Por Rogelio Alaniz


Por Rogelio Alaniz
La semana pasada se proyectó en una sala de cine de la ciudad la película “Operativo México”, dirigida por Leonardo Becchini e interpretada -entre otros actores- por Luciano Cáceres, Ximena Fassi y Ludovico Di Santo. Sobre este tema escribieron en su momento Miguel Bonasso y Richard Gillespie, pero el guión de la película se organizó sobre la base de la novela de Rafael Bielsa, quien con los recursos de la ficción recrea un hecho histórico.
“Operativo México” alude precisamente a la operación montada por la dictadura militar en enero de 1978, cuyo objetivo fue la eliminación física de los principales dirigentes de Montoneros. Lo singular de este operativo es que pensaba perpetrarse en México, es decir, violando el derecho internacional y la legalidad de un país con relaciones diplomáticas normales con la Argentina, sino que, además, el plan incluía la participación de dos dirigentes Montoneros secuestrados por el régimen militar y que supuestamente se prestaban para cumplir con este objetivo para salvar sus vidas y la de sus familiares.
La historia pertenece al género de la tragedia con sus particulares morbosidades y perversiones, porque ya no se trataba de librar una hipotética guerra con enemigos de la nación, sino que en este caso lo determinante lo constituye este proceso de secuestros, interrogatorios, torturas y captación de “enemigos”, en el marco de estrategias de inteligencia y contrainteligencia, estrategias que incluso se justificaban en nombre de proyectos políticos nacionales planteados como alternativos al régimen dominante encabezado por la dupla Martínez de Hoz-Videla.
Para principios de 1978, el almirante Massera hacía rato que estaba haciendo de las suyas en la Esma, incluido el proyecto de un partido político liderado por él y apuntalado en algún punto por la labor de los secuestrados “convencidos” acerca de los beneficios de la colaboración. En tanto, el general Leopoldo Fortunato Galtieri era el titular para esa fecha del Segundo Cuerpo de Ejército y responsable de los operativos destinados a someter a algunos dirigentes Montoneros para el cumplimiento de sus fines. El sometimiento en estos casos incluía el secuestro, la delación, la tortura, pero también la persuasión acerca de los benéficos de la colaboración.
Para Galtieri, el nacionalismo de Montoneros podía ser un buen punto de partida para contar con su colaboración alrededor de esos ideales. El reaseguro de esa “complicidad” era el de los propios familiares de los detenidos: o colaboraban y hacían lo que les ordenaban o sus esposas e hijos eran eliminados sin compasión. Al Capone o Pablo Escobar hubieran tenido las mismas exigencias pero con una diferencia: a ninguno de los dos se les hubiera ocurrido disponer para ello de los recursos de los Estados e invocar la bandera y los símbolos nacionales.
En el caso que nos ocupa, el escenario se inicia en Funes, en una casa quinta ubicada pocos kilómetros de Rosario, donde están alojados dirigentes Montoneros, en la mayoría de los casos “quebrados”. Precisamente, “Tucho” Valenzuela, el protagonista central de esta tragedia es detenido -él y su esposa, Raquel Negro- en los primeros días de enero de 1978, en un operativo que puede realizarse gracias a la delación de su compañero de militancia y amigo, Carlos “Nacho” Laluf.
Valenzuela nació en San Juan en 1945, era hijo de un conocido dirigente del radicalismo bloquista de esa provincia y cuando se traslada a Buenos Aires para estudiar abogacía se inicia en la militancia del peronismo de la resistencia, inicio cuyos primeros pasos los da en una agrupación alineada con el pensamiento de Alicia Eguren y John William Cooke. Para 1971 ya está en Montoneros; en 1972 lo detienen y es uno de los militantes que participa de la fuga que en agosto de 1972 habrán de protagonizar los principales dirigentes de las organizaciones armadas de entonces y que culminará en la denominada Masacre de Trelew.
