Una jornada de profunda emoción se vivió este domingo en Tokio, donde miles de personas se acercaron al Zoológico de Ueno para despedir a los últimos pandas gigantes que quedaban en Japón.

Después de cinco décadas de convivencia, Japón se despide de sus últimos pandas gigantes. Xiao Xiao y Lei Lei, dos ejemplares nacidos en el Zoológico de Ueno, en Tokio, serán trasladados a China para integrarse a un programa de reproducción y conservación.

Una jornada de profunda emoción se vivió este domingo en Tokio, donde miles de personas se acercaron al Zoológico de Ueno para despedir a los últimos pandas gigantes que quedaban en Japón.
Se trata de Xiao Xiao y Lei Lei, dos ejemplares nacidos en el país asiático, que ahora serán enviados a China para integrarse a programas de conservación de la especie.

Desde muy temprano, largas filas de visitantes —muchos con peluches, remeras y recuerdos con imágenes de pandas— recorrieron las instalaciones del zoológico para ver por última vez a los animales.
Familias, turistas y residentes expresaron su tristeza con carteles, fotos y gestos de cariño hacia los osos, que han formado parte del imaginario colectivo japonés durante décadas.
La partida de Xiao Xiao y Lei Lei está prevista para el martes 27 de enero. Ambos serán trasladados a la provincia de Sichuan, China, su país de origen, donde se integrarán a centros de cría especializados.

La presencia de pandas en Japón se remonta a 1972, cuando llegaron los primeros ejemplares como parte de la conocida “diplomacia de los pandas”. Fue un gesto simbólico del gobierno chino para celebrar la normalización de relaciones con Japón. Desde entonces, los osos gigantes se convirtieron en una atracción turística, un emblema cultural y un símbolo de los lazos bilaterales.
Por normas de conservación, los pandas prestados por China deben regresar a su país una vez que alcanzan determinada edad, incluso si nacieron en el extranjero. Con la salida de Xiao Xiao y Lei Lei, Japón se queda sin pandas por primera vez en aproximadamente 50 años.

La despedida de los pandas no fue solo un evento zoológico. Para muchos, representó el final de una era. Los pandas eran considerados en Japón como un símbolo de paz, ternura y amistad internacional. Durante años, miles de personas visitaron el Zoológico de Ueno solo para verlos.
Expertos en relaciones internacionales no descartan que este hecho también refleje el estado actual de las tensiones geopolíticas en Asia, aunque la devolución de los animales responde formalmente a acuerdos de préstamo y conservación firmados desde hace décadas.
La partida de Xiao Xiao y Lei Lei deja un vacío emocional en Tokio y marca el cierre de una etapa significativa en la relación entre Japón y China. Mientras se aguarda la posibilidad de un nuevo acuerdo que permita el regreso de más ejemplares en el futuro, los japoneses despiden a los pandas con gratitud, nostalgia y un profundo respeto por estos embajadores de la armonía entre naciones.