Gabriel Rossini | [email protected]

“La gestión del gobierno fue mucho más sólida en lo político que en lo económico, cuando todos pensábamos que iba a ser al revés”, dice la politóloga María Esperanza Casullo. El futuro del peronismo atado al humor la clase media en medio de una recesión que nadie sabe cuanto va a durar.

Gabriel Rossini | [email protected]
María Esperanza Casullo es licenciada en Comunicación Social y doctora en ciencia política de la Universidad de Georgetown. Es profesora regular de la Universidad Nacional de Río Negro y ha sido profesora invitada en la Universidad de Richmond y Brown University. Publicó sobre teoría de la democracia, populismo latinoamericano y peronismo. Su último libro es “¿Volverá el peronismo?” que escribió junto a Juan Carlos Torres y Julieta Quiros.
Politóloga y habitual colaboradora de muchos medios de comunicación; estuvo en la ciudad de Paraná donde participó de las VIII Jornadas de Investigación en Trabajo Social y las V Jornadas de investigación en Ciencia Política. La entrevista se hizo minutos después del anuncio del nuevo acuerdo con el FMI.
-¿Que viste en la conferencia de Nicolas Dujovne con Christine Lagarde?
-La imagen de los dos con la bandera argentina de fondo es impresionante. No está Macri. Escribimos, hablamos, publicamos que uno de los puntos fuertes del macrismo era su comunicación y su absoluta disciplina comunicacional, algo muy notable desde la campaña de 2007. Pero en los últimos meses se ha resquebrajado esa disciplina, esa capacidad de diseñar mensajes con rapidez. Se ve un gobierno mucho mas dubitativo, que comete errores no forzados. La conferencia de prensa de Macri de 1,40 minutos es algo que no entendieron ni los propios aliados.
-El fin de semana del cambio de gabinete...
-Ese fin de semana fue un descontrol comunicativo. Se sucedían las versiones que fulano renunciaba, que no. Eso es nuevo. Un dato muy interensante que lei estos días está en la encuesta de confianza de la Universidad Di Tella e indica que la medición que más cayó es la percepción de la gente en la capacidad de gobierno. Este último mes se erosionó, como consecuencia de la crisis, la idea de que este es un gobierno competente, de equipo, con disciplina. Y una cosa que estoy empezando a ver son conflictos entre los actores internos de la coalición acerca de quien paga los costos.
-¿Uno de los sintomas de lo que estas describiendo, por ejemplo, son los radicales no aceptando ministerios?
-Otro es la discusión en ese fin de semana caotico sobre si subían o no las retenciones. Hay un conjunto de socios en esa coalición, como el partido radical y los sectores empresarios, que empiezan a tener chispazos. Y aparece un nuevo actor que altera esos equilibrios que es el FMI que impone cambios en la estructura de costos. Por ejemplo dice que no va a financiar un dólar barato para que se lo lleve el sector financiero, por lo que hay que cobrar retenciones a las exportaciones de granos para cubrir el déficit. Por otro lado empiezan a aparecer voces, aún en sordina, de empresas que piden revitalizar el mercado interno porque la estan pasando muy mal como las metalurgicas, construcción. Esto me parece un peligro para el gobierno.
Defectos y virtudes
-Hay una tapa de Clarín de la semana pasada donde dice que mientras a la economía le va mal a los mercados le va bien planteando una diferencia que hasta entonces no estaba.
-No cabe la menor duda que todos aquellos que fabrican cosas materiales para la venta tienen un mercado más chico que hace un año. Frente a esto lo que vemos es la decisión de recurrir al FMI que el gobierno toma de una manera mas que decidida. Es casi una apuesta por transformar en virtud un defecto. No solamente presentandolo como algo inevitable sino como algo bueno, virtuoso, que nos tiene que poner orgullosos, tenemos que enamorarnos de Christine. Es una jugada riesgosa porque Argentina es un país donde el FMI tiene altísimos niveles de desaprobación.
-Uno de los supuestos sobre el que se sostiene el gobierno es que se puede equivocar porque enfrente no hay nadie.
-La situación es complicada para un gobierno nuevo, que no tiene mayoría en el Congreso. La gestión del gobierno fue mucho más sólida en lo político que en lo económico cuando todos pensábamos que iba a ser al revés. Hasta ahora ha demostrado un manejo de la oposición muy aceitado, profundizando las divisiones, haciendo negociaciones parciales, cediendo a veces ante el massismo y otras ante el peronismo nucleado alrededor de Pichetto y Urtubey. Todo muy apalancado en el manejo judicial de las causas penales con una metodología de palos y zanahorias, para decirlo de algún modo. Todo dependerá de como se mueva la crisis económica, de como evolucionen los indices de pobreza e indigencia, del ánimo de la clase media a partir del impacto de estas medidas. De todas maneras veo un riesgo mayor en la aparición de tensiones al interior de lo que podríamos denominar facciones de las clases dominantes, para utilizar un discurso demode, a la relación con la oposición.
