Si hay una muerte violenta de un ser humano a mano de otro, hay un asesinato; por ende, una persona asesinada y un asesino. Ahora bien, ¿Qué sucede si el victimario tiene solo ocho u once años de edad? Desearíamos que fuera una historia de ficción, pero lamentablemente no es así. De hecho, podemos seleccionar dos antecedentes y en una hipótesis de futurología elaboraremos uno más.
CASO UNO: El 22 enero 2026 se fijaba audiencia judicial para hacer comparecer a un niño de once años, quien debía responder por la reciente muerte de su padre ocurrida en la ciudad de Duncannon (condado de Perry, Pennsylvania, EE.UU.). El hecho ocurrió luego de una discusión en la que el padre decidió sancionarlo sacándole la consola de juego. Habría sido allí cuando el menor, en un arrebato de ira, tomó un arma de fuego que había en el hogar, dándole muerte al adulto.
El pequeño habría declarado "Maté a mi papá, me odio a mí mismo" (1), y es muy probable que ese odio lo acompañe una parte considerable de su vida. El pequeño, a muy temprana edad comprendió que "la muerte es para toda la vida", que hay decisiones que no tienen marcha atrás.
CASO DOS: El "asesino del piolín", también conocido como el "petiso orejudo", vivía en los conventillos que se situaban entre Parque Patricios y Almagro (Buenos Aires) y es allí donde comete su primer homicidio en septiembre de 1904 (2) cuando aún tenía siete años. Se llamaba Cayetano Godino y había nacido en octubre de 1896 (fallece en el penal de Ushuaia en octubre de 1944); fue denunciado por su propio padre cuando descubre que bajo su cama guardaba cadáveres de aves que él mismo asesinaba. Es allí donde terminan sus asesinatos. Para ese entonces ya había matado a otras dos niñas muy pequeñas.
Cuenta la historia que había sido expulsado de varias escuelas por "rebelde" y que era un niño acostumbrado a "vagar" por la calle. El trasfondo habría sido una historia de maltrato infantil donde el propio padre sería el principal sindicado.
CASO TRES: Se trata de un caso hipotético, pero que puede ocurrir en cualquier momento; de hecho, ya han ocurrido varios hechos con tremenda similitud a lo largo de nuestra geografía.
Armas a disposición de los niños, unidas a historias de maltrato infantil, falta de contención doméstica, progenitores y adultos responsables que no se encuentran en condiciones de "ser responsables" -valga la paradoja- y niños/asesinos enfrentando procesos judiciales que seguramente no comprenden en plenitud. No obstante; sin dudas, comprenden que mataron. De hecho, el "odio a sí mismo" que manifiesta el pequeño estadounidense prueba la comprensión de su irremediable acto.
Adultos responsables
Irremediablemente la mirada debería posarse sobre quienes tienen y han tenido responsabilidad educativa sobre los niños y la forma y condiciones de esa tarea. Las distintas situaciones de contextos familiares frágiles, la educación en manos de personas inadecuadas, la falta de presencia adulta de calidad, la coherencia entre actos y valores de los educadores, la contención necesaria para cada etapa de la evolución de esa persona en formación, etc.; parecieran ser factores de revisión y chequeo constante por parte de quienes se precien de ser responsables de personas en formación.
La prevención y la educación en el hogar son claves para evitar delitos en menores.
Esos factores externos a los niños tienen incidencia directa sobre el control de sus propios impulsos, sobre la construcción y aceptación de límites que los preparan para la vida en comunidad y sobre la edificación de una personalidad tolerante a la propia frustración.
Las reglas educativas navegarían sobre delicadas fronteras marcadas por la permisividad extrema, la sobreprotección, la falta de normas claras e incluso hasta la ausencia. Más aún, la presencia ausente de educadores que invisibilizan a su educando cuando la presencia no es activa.
La grieta forzada
En tiempos de que todo es blanco o negro; surge la pregunta: ¿estás a favor o en contra de que los menores vayan presos? Se exige una respuesta inmediata por sí o por no; amenazando con el estigma de la frivolidad o de posición evasiva ante cualquier intento de explicación o de invitación a razonar una cuestión tan antigua como compleja y a la vez cambiante.
La amenaza de ser tibio nos pretende colocar en uno de los dos bandos -el del SI o el del NO-, de esta manera, cuanto menos evitaremos el castigo social de una parte y cierta complacencia del bando elegido, pagando el precio de tironear la discusión del lado que elegimos estar.
La violencia infantil puede surgir cuando faltan redes de contención y educación efectiva.
Comparaciones
En el cono sur la edad mínima de imputabilidad se encuentra entre los 12 y 14 años (3); lo que también se repite en los países de los que, un par de generaciones atrás, formaron parte de las oleadas de inmigrantes (4); por referirnos solo a aquellos países con los que compartimos similitudes culturales. En otras jurisdicciones locales de los estados de EE.UU. varían desde los 7 a 11 años, e incluso algunos estados, directamente no tienen edades mínimas; lo que hipotéticamente permitiría someter a proceso desde el mismo momento del nacimiento, por absurdo que parezca.
