, este de Santiago del Estero y sur de Misiones, el aguará guazú está catalogado a nivel nacional como especie amenazada y se lo incluye en diferentes programas y políticas de conservación de la fauna silvestre, es decir, la especie se encuentra amenazada y desde hace años se lucha por su preservación.

 

Rescate y rehabilitación

 

Días atrás, el Ministerio de Ambiente y Cambio climático de Santa Fe liberó a un aguará guazú que fue encontrado en muy mal estado a fines del 2020, a la vera de una ruta en el norte de Santa Fe. "Desde el Ministerio nos encargamos de asistirlo en los momentos iniciales a través del equipo de profesionales del Centro de Rescate e Interpretación de Fauna La Esmeralda, y luego derivarlo a Fundación Temaikén. Este caso presentaba la particularidad de que se trataba de un cachorro muy joven".

 

 

 

 

El desafío del equipo interdisciplinario fue rehabilitar al animal ayudándolo a desarrollar "desde cero" las habilidades de supervivencia de la especie, por sus propios medios y sin ningún contacto con seres humanos. Si no hubiera sido rescatado, este aguará guazú estaba condenado a no sobrevivir porque en esta etapa de su vida depende de su madre, ya que se alimenta de su leche y ella le enseña lo que tiene que aprender para luego sobrevivir en la vida adulta en la naturaleza", explicaron las autoridades.

 

Trabajo coordinado

 

A su vez, consideraron que "para nosotros es algo muy importante porque se pudo trabajar de modo coordinado con la Fundación Temaikén", ya que "naturalmente trabajamos con animales que se rescatan dentro de la provincia y se liberan en este mismo ámbito. Pero ahora, se sumaron estos actores por la procedencia del aguará", sintetizó. El coordinador de la Dirección General del Manejo Sustentable de Fauna, Pablo Siroski, por su parte, expresó que "desde la Fundación Temaikén se contactaron con nosotros porque somos quienes decidimos dónde se realizan las liberaciones en la provincia de Santa Fe, y resolvimos que sea la reserva privada porque es un lugar propicio para que la especie se desarrolle en un hábitat para el desarrollo óptimo de su supervivencia".

 

De regreso al hábitat natural

 

Tras meses de desarrollo y aprendizaje exitosos, y con el alta médica y comportamental, este aguará guazú regresó a la zona de los bajos submeridionales de la provincia de Santa Fe.

 

 

 

 

 

El aguará fue liberado con un collar con transmisor satelital que posibilita rastrearlo geográficamente e ir siguiendo todos los puntos por los que se desplace. "Este dispositivo nos permitirá conocer aún más sobre la especie y fortalecer las estrategias de conservación. La batería del collar dura aproximadamente 18 meses y se programará una fecha donde automáticamente el dispositivo se desprenderá de su cuello", agregaron desde Ambiente.

 

Por su parte, Paula González Ciccia, directora de Conservación, Educación e investigación de Fundación Temaikén, indicó que: "Para nosotros es fundamental saber si la rehabilitación sanitaria y comportamental fue exitosa y ver por dónde se desplaza el animal en la naturaleza". Y agregó: "La información arrojada por el dispositivo analizada junto con otras variables ambientales nos permite aprender mucho más no solo de este individuo sino también de la biología, ecología y comportamiento de la especie. La idea es poner esta información a disposición de la conservación del aguará guazú, que hoy tanto se necesita".

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