-La clase media es al mismo tiempo la más castigada y donde está la mayoría de los votantes de Cambiemos. Es como que el gobierno va en contra de sus propios electores.
-El voto no necesariamente es racional en términos económicos. En el del macrismo había un componente aspiracional, de vamos a vivir mejor; pero también un componente de autosacrificio virtuoso, de estar dispuestos a pagar más caro los servicios o renunciar a algunas cosas a cambio de que se vaya el kirchnerismo. Hoy empiezan a aparecer cuestiones que antes no estaban como la preocupación por el desempleo, que aparece en segundo término en las encuestas después de la inflación y la corrupción. Me atrevo a decir que desde 2006 o 2007 que no aparecía este tema.
Oposición y “vía del medio”
-El oficialismo descansa en que no tiene oposición. Pero no la hay hasta que la hay.
-En política el liderazgo sigue a la demanda. Hasta ahora había un conjunto de actores que no estaban convencidos que valía la pena encarnar una oposición frontal al gobierno, sino que apostaban a una vía del medio, a no quedar pegados con el kirchnerismo.
-¿Esa oposición frontal tiene que venir solamente del kirchnerismo?
-No obligatoriamente. Dicho esto, creo que si Cristina y el kirhnerismo se mantienen en el nivel que están ahora es porque son el único sector que desde el primer momento fue oposición frontal al gobierno. Eso le permitió subsistir como opción política.

-¿Tiene chances en las próximas elecciones?
-Es muy raro lo que está pasando desde el punto de vista del análisis político. El gobierno conserva un piso electoral de apoyo bastante alto y el kirchnerismo está arriba del 20 por ciento, con Cristina manteniendo al mismo tiempo un porcentaje de lealtad muy sólido y una imagen negativa alta. Este es el principal argumento para no ir con ella porque perdería un eventual balotaje. Ahora, si esto la vuelve inviable a Cristina, también vuelve inviable a un importante número de candidatos porque las encuestas marcan que la mayoría tienen imagen negativa alta. La sociedad está bastante enojada con todos los dirigentes políticos, no solo con Cristina. Massa, Pichetto, Macri, Vidal también tienen más del 40 por ciento de imagen negativa. Es difícil saber que va a pasar. Van a haber meses de realineamientos políticos, de descontento social frente a todo y creo que va a surgir un lider opositor simplemente porque la política aborrece al vacío.
-La falta de líderes que conduzcan es un vacío que se nota, no se si como en el 2001, pero se nota.
-En el campo panperonista lo lo que hay más que una crisis de representación, es un problema de coordinación de las élites partidarias. Cristina tiene su base de apoyo, Massa también, Pichetto me queda menos claro pero tiene un capital político importante. Los gobernadores tienen un manejo del Senado impecable y un conocimiento de todas las dinámicas institucionales de la política argentina como ninguno. Una cosa interesante de las encuestas es que si le preguntas a la gente a quien votaría si Cristina no se presenta, responde a cualquiera que sea el candidato que me diga Cristina.
-Falta uno que se siente y ordene.
-Si, que se encierren las personas que sean necesarias en una habitación y no salgan hasta que no lleguen a un tipo de acuerdo.
El humor social
-¿Lo único que podría cambiar el humor es que dentro de tres meses la gente esté mejor que ahora? Porque si algo consiguió el macrismo es generar expectativas de mejor futuro y eso ya lo perdió.
-Una cosa muy interesante del macrismo es que los funcionarios son bastante abiertos a contar como ven el panorama político. A lo que apuntan, sobre todo desde el sector de Marcos Peña, es a que se mantenga esta situación hasta las elecciones del año próximo. Que la economía no empeore, que Cambiemos se sostenga, que Macri llegue con una intención de voto de algo más de un tercio y el peronismo dividido. Que esto cambie tiene que ver basicamente con alteraciones de la economía. Esta situación que vivimos es bastante inusual. ¿Por que muchos dirigentes del peronismo no hicieron movidas más decididas el año pasado? Porque todo el mundo estaba muy confiado en que Macri iba en un crucero de placer a ser reelecto. La idea era no desgastarse, cuidar el territorio, presentar un candidato para perder como Masaccesi en 1995 o Moreau en 2003. Esto cambió. De repente la eleccion del año que viene parece mucho más competitiva que hace 7 meses.
-Las encuestas reflejan que la gente está cada día más enojada con Macri pero que aún no hizo un quiebre.