El eje de la cuestión pasa por una cuestión cultural y emparentada con el consenso social de la edad que se desee establecer para la imputabilidad. Lo cierto es que no existe consenso y precisión sobre la edad mínima. Es decir, en qué momento una persona puede "comprender la criminalidad del acto y dirigir su accionar"; y por ende, ser sometido a un proceso penal. Pero no resulta menos cierto que delitos aberrantes ofrecen menor resistencia argumentativa de inimputabilidad. Sin dudas, la ley debe marcar un límite claro e infranqueable porque muertes aberrantes merecen castigos ejemplares o cuanto menos la aplicación de una medida de seguridad que impida reiterancia.
Actos aberrantes
Si hablamos de homicidios con ensañamiento o alevosía, consumados luego de un proceso de tortura; o de violaciones múltiples, en banda y reiteradas, seguidas de muerte; o de golpizas en modo "piraña" que ocasionan el deceso de la víctima colocada en estado de indefensión; pareciera no tener argumento valedero acerca de la falta de comprensión del acto, casi diría que cualquiera fuera la edad. De todos modos, resulta impensado que niños de muy corta edad puedan cometer tales hechos. De hecho, para dirigir un acto de las características mencionadas, se exige un desarrollo físico e intelectual acorde a tamaño despliegue.
Es tan evidente la falta de consenso sobre una edad límite para sancionar como la necesidad de fijarla; tanto es así que todos los argumentos parecen tener un gran peso. Lo cierto es que la ley debe expedirse; más aún, si nada dice igualmente está diciendo porque deja librado a la interpretación del juez en cada caso si se trata de un acto que merece reproche o no.
Delitos y maltrato infantil
El amplio y tenebroso espectro del maltrato infantil ofrece un detestable abanico que pareciera estar delimitado por formas invisibles como ser la idea de que "los hijos vienen al mundo solo para satisfacer las necesidades de los padres…" (5) y sin validación afectiva; hasta otras situaciones de muy difícil o tardía visibilización como los abusos físicos. No obstante, existen otros estadios intermedios (6) como el "ninguneo" (7) o la falsa de representación de que el/la niño/a "se cría solo". Esto es una triste falacia.
Criarse es una cuestión biológica y natural; pero educarse es un fenómeno mucho más complejo y que exige dedicación, pero fundamentalmente vocación de educar; lo que en muchos progenitores está cuanto menos en seria duda.
En estos tiempos advertimos que muchos de quienes ejercen de "adultos responsables" tienen en serio cuestionamiento, tanto en su condición de adultos, por sus conductas, como en la de responsables. No obstante, ese niño o niña es visibilizado por muchos adultos que tienen responsabilidades en menor grado pero que conocen, deben conocer o reconocen situaciones irregulares. Muchas situaciones "se veían venir" y no hicimos nada. Es por eso que sostenemos que "lo que no prevenimos nos ataca" y esa violencia cotidiana termina en exteriorizarse.
Culminemos con un severo dato de la realidad que se repite cuanto menos en nuestro país. El Padre Fabián Belay (8) nos alerta de que en Rosario (Santa Fe) baja la edad de inicio de la primera ingesta de drogas ilegales a la par de aumentar el consumo, en 2025 se ubica ronda los 9 años de edad y en casos especiales aún más pequeños. Entendemos que esa desatención y puesta a disposición de drogas en manos de niños es una de las formas más crueles de maltrato y los condiciona tremendamente para su futuro.
La prevención como derecho
Si la tecnología y la era de las comunicaciones nos coloca en situación de hiper presencialidad, no existirían motivos para no tomar determinaciones en tiempo oportuno. En los años de "el petiso orejudo" -albores del 1900- puede entenderse que las reiteradas expulsiones de las escuelas por "rebelde" no dirán una voz de alerta de que algo no estaba bien en la intimidad de ese niño; pero superado en más de un cuarto el año 2000 es absurdo no plantearnos una falla en la educación y las distintas redes de contención. No hablo específicamente de las escuelas donde se recibe instrucción, entendida como capacitación y formación recibiendo contenidos; pero es -o debería ser- solo una minúscula parte y complementaria de la educación que se recibe fundamentalmente en lugar de convivencia.
Claro está que cuando los adultos convivientes no cumplen el rol educativos que se espera, cuanto menos para una coexistencia pacífica en sociedad, comienzan las disfunciones que muchas veces terminan en hecho delictivos.
