José María Balcázar fue elegido presidente interino de Perú tras la destitución de José Jeri
El Congreso peruano designó al nuevo mandatario en medio de una fuerte crisis política. La figura de Balcázar genera polémica por antecedentes judiciales y posiciones conservadoras.
José Balcázar recibiendo la banda presidencial. Créditos: Xinhua/Congreso de la República de Perú
El Congreso de Perú eligió este miércoles a José María Balcázar como presidente interino, luego de la destitución de José Jeri, profundizando un escenario de inestabilidad institucional que atraviesa el país. La votación se desarrolló en medio de tensiones políticas y expectativas por la sucesión en el poder tras una nueva crisis en el Ejecutivo.
Una elección atravesada por la urgencia política
La designación se concretó en una sesión clave del Congreso de la República, que debió resolver en pocas horas la sucesión presidencial. Balcázar se impuso entre cuatro candidatos que buscaban ocupar el cargo de manera interina, en un proceso marcado por negociaciones contrarreloj entre las principales bancadas parlamentarias.
El nuevo mandatario asumirá con el desafío de conducir una transición institucional en un país que acumula años de conflictos entre el Ejecutivo y el Legislativo. La salida de Jeri se produjo tras una votación legislativa que lo apartó del cargo, en un clima de fuertes cuestionamientos políticos y sociales.
José Balcázar hablando tras tomar juramento como presidente. Créditos: Xinhua/Congreso de la República de Perú
Analistas locales señalaron que la elección respondió más a la necesidad de garantizar continuidad institucional que a la consolidación de consensos duraderos. La fragmentación del Parlamento y la falta de liderazgos sólidos fueron factores determinantes en la resolución de la votación.
Desde el oficialismo legislativo se destacó que la prioridad era evitar un vacío de poder, mientras que sectores opositores cuestionaron la rapidez del proceso y reclamaron mayor transparencia en las negociaciones. En las calles de Lima se registraron manifestaciones aisladas, reflejo del clima de incertidumbre que atraviesa el país.
Polémicas y cuestionamientos
La figura de Balcázar llega a la presidencia rodeada de controversias. Diversos sectores políticos y organizaciones sociales han cuestionado antecedentes judiciales y posturas públicas del dirigente, que ya generaban debate antes de su elección.
José Balcázar firmando un documento tras tomar juramento como presidente de Perú. Créditos: Xinhua/Congreso de la República de Perú
Entre los puntos más criticados se encuentran posiciones conservadoras vinculadas a temas sociales, que reavivaron discusiones en el ámbito político y mediático. Además, trascendieron causas judiciales del pasado que, si bien no derivaron en condenas firmes, alimentan el debate sobre su idoneidad para encabezar la transición.
Desde el entorno del flamante presidente interino rechazaron las críticas y sostuvieron que su prioridad será garantizar estabilidad institucional y encauzar el funcionamiento del Estado. También señalaron que buscará tender puentes con distintos sectores políticos para sostener la gobernabilidad.
En su primera intervención pública tras la votación, Balcázar llamó a la calma y aseguró que su gestión estará orientada a “recuperar la estabilidad democrática” y promover acuerdos básicos. Sin embargo, especialistas advierten que el margen de maniobra será limitado, dado el carácter transitorio del mandato y la fragmentación política vigente.
La crisis actual se inscribe en una larga serie de episodios de inestabilidad en Perú, donde la sucesión de presidentes y enfrentamientos entre poderes del Estado se han vuelto recurrentes en los últimos años. Este contexto genera preocupación tanto en el plano interno como en la comunidad internacional, que sigue de cerca la evolución del proceso.
Por ahora, el foco estará puesto en las primeras medidas que adopte el nuevo mandatario y en su capacidad para sostener el equilibrio político. La agenda inmediata incluye garantizar el funcionamiento de las instituciones, contener la tensión social y avanzar en acuerdos mínimos que permitan atravesar la transición sin mayores sobresaltos.