Al cumplirse 20 años del atentado contra la embajada de Israel, el gobierno argentino se lamentó de no poder avanzar en el esclarecimiento del caso, mientras que familiares de las víctimas reclamaron investigar la “conexión local” y las autoridades israelíes insistieron en denunciar a Irán por el ataque.
El vicepresidente Amado Boudou, en ejercicio de la primera magistratura, fue silbado por los asistentes cuando se acercó al micrófono como último orador para decir que “la violencia no puede resolver ningún conflicto”, y afirmó que el ataque fue contra “los 40 millones de argentinos” aunque tuvo en la mira al pueblo judío. Mientras tanto, el encargado de hacer público el “mea culpa” del gobierno fue el ministro de Justicia y Derechos Humanos, Julio César Alak, quien lamentó que en el caso de la embajada “sólo podemos hablar de memoria: no de verdad, ni tampoco de Justicia”.
El acto se realizó ayer, pero recién esta tarde se cumplen 20 años de que una camioneta bomba estalló en la sede de Arroyo 910, casi esquina Suipacha, donde se erigía el edificio de la embajada, y mató a 29 personas, aunque 22 fue el número de víctimas identificadas.
En el extenso acto realizado en la plaza seca que se construyó donde se levantaba la embajada, familiares y sobrevivientes se reunieron para recordar lo ocurrido y volver a pedir Justicia. A las 14.50, sonó el ruido de una sirena y las campanadas de la iglesia, y se leyeron los nombres de las víctimas, al grito de “presente”; luego se realizaron las nueve ofrendas florales y comenzaron los discursos.
El gran ausente fue el jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri, quien envió en representación a la vicejefa, María Eugenia Vidal, mientras que por parte de la administración nacional -además de Boudou y Alak- estuvieron el jefe de Gabinete, Juan Abal Medina; el vicecanciller, Eduardo Zuain, y la presidenta provisional del Senado, Beatriz Rojkes de Alperovich. El primer orador fue el diplomático Daniel “Danny” Carmon, sobreviviente del ataque y esposo de una de las víctimas, quien reclamó Justicia, acusó a Irán por ese hecho y celebró la noticia de la construcción de una nueva sede diplomática. Tras agradecer “esta demostración de solidaridad, fraternidad y esperanza”, Carmon dijo que “seguimos reclamando nuestros derechos y también tenemos deberes”. Fue así que planteó que están en la obligación de “recordar” y “la necesidad de recibir respuesta y reparación”.
Por su parte, Carlos Susevich, padre de una mujer víctima del atentado, reclamó que se sepa “quiénes fueron los autores intelectuales y materiales” del ataque y exigió descubrir a “los contactos locales, ya que hubo una zona liberada”, y hubo “encubridores”.
“Intentan vendernos una verdad funcional sólo para algunos”, advirtió Susevich, quien también agradeció “de corazón” a la presidenta y su antecesor y esposo, Néstor Kirchner, por escuchar los reclamos de los damnificados y por la ley de resarcimiento aprobada por el Congreso. Así, añadió: “Aquí murieron numerosos judíos, cristianos y ateos; argentinos, bolivianos, paraguayos e israelíes. Qué importa la etiqueta. Sólo importa que despedazó a 29 personas”.
Luego los discursos se centraron en reclamar la ayuda internacional para luchar contra Irán y sus armas nucleares, según lo remarcaron el ministro y miembro parlamentario israelí Yossi Peled, el vicecanciller de ese país, Danny Ayalon, y el presidente de Israel, Shimon Peres, en un mensaje leído por el embajador en la Argentina, Daniel Gazit. Las palabras más conmovedoras, sin embargo, surgieron del embajador de Israel en la Argentina al momento del atentado, Itzjak Shefi, a quien se le quebró la voz cuando dijo que aquel 17 de marzo de 1992 “para ninguno de los vivos fue un día más y hoy tampoco”. Fue así que añadió: “Un atentado fractura a la sociedad” y se condolió al ver a aquellos que sufren por la destrucción y “otros que celebran esa tragedia”. Shefi reclamó vehementemente que se esclarezca ese ataque, pues la falta de resolución es “una mancha sobre la conciencia de la sociedad y una ofensa a las víctimas y sus familiares”. “La falta de Justicia de hoy nos empobrece como sociedad en su totalidad”, advirtió.
Fuente: DyN
Ni verdad ni justicia
A veinte años del horror
Fue uno de los atentados más cruentos en la historia argentina. Murieron 29 personas, de las cuales sólo pudieron ser identificadas 22. Sin embargo, la causa judicial está estancada.

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