El Litoral

El Sumpo Pontífice denunció ayer en Sarajevo el clima de guerra que vive el mundo.

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Telam - DyN
El Papa Francisco recibirá hoy por cuarta vez desde que fue elegido en marzo de 2013 a la presidenta de la Nación, Cristina Fernández de Kirchner, quien desde el viernes está en la capital italiana.
"Será un encuentro de dos personas que se quieren mucho y que les interesa conversar sobre lo que pasa en el mundo. Son atentos militantes de la paz. Por eso creo que Latinoamérica en primer lugar y el mundo, en segundo lugar, será la agenda que tendrán ambos" anticipó el embajador argentino ante la Santa Sede, Eduardo Valdes.
El encuentro se concretará a las 12 horas de nuestro país en la residencia de Santa Marta, donde reside su Santidad. La otra visita que iba a recibir hoy el Papa era la del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, quien suspendió el viaje por la grave situación que vive su país.
Ayer el Papa desde Sarajevo, una ciudad emblemática porque fue donde se encendió la chispa del inicio de la Primera Guerra Mundial, denunció el "clima de guerra" que se vive en el mundo y denunció que se vive "una especia de tercera guerra mundial por partes" al oficiar una misa en la capital de Bosnia Herzegovina.
Se trata de un país de mayoría musulmana, fe que profesa casi la mitad de sus 3,8 millones de habitantes, los serbios cristianos ortodoxos son cerca del 40%, los croatas católicos un 10%, y el resto son judíos y otras minorías. En Sarajevo, un 80% de la población son musulmanes.
Francisco instó a musulmanes, ortodoxos y católicos de Bosnia a dejar atrás la "barbarie" de la guerra y trabajar juntos por un futuro de paz, a dos décadas de la devastadora guerra de los Balcanes.
Sarajevo fue hace 20 años escenario de la guerra entre los bosnios musulmanes, los serbios ortodoxos y los croatas católicos. Entre 1992 y 1995 murieron unas 100.000 personas en Bosnia. Muchas zonas de la ciudad quedaron devastadas y tan sólo allí murieron unas 10.000 personas, casi 2.000 de ellas niños.
"Ustedes lo saben bien, por haberlo experimentado precisamente aquí, cuánto sufrimiento, cuánta destrucción, cuánto dolor. Hoy, queridos hermanos y hermanas, se eleva una vez más desde esta ciudad el grito del pueblo de Dios y de todos los hombres y mujeres de buena voluntad: ¡Nunca más la guerra!", demandó el Santo Padre en una ciudad y un país a los que describió "con un significado especial para Europa y el mundo entero".