Un informe pericial presentado por el arquitecto acusado Enrique Bonavita, incorporado al expediente por el derrumbe del Apart Hotel Dubrovnik en Villa Gesell, ocurrido en octubre de 2024 y con un saldo de nueve fallecidos, concluyó que el colapso fue “previsible y evitable”.
Derrumbe del Apart Hotel Dubrovnik: el informe pericial indicó fallas previsibles
El peritaje reveló que deficiencias en columnas clave, irregularidades constructivas y la falta de controles contribuyeron al colapso que causó nueve muertos en Villa Gesell.

El estudio identificó fallas en columnas clave, irregularidades constructivas y ausencia de controles adecuados, además de posibles responsabilidades administrativas en la aprobación de la obra bajo condiciones deficientes.

Posición de la querella
El caso continúa en manos de la justicia, mientras familiares de dos víctimas y otros propietarios son representados por el estudio de abogados de Graciela Bravo como parte querellante.
La letrada señaló que “el perito de parte sostuvo que el daño deriva de deficiencias estructurales preexistentes del edificio”, pero advirtió que la defensa podría usar el informe para deslindar responsabilidades y atribuir el colapso a defectos previos, intentando romper el nexo causal.

Bravo también destacó contradicciones en el informe de Bonavita, indicando que el relevamiento estructural, aunque “preciso, fue aleatorio” y contenía dislocaciones lógicas internas. Por su parte, los peritos de la División Investigación de Siniestros de Bomberos constataron que al momento del derrumbe el edificio se encontraba en obra, trabajos en planta baja y modernización del ascensor.
Condiciones estructurales
El informe pericial indicó que el cambio de uso de vivienda multifamiliar a apart hotel no implicaba un incremento significativo de las sobrecargas estructurales. No se detectaron procesos de corrosión generalizada ni asentamientos en las fundaciones.
Las condiciones de viento al momento del colapso rondaban los 24 km/h, dentro de los parámetros normativos, y no existían registros previos de fisuras o deformaciones estructurales.

En cuanto a la mecánica del derrumbe, las columnas “B5” y “C5” cayeron casi verticalmente, sin inclinarse hacia los costados, lo que explica cómo cedió la estructura hacia el segundo subsuelo. Una columna presentó fractura en su nodo, manteniendo parcialmente en pie un sector contiguo. Aunque no se detectó corrosión generalizada, se registraron fisuras y fracturas derivadas del colapso.
Evidencia documental
El relevamiento también confirmó intervenciones recientes en el edificio, incluyendo acopio de materiales, reemplazo de cañerías y ductos de desagüe, tendido eléctrico y refuerzos con perfiles metálicos y puntales de madera. Se identificaron tareas de demolición en planta baja y arranques de columnas sobre sus fundaciones, descartando fallas de inestabilidad del terreno.
Las imágenes y videos aportados al expediente muestran mesadas, artefactos sanitarios y elementos de plomería recientemente instalados, reforzando la hipótesis de remodelaciones en curso al momento del derrumbe.









