Por Silvia Mugica
Extraordinaria convocatoria tuvo la segunda noche del Festival del Pescador que contó con la presencia de más de veinte mil espectadores. La apertura del espectáculo estuvo a cargo de la Escuela de Danzas Comunal que inundó el escenario de movimiento y colorido.
Después, otro de los ganadores del Pre Festival del Pescador se presentó con “Pampa de los guanacos”, pasando por “Padre del carnaval”, entre otros temas. Rodrigo Ferrero, Darío Zini, Gerardo Goyenechea, acompañados por Hernán Carnero, Cristian Villalba y Fernando Lemercier obtuvieron los primeros aplausos del público. Distendidos, y con un repertorio festivalero supieron ganarse la favorable respuesta de la gente.
Uno de los infaltables en cada edición del festival fue el grupo Nostalgia. Ricardo Barrera, Emilio Agostini en voces, Marcelo y Mauricio Moro en batería y teclados eligieron “El olvida’o”, entre otros clásicos temas celebrados por el público. Muy buen paso del grupo por esta edición.
Después de las 22 llegaba el aplaudido Efraín Colombo, ímpetu y energía musical de manifiesto en cada minuto de su presentación. Apasionado, carismático, de buen dominio del escenario, el artista dejó su corazón sobre el escenario e interpretó “Todo igualito que vos”, uno de los tantos temas intensamente ovacionado por todos.
Excepcional paso por la vigésimo séptima edición tuvo el grupo Matacos, cuyos integrantes, en una interesante combinación salteña, tucumana y riojana, trajeron su impronta para acaparar la atención de la gente. Fuerza y talento joven en la voz de Christian Herrera, quien junto a Manuel Sija, Marcelo Fernández, Bruno González, Federico Grellet y Emiliano Cortéz Agüero contagiaron su alegría con chacareras, zambas, gatos, entre otros ritmos. “Es una bendición para nosotros estar acá”, dijo Christian al admirar el balneario en todo su esplendor.
Copas y sapucay
Las tradicionales coplas bien del norte y luego, los sapucay estuvieron a la orden del día cuando sonó “La calandria”, un ritmo celebrado y agradecido por la gente.
“Zamba para olvidar” fue coreado por los presentes que respondieron a la gran entrega del artista. Hasta el baile espontáneo se dio lugar desde la arena, manos en alto y gritos de adhesión señalaron el excelente paso de Matacos por el escenario.
Santiago del Estero también dijo presente en esta jornada con la voz de Roxana Carabajal, quien llenó de chacareras el escenario. Como en cada una de sus actuaciones, el canto y la danza interactuaron en el particular estilo de la santiagueña. De manos de Miguel López y “Pepe” Vázquez, la artista recibió un presente a modo de agradecimiento por su participación de lujo en esta edición.
De los pagos de General Madariaga llegó luego Argentino Luna, decidor por excelencia de nuestras cosas. El paisano, quien se llevó interminables aplausos, se adueñó del escenario con su mensaje musical recorriendo clásicos de su repertorio.
Cierre de lujo
Minutos antes de las 2 de la madrugada, cuando la espera de los más ansiosos parecía no terminar, la presencia de Oscar Esperanza Palavecino desató la euforia de sus fanáticos. A todo ritmo arrancó su actuación con la chacarera “Flores sin espinas”, de su reciente material discográfico “25 años”.
No estuvieron ausente clásicos como “La ley y la trampa” y “Amor salvaje” que como siempre, enfervorizaron a la gente.
En continua comunicación con su público, con bromas y mostrando a la persona más allá del artista, el Chaqueño no dejó alguno sin disfrutar. Hombres y mujeres de pie, con chiquitos en brazos, acompañaron e ignoraron justificadamente el desvelo. Remeras con la foto del artista, vinchas y gorros se lucían con orgullo desde la platea, mientras los incesantes flashes de las cámaras fotográficas procuraban llevar el recuerdo de esa noche inolvidable.
Promediando la mitad del show, el Chaqueño recibió de manos de José Caputto, el premio otorgado por el diario El Litoral como reconocimiento de su trayectoria y su exitoso paso por el festival. Ovación de pie.
Los pedidos de bis no lo dejaban irse al salteño, que cómodo y agradecido volvía una y otra vez al escenario para dejar más y más temas.
Una verdadera fiesta vivieron los seguidores del cantor, quien durante casi dos horas se brindó con notable generosidad.
Extraordinaria noche de sábado, para alegría del público, de los artistas y de la organización que no descuidó ningún detalle en su labor festivalera.