-Creo que el voto de Cambiemos en 2015 representó un voto esperanzado de un sector amplio de la sociedad en una doble dimensión: por un lado que era posible vivir mejor sin los controles de la economía kirchnerista asociados al cepo, y por el otro se sintió verdaderamente feliz de encontrar un hogar partidario después de 17 años de orfandad, tras la implosión de la Alianza y el partido radical en 2001. Había un montón de gente que quería un partido de centro derecha, moderado, moderno, y se sintieron interpelados profundamente por Cambiemos. Sintieron que ahí había un partido que nacía. Yo creo que en política los fenómenos identitarios tienen mayor profundad de lo que a veces los politologos pensamos. La gente no cambia de identidad política como de camiseta, está dispuesta bancar.
-Por más que se anuncie la muerte de los partidos políticos.
-Estoy de acuerdo en pensar la muerte de los partidos polítcos pero no la de las identidades políticas. Son dos fenómenos muy distintos. Quien se siente peronistas, se sintió en los 80 cuando estaban en el llano y en los 90 con Menem. Por eso me parece que hay un montón de gente que está dispuesta a bancar esta apuesta de Cambiemos, que fue muy sincera y honda.
También en los sectores empresarios. Cambiemos expresó una cosa muy novedosa en la política argentina que es un partido donde las elites económicas por primera vez en todo el siglo XX de manera orgánica dijeron sentirse representadas por esa fuerza. Cristiano Ratazzi fue fiscal de Cambiemos en La Matanza porque se sintió parte del gobierno. Me parece que a ninguno de los actores le interesa que al gobierno le vaya mal y mostraron que pueden bancar en las malas. Ahora, como digo, una de las cosas interesantes que pasan es que en los últimos meses empiezan a aparecer ciertos ruidos no solamente con la opsición sino con algunos miembros de la propia coalición de Cambiemos. Cambiemos tiene un rasgo que le sirvió para ganar que es una dirigencia chica, homogenea. Y esto en los momentos de campaña y ascenso le sirvió mucho porque era muy vertical.
-Pero no le sirvió a la hora de gobernar
-No porque cuando gobernas tenes que tener patas y oídos en todos lados.
-Y mostraron que tienen poco conocimiento de como funciona la sociedad argentina. Hay una entrevista que le hicieron a Cavallo en TN donde elogiaba a los funcionarios del gobierno por sus cualidades academicas pero les aconsejaba leer sobre la historia arrgentina.
-Cambiemos es un partido chico y no solo de estructura sino de los sectores que lo integran. Una cosa interesante son los sectores que lo dirigen. Mirá lo que pasó con los cambios de gabinete. Son muy mínimos y en realidad son cambios de sillas musicales. Salen de un lado y van a otro y van a otro. Es un grupo muy pequeño, muy de la ciudad de Buenos Aires. Los cambios de gabinete en el kirchnerismo, que era muy similar a Cambiemos en el sentido que era muy verticalizado, concentrado en la figura primero de Néstor y de Cristina, con una mesa chica, sin estructura deliberativa, fueron distintos.
Hubo ministros que no cambiaron nunca como De Vido, Tomada o Alicia Kirchner. Pero el jefe de Gabinete funcionó como un verdadero fusible: en 2008 se fue Alberto Fernández y lo reemplazó Sergio Massa, a este Anibal Fernández, Abal Media, Capitanich y finalmente otra vez Anibal. Ninguno es similar al anterior: uno era de Capital Federal, otro venía del Anses, otro del Conurbano bonaerense, otro de una provincia del interior, alguién más joven, otro mayor. Eso va permitiendo generar otras escuchas, otros estilos. Una cosa que estamos viendo es que los cambios en el gabinete no generan otras interlocuciones, ni nuevos estilos.
-No generan cambios ni regeneran las expectativas de la gente.
-Todo gobierno tiene que cambiar sus promesas si quiere durar. No puede prometer en el cuarto año de gobierno lo mismo que en el primero. Las expectativas, los exitos y los fracasos son distintos. El kirchnerismo lo hizo. La coalición que lo apoyó en el 2007 no era la misma que en la que lo hizo post crisis del campo. Tenes que ir cambiando con quien te vas peleando y quien te va apoyando. Y en este sentido, Cambiemos sigue muy comprometido con la promesa del cambio, de no volver al pasado. La gente ya descontó que no va a volver al pasado, la pregunta es sobre el futuro.
-¿Como sigue?
-Hay una voluntad de sectores importantes de bancarse el ajuste, la crisis económicas, pero le piden al gobierno saber como van a estar en un año, cual es el horizonte hacia el que marchamos.
-¿El gobierno dejó la situación servida para que alguien pueda reemplazarlo en el liderazgo de esa parte de la sociedad?
-Pero a ese horizonte de futuro tampoco lo está ofreciendo alguién de la oposición. Hay una especie de vacancia que no estaba en noviembre del año pasado.