El 6 de octubre de 1975, apenas un día después de la Operación Primicia, una comunicación interna del FBI comenzó a circular entre distintas oficinas del gobierno estadounidense. El documento, marcado originalmente como “Secret”, fue enviado desde la oficina legal de la Embajada de Estados Unidos en Buenos Aires y transmitido como un mensaje urgente al director del FBI.
Informes únicos: los archivos desclasificados de EE.UU. sobre “Operación Primicia”
Radio Rafaela/El Litoral tuvo acceso a los documentos desclasificados del FBI, que muestran cómo la inteligencia estadounidense registró el ataque de Montoneros en Formosa.

La fuente citada en el cable era un funcionario de alto rango de la Policía Federal Argentina. Ese dato es central: los documentos desclasificados no reconstruyen el episodio desde una investigación propia en el terreno, sino a partir de información proporcionada por autoridades argentinas. Aun así, permiten observar cómo Washington recibió, procesó y distribuyó internamente las primeras noticias sobre uno de los ataques armados más impactantes de 1975.
El informe ubicó el hecho dentro de la categoría “Argentine Terrorist Activities” y lo vinculó con “asuntos políticos extranjeros” relacionados con Argentina. Esa clasificación muestra que, para Estados Unidos, el ataque no fue leído solamente como un episodio policial o militar, sino como parte de una crisis política más amplia que afectaba la estabilidad del país.
La secuencia según el cable estadounidense
De acuerdo con el mensaje enviado el 6 de octubre, la organización Montoneros llevó adelante una “operación coordinada en tres frentes” durante la tarde del 5 de octubre de 1975. El informe señaló que 18 guerrilleros obligaron a desviar un Boeing 737 de Aerolíneas Argentinas que realizaba el vuelo 706 con destino a Corrientes, para hacerlo aterrizar en el aeropuerto de Formosa.
El documento sostuvo que el objetivo inicial era retirar de una cárcel formoseña a varios integrantes de la organización que estaban detenidos. Según esa versión, los montoneros esperaban recoger a sus compañeros en la Penitenciaría Estatal N.º 10 de Formosa y luego sacarlos de la provincia en la aeronave secuestrada.
El dato resulta relevante porque muestra una primera lectura estadounidense del operativo: el FBI recibió la información como si el eje principal hubiera sido el intento de liberar presos, mientras que el ataque contra el Regimiento de Infantería de Monte 29 aparecía descripto como una maniobra de distracción. Esa interpretación difiere de otras reconstrucciones históricas argentinas, que ubicaron al regimiento y al robo de armamento como objetivo central de la operación.
El ataque al regimiento, leído como distracción
En la tercera página del mensaje, el cable indicó que un ataque anterior contra la penitenciaría había fallado y había sido repelido por guardias del penal. Esa situación, según la información recibida por el FBI, frustró el plan de liberar a los detenidos y trasladarlos en el avión de Aerolíneas Argentinas.
En ese marco, el documento describió el ataque contra el Regimiento de Infantería de Monte 29 como una acción “diversionary”, es decir, de distracción, destinada a alejar la atención del operativo contra la cárcel. La comunicación afirmó que, al comprobar que el rescate de los presos había fracasado, los guerrilleros obligaron al piloto a despegar nuevamente desde Formosa.
Los archivos también registraron el tramo final de la operación: la fuga aérea hacia Santa Fe. El cable del FBI señaló que el avión secuestrado aterrizó en una pista de tierra ubicada en un rancho suburbano en Rafaela, provincia de Santa Fe.
Esa mención confirma que, para los organismos estadounidenses, el oeste santafesino quedó rápidamente incorporado al mapa del caso. La zona de Rafaela no aparecía como escenario principal del ataque, pero sí como punto de cierre de la fuga. El avión, utilizado primero para desviar la ruta original y luego para escapar de Formosa, terminó en un área rural preparada o elegida para permitir la dispersión de los participantes.
Los documentos desclasificados incluyeron un primer balance de víctimas. Según el cable del FBI, en la madrugada del 6 de octubre se informaba que 16 integrantes de Montoneros habían muerto en Formosa y que las bajas militares ascendían a diez. El memorándum interno posterior repitió esa cifra y agregó que, tras el aterrizaje en Santa Fe, todos los pasajeros fueron liberados sin heridas.
Como ocurre con muchos informes producidos en las primeras horas posteriores a hechos violentos, esos números deben leerse como un registro preliminar. Su importancia histórica no radica únicamente en la exactitud final de las cifras, sino en mostrar qué información circulaba en los organismos estadounidenses al día siguiente del ataque.
El memorándum fechado el 6 de octubre fue dirigido a W. R. Wannall y firmado por S. S. Mignosa. En su síntesis, repitió los principales datos del teletipo: secuestro del avión, aterrizaje en Formosa, intento de liberar detenidos, ataque al regimiento, fuga a Santa Fe, daños en el avión y liberación de pasajeros.
Una operación de nueva escala
El aspecto más político del informe aparece al final. El cable remarcó que la acción del 5 de octubre de 1975 fue la primera operación de gran escala atribuida a Montoneros, y señaló que hasta entonces la organización había desarrollado principalmente acciones de guerrilla urbana.
Esa frase resume la lectura estratégica que recibió el gobierno estadounidense. Para el FBI, la Operación Primicia no era un hecho más dentro de la violencia política argentina: representaba un salto operativo.
The Montonero coordinated attack of October 5, 1975, is the first instance that this guerrilla organization has resorted to a large scale field operation, it being noted that heretofore the Montoneros had carried out only urban guerrilla activities.
(El ataque coordinado montonero del 5 de octubre de 1975 es la primera ocasión en que esta organización guerrillera recurrió a una operación de campo a gran escala, señalándose que hasta entonces los Montoneros solo habían llevado a cabo actividades de guerrilla urbana.)
El segundo documento agregó una caracterización ideológica de Montoneros. Indicó que la organización era conocida en ocasiones como Fuerzas Armadas Revolucionarias y la definió como un grupo peronista de inclinación marxista que aspiraba a heredar el control de las facciones revolucionarias del peronismo.
El memorándum también informó que el contenido había sido difundido al Departamento de Estado, la CIA y el Servicio Secreto de Estados Unidos. En el apartado de acción, la instrucción fue breve: “None. For information”. Es decir, no se ordenaban medidas específicas, pero sí se dejaba constancia de que el episodio debía ser conocido por áreas clave del gobierno estadounidense.