Conclusión
La persona menor de edad normalmente evidencia la situación de maltrato físico y/o psicológico al que está siendo sometido y es deber de los responsables adultos encontrarle debida y oportuna respuestas; aún para casos extremos en los que deba ser separado de su hogar familiar y relevado de la convivencia con sus progenitores (9) y redefinir el "interés superior del niño" que recibe una educación doméstica antisocial o lo que es peor -y más restringido aún-, contrario a la ley; la misma que tarde o temprano le será aplicada.
Hace más de 2.500 años Pitágoras (10) nos decía que "si educas al niño no será necesario castigar al hombre"; y Platón (11) nos recomendaba "no forzar a nuestros hijos a seguir nuestro camino porque fueron creados para un tiempo distinto". No obstante, y a pesar de los nuevos tiempos, hay valores inmutables, entre ellos el respeto por la vida, que es lo que pareciera no quedar muy en claro, sobre todo para un sector de nuestra sociedad actual.
Es tarea inmediata de la sociedad en conjunto y de cada uno en particular, darnos una organización suficiente para trabajar cotidianamente en materia de prevención, sobre todo en lo que respecta a la educación doméstica que es la base para cualquier tareas de instrucción que se quiera generar desde las instituciones. Esa tarea debería ser desde el núcleo social más pequeño posible y replicado hacia los distintos ámbitos de convivencia, de modo tal de genera entornos o redes virtuosas que es el antídoto natural que impide la formación de redes dañinas o mafiosas (12)..
Prevenir es propender a erradicar todas las formas de violencia, sobre todo contra las personas en formación, es así que me permito terminar con una de las palabras más autorizadas de la cultura hispanoamericana que daba cuenta de que: "La violencia es una flor que nosotros hemos cultivado, y la queremos arrancar a tirones; lo mejor es dejarla que se seque. Tenemos que dejar de regarla todos los días con esa mier… que produce la televisión, violencia sin sentido y sin explicación, dejar de regarla con nuestros miedos… Tenemos que poner en el jardín cultura, arte, música, tecnología y sobre todo, amor. Eso seca sin duda a la violencia" (Joan Manuel Serrat, 13). De no ser así, más temprano que tarde, se nos volverá en contra con tremenda crudeza -agregado propio-.
1- Tomado de: https://x.com/clarincom/status/2012993399087866118.
2- Luego daría muerte a dos pequeñitas más. En 1905 mató a una beba de un año y medio; y en 1906 a otra chiquita de tres años.
3- Brasil, Ecuador, México, El Salvador, 12 años; Uruguay, 13 años; en tanto que Bolivia, Chile, Colombia, Paraguay, Perú, Venezuela 14 años. Solo por nombrar algunos.
4- Alemania, España e Italia, 14 años; Francia 13, años; Israel y Turquía, 12 años; Siria 7 años.
5- Dr. José Luis Marín: "Los hijos vienen al mundo solo para satisfacer las necesidades de los padres, es una experiencia traumática muy intensa y repetida en el tiempo" (reconocido psiquiatra y terapeuta madrileño contemporáneo; en https://www.lavanguardia.com/)
6- "La violencia que no vemos: el ninguneo cotidiano a los niños vulnera sus derechos" (En: https://www.rtve.es/, publicado el 09/01/25; ONG Educo alerta sobre "Una violencia sutil, pero peligrosa" y que puede sintetizarse como "No te conformes con no tratar mal. El buen trato es mucho más. 9 de cada 10 niños y niñas creen que tomamos decisiones sin escuchar su opinión."
7- Ninguneo: neologismo que refiere a la falta de atención o rechazos sistemáticos y sostenidos ante los requerimientos.
8- Fabián Alberto Belay (nació el 3/11/1978 en Rosario, Arg.) es un sacerdote y profesor; referente en materia de lucha contra las drogas ilegales; delegado episcopal para la Pastoral de Droga dependencia, desde 2013; promotor de la Asociación Padre Misericordioso, que trabaja en la rehabilitación de drogadictos y alcohólicos; entre muchos otros antecedentes.
9- Tomado del espíritu y letra, tanto de la Convención sobre los Derechos del Niño (desde 1990, Ley 23.849, en especial arts. 7, 8, 9 y 18) con jerarquía constitucional (desde la reforma de 1994), como la Ley 26.061 de Protección Integral de los Derechos de las Niñas, Niños y Adolescentes en Argentina de 2005.
10- Filósofo, matemático; en definitiva, un reconocido polímata griego que vivió aproximadamente entre los años 570 a.C y 495 a.C.
11- Atenas, Grecia, 427 a.C./347 a.C.
12- Parafraseando y compartiendo la visión del Padre Fabián Belay en numerosas participaciones públicas, entre ellas en entrevista radial de "cadena 3" el 25-06-25, el decir en la previa del Día Internacional de la Lucha contra el Uso Indebido y el Tráfico Ilícito de Drogas.
13- Homenaje realizado en el Auditorio Nacional de Argentina (Palacio Libertad) el 22/09/25.