Seis miembros del grupo terrorista Abu Sayyaf murieron y ocho soldados del Ejército resultaron heridos en un nuevo combate en el archipiélago de Sulu, en el sur de Filipinas, el segundo choque con ese grupo yihadista registrado en la última semana.


Seis miembros del grupo terrorista Abu Sayyaf murieron y ocho soldados del Ejército resultaron heridos en un nuevo combate en el archipiélago de Sulu, en el sur de Filipinas, el segundo choque con ese grupo yihadista registrado en la última semana.
El enfrentamiento, que duró unos 30 minutos, ocurrió en la noche del miércoles en la ciudad de Patikul, localidad de Sulu donde se encuentra el principal campamento de este grupo yihadista que ha jurado lealtad al Estado Islámico (EI), confirmó el jueves el Comando del Mindanao Occidental de las Fuerzas Armadas de Filipinas.
“El Ejército está manteniendo las operaciones militares centradas en Sulu para acabar con el grupo Abu Sayyaf y llevar la paz a esa provincia”, aseveró el jefe de ese comando, el teniente general Cirilito Sobejana.
Entre los yihadistas fallecidos, el Ejército ya identificó a varios líderes del grupo, Guro Khalid, Udal Muhamadar Said y Budah; mientras que los ocho soldados heridos fueron trasladados al hospital general de la ciudad de Zamboanga.
El pasado viernes trece soldados murieron en un combate similar contra milicias de Abu Sayyaf en Sulu -la provincia insular más remota de Filipinas- y una decena resultó heridos.
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Fundado en 1991 por veteranos de la guerra de Afganistán contra la Unión Soviética, Abu Sayyaf es ahora el grupo yihadista más fuerte del Sudeste Asiático, que ganó notoriedad internacional en 2016 cuando decapitó a dos canadienses al no recibir el rescate que solicitaban.
En 2014 juró fidelidad al EI y desde la caída del Califato al menos un centenar de combatientes extranjeros huidos de Siria e Irak encontraron refugio con ellos en el archipiélago de Sulu, convertido en el último reducto de Abu Sayyaf, que mantiene unos 300 efectivos.
La llegada de terroristas extranjeros a Filipinas ha implicado la importación de nuevas formas de violencia más extrema, como los lobos solitarios y los atentados suicidas, un 'modus operandi' que no era habitual entre los grupos locales.
Desde agosto de 2018, Filipinas ha sufrido cuatro atentados suicidas, todos reivindicados por el EI y perpetrados -salvo uno- por extranjeros en las islas de Sulu y Basilan.
En el Mindanao musulmán también operan otros grupos yihadistas fieles el EI como los Luchadores Islámicos para la Liberación del Bangsamoro, Ansar Khalifa Philippines o Maute.