Por Sergio Serricchio
Las horas de Martín Redrado como presidente del Banco Central están contadas. En los próximas días se sabrá quién lo sucederá al frente de la autoridad monetaria, encargada de regular el sistema bancario y cuya primera misión es preservar el valor del peso. Esto es, combatir la inflación.
Los principales candidatos son Mario Blejer, ex presidente del Central, que estaba ayer en Suiza y que, pese a versiones en ese sentido, no cerró la puerta a la posibilidad de asumir otra vez, o el actual vicepresidente del Banco, Miguel Pesce, quien llegó con la “Concertación Plural” que encarnaba el vicepresidente Julio Cobos, pero comparte la postura oficial sobre el “Fondo del Bicentenario”.
Si Blejer fuera el elegido, su mandato que debería pasar el filtro del Congreso- sería por seis años. Si es Pesce, deberá completar el mandato de Redrado, que expira el próximo 23 de septiembre.
Redrado dejó trascender ayer que no piensa renunciar, pero seguir le resultará muy difícil tras una ofensiva que incluyó el pedido de renuncia de la presidenta; la afirmación del ministro de Economía, Amado Boudou, de que su ciclo en el Central “se terminó”; la amenaza del jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, de denunciarlo por “incumplimiento de los deberes de funcionario público”; el repudio de todo el arco kirchnerista (el jefe de los senadores oficialistas, Miguel Pichetto, lo trató de “desestabilizador”) y un comunicado del presidente de Asociación de Bancos Privados de la Argentina (Adeba), el banquero K Jorge Brito, que pidió a Redrado que “con su renuncia” contribuya a “preservar la estabilidad del sistema por la que tanto ha trabajado”.
Redrado encabeza hoy una reunión de Directorio del Central a la que se convocó hasta a los directores de vacaciones. No tiene las fichas a favor. Los tres “pingüinos” (los santacruceños Gabriela Ciganotto, ex titular del Nación y cercana a la presidenta Cristina Fernández; Waldo Farías, un ex titular de Lotería al que Néstor Kirchner mandó al BCRA cuando asumió Redrado, y Carlos Sánchez, ex presidente del Tribunal de Cuentas de Santa Cruz) derrochan disciplina K.
A ellos se sumarían Sergio Chodos, un ex funcionario de Economía que pasó por la Anses, cercano a Boudou y a la obra pública (su padre, el sanjuanino Gregorio Chodos, es un histórico de la Cámara de la Construcción, la central empresaria más pro-K del país), y Pesce, que si bien es un “no alineado” (por caso, se opuso al canje de monedas con China), en el tema del DNU se alineó con la Rosada.
Otros tres directores, los economistas Carlos Pérez y Arnaldo Bocco, y Zenón Biagosch, son más cercanos a Redrado, pero salvo Pérez- ninguno le es incondicional. Por último, Arturo O’Connell, un economista que fue en su momento ratificado por el ex ministro Lavagna, vota según su criterio en cada tema.




