Un escenario que, como hemos mencionado en informes precedentes, se retroalimenta con la espiral inflacionaria que atraviesa la economía argentina en conjunto con una mejora de los ingresos reales y la dificultad que encuentran los ahorristas para preservar el poder adquisitivo de sumas nominales.
En segundo lugar, ocho de los catorce indicadores registraron variaciones mensuales muy poco significativas en julio; dentro de un rango de +/- 1,0 %. En este grupo, se listan: ventas de supermercados, puestos de trabajo, consumo de cemento, producción láctea, energía eléctrica industrial, molienda de oleaginosas, gas utilizado por la industria y recursos tributarios provinciales.
En este marco, cabe destacar que, a pesar de las contracciones mensuales que se observaron, la mayor parte de estas series se encuentra en niveles de actividad superiores a los alcanzados antes de la última recesión y, al mismo tiempo, algunas también presentan variaciones interanuales positivas.
En tercer lugar, hay cinco indicadores que experimentaron variaciones mensuales e interanuales negativas: demanda laboral, gas utilizado por la industria, molienda de oleaginosas, faena de ganado y producción de maquinaria agrícola. Salvo la demanda laboral que se vincula con las expectativas empresarias, las restantes series se relacionan con la actividad agroindustrial de la provincia.