Cuando Valenzuela recuperó la libertad -en mayo de 1973-, reinició su militancia en Montoneros y fue el jefe del operativo que asesinó en las inmediaciones de Paraná al general Esteban Cáceres Monié y a su esposa, en diciembre de 1975. Cuando se produjo el golpe de 1976 se exilió con su nueva esposa, Raquel Negro y durante un año la pareja recorrió diferentes países, siempre comprometidos con su militancia política. Para 1978, Valenzuela es uno de los oficiales Montoneros con mayores responsabilidades de la organización en Argentina.
Decía que en enero de 1978, Valenzuela y su esposa son detenidos y trasladados a la Quinta de Funes. Allí, Galtieri le propone ir a México para preparar un operativo que concluya con el asesinato de Firmenich y los principales dirigentes Montoneros. Valenzuela acepta la propuesta, por lo que viajará a México acompañado de Laluf y de tres oficiales del ejército: Rubén Fariña, Daniel Amelong y Jorge Cabrera.
La partida sale de Ezeiza, hace una escala en Río de Janeiro, luego pasan por Guatemala y finalmente llegan a México. Como se podrá apreciar, la cobertura latinoamericana del procedimiento se realiza a través de los fueros brindados por lo que se conoció como el Operativo Cóndor, la alianza de las diferentes dictaduras militares del continente para librar la lucha contra la subversión en una escala latinoamericana.
El 16 de enero, la “delegación” se aloja en el hotel Magaland de México. El 18 de enero, Valenzuela le explica a Laluf que debe ir solo a la casa de Montoneros ubicada en calle Alabama, donde se supone que la conducción de la organización armada anunciará públicamente que inicia un operativo destinado a boicotear los preparativos para el Mundial de Fútbol. Según la estrategia de la organización armada, el Mundial podía ser un excelente escenario para denunciar ante el mundo las atrocidades de la dictadura. A la denuncia, se sumaría luego la contraofensiva, ya que para los mandos Montoneros las horas de la dictadura militar estaban contadas.
Lo cierto es que Valenzuela, en lugar de entregar a sus compañeros, denuncia en una conferencia de prensa a la dictadura militar; denuncia el operativo en el que fue obligado a participar y hace responsables a los jefes militares por la vida de los secuestrados en la Quinta de Funes.
Las denuncias de Valenzuela hacen fracasar el operativo militar. Los oficiales Amelong, Cabrera y Fariña son detenidos y expulsados del país junto con Maluf, mientras que Valenzuela es trasladado a Cuba. En la Argentina, la noticia llega muy filtrada. La dictadura militar se encarga de que en el país nadie o casi nadie se entere de lo sucedido en México, por lo que los militares protegidos por la más absoluta impunidad proceden a hacer efectivas sus amenazas. Se levantan los centros de detención en Funes, Magnasco, La Calamita, Intermedia y pocas semanas después catorce de los detenidos fueron ejecutados.
Según se supo después, Raquel Negro fue trasladada para dar a luz en un hospital de Paraná. Allí, nacieron los mellizos. Negro; luego fue ejecutada. Una de las mellizas recuperó su identidad, como también pudo sobrevivir el hijo de su primer matrimonio. De todos modos, no concluyeron allí las desgracias de Valenzuela. El hombre que jugó su vida y la de su esposa -en realidad un acuerdo de los dos, un pacto de amor como dirá Bielsa- para ser leal a la organización a la que pertenecía, el hombre que se resistió a ser un buchón, será juzgado por la conducción de Montoneros acusado de los delitos de traición, instigación y delación. El juicio se realizó en Cuba y Valenzuela fue degradado a la condición de subteniente.
No obstante ello, reclama volver a la Argentina para continuar con su militancia barrial. Puede que haya ingresado por Paso de los Libres o por Misiones. No se sabe con certeza el día del ingreso y tampoco si recurrió a la pastilla de cianuro para eludir su inminente detención; o si cayó en un enfrentamiento. Lo seguro es que murió y su muerte, con sus luces y sombras, con sus miserias y grandezas, no hace más que poner en evidencia la tragedia que vivimos los argentinos en un tiempo que cada vez nos parece más lejano, aunque sus proyecciones nos siguen inquietando y asombrando.