Luis Rodrigo

El ex presidente uruguayo recorre el país dando conferencias. Ayer estuvo en Río Cuarto (Córdoba) y hoy en Santa Fe. Dice que reparte semillas para que la región crezca “como un bloque”.

Luis Rodrigo
Tiene los años y la trayectoria necesarios para hablar de lo que quiera, más allá de lo que se le pregunte. Con todo derecho, abusa de su estampa de sabio criollo y va de sus primeras lecturas sobre la teoría de la plusvalía de Marx -aplicada al placer del descanso más que al concepto de riqueza y trabajo-, a un humanismo que reclama “luchar por el derecho a ser feliz”.
Recita estrofas de Atahualpa Yupanqui o menciona las últimas novedades del comercio mundial con toda naturalidad, dice que cuando los chinos compraron la automotriz Volvo “lo que compraron” no fue una fábrica sino “una tradición en la formación de ingenieros”. Y apunta a la sociedad del conocimiento como la clave para que América Latina no sufra al mundo.
Ya no cree en la revolución. Dice que los sueños de una sociedad sin clases lo hacen ser un hombre de la izquierda o “del progresismo”, aunque advierte que esas categorías ya no son tan fáciles de usar.
Dice y repite con pasión de cascarrabias que los progresistas deben “acordar, integrar y hasta sumar al centro y a la centro-derecha”, porque en lo que ahora cree Mujica -acaso desde que se hizo un hombre de Estado- es en la geopolítica.
Es en ese contexto que Mujica dice lo que “muchos uruguayos no entienden” ya que prefieren cultivar “un nacionalismo chiquito” frente a su confesión más atrevida: “Me siento más latinoamericano que uruguayo”.
No le gusta la palabra populismo, tal como la usa la “centroderechocracia” y optar por no ser categórico en sus juicios. “Lo que cuentan son los matices”, sostiene.
Cuando terminó su conferencia de prensa en la que había unas 70 personas entre periodistas, reporteros gráficos y camarógrafos, fue ruidosamente aplaudido. Todos los ex presidentes deberían disfrutar de esa condición como Mujica. Dando charlas y no explicaciones en los tribunales por su riqueza.
“Llegamos tarde a la historia”
“Trataré de responder las preguntas que me hagan y tengan en cuenta que a pesar de que tengo 82 años y de haber vivido bastante algunas cosas sé, y otras no sé. Y de algunas otras no quiero saber...”, dijo el ex presidente José Mujica y para entonces ya había revelado completo su personaje: el Pepe.
Dijo que anda por Latinoamérica para decir que “geopolíticamente somos boleta si no tenemos la inteligencia de generar un alero común que sirva par defendernos en ese mundo que no va a tener piedad con los débiles”. Mujica afirma que los países de la región “llegamos tarde a la historia”.
Sostuvo que los gobiernos latinoamericanos “empezando por el mío”, no fueron capaces de pensar en términos de largo plazo, “estamos siempre ocupados en ver quién gana las próximas elecciones y eso no es lo que tenemos que hacer los países”, afirmó.
Más adelante, a la hora de las preguntas, esquivó precisiones respecto de si en Venezuela hay o no una dictadura, o si cree que se trata de una gesta anti imperialista. No usó esas palabras sin marcha atrás. Tampoco respecto de la movilización masiva contra el fallo del dos por uno, sobre el gobierno de Mauricio Macri, ni sobre qué pasó en la Argentina para que el PRO ganara. Eso sí, dijo que “desde la otra orilla, lo que se ve es que perdió el peronismo”.
Sostuvo que eso que no tiene Uruguay, el peronismo, es un “gigante animal heterodoxo y multiforme que inevitablemente es parte de la realidad política”. “Son -dijo- sus contradicciones internas, acaso sus contradicciones de clase, su multiplicidad lo que le produjo esta derrota”. Mostró su admiración por su masividad y también su desconfianza por su posibilidad de ser recorrido por casi cualquier ideología.
Bajar los decibeles
“La verdad es errática”, reflexionó y completó: “No me gusta que en Venezuela se proclame todo el tiempo cuál es la verdad única, de uno y de otro lado: no me gusta lo que les pasa a los venezolanos, tenemos que procurar que vuelvan a hablar, hoy están todos locos en Venezuela, están todo el tiempo movilizados y marchando a favor y en contra, con represiones y con presos políticos”, con los que expresó su solidaridad.
“Es muy difícil sostener un país que depende en gran medida de la importación de comida, porque abandonó el principio aquel de que la comida tiene que producirse cerca de la cocina”, sostuvo sobre la situación venezolana.
“Uno ve hoy los llanos de Venezuela con un pasto elefante de más de un metro y medio de alto, pero sin animales, sin gente... Y uno se pregunta: de dónde salieron los llaneros de Bolívar, dónde están sus ganaderos. De eso no quedó ni rastro”, abundó.
“No tenemos que meternos, cada pueblo debe resolver sus problemas. Nosotros podemos colaborar y pedir que hablen, que dialoguen pero no más. Le resumo: la posición del Papa Francisco me parece la más constructiva”, expresó.
El otro lado del charco
La gran virtud y la gran desgracia de la Argentina es que es muy rica. Ustedes (argentinos) viven en un lugar que, yo no sé si se dieron cuenta, no hay en el planeta”, expresó. “Hay dos economías. Una para el resto del mundo y la otra para Argentina. Viven diciendo en Uruguay ‘no, mirá la Argentina está fundida. Qué va a estar fundida, pega un par de cosechas y sale adelante y vuelve a andar...”.
“Nosotros, los uruguayos, somos una parte despojada de ese todo que es la Argentina, porque le estorbábamos bastante al Puerto de Buenos Aires”, advirtió luego de mencionar una de sus frases favoritas sobre “la porteñada que veranea en Punta del Este”.
“Mi posición como ex presidente me obliga a ser muy prudente, porque también hablo por los intereses y por las prioridades del Uruguay. Siento temor por lo que ocurre porque crece el endeudamiento, y la historia demuestra que algún día hay que pagar las cuentas y se viene el ajuste y ya sabemos cómo es esa película. Me vine viejo viéndola”, lamentó.
A los argentinos les recomendó: “No entren por favor en la confrontación abierta, deseo puedan tener muchas diferencias, que luchen en el marco de esas diferencias, pero que las sepan resolver para que la sociedad globalmente no pierda su tolerancia de convivencia. La confrontación nos lleva a aquello de lo blanco o negro. A los veinte años se razona así, pero a mi edad, se llega a una conclusión: lo único que no existe es el blanco y el negro. Sólo matices”.
>> La legalización de la marihuana
En declaraciones a la prensa en la ciudad cordobesa de Río Cuarto, el ex presidente Mujica habló también sobre el narcotráfico e indicó que “cada vez hay más droga y la gente se pudre”.
Al respecto aseguró: “No pueden seguir haciendo lo mismo cuando contemplas que no te da resultado; nosotros lo regulamos, para sacarlo de la clandestinidad, no sé si tendrá éxito, tenemos claro que la política que se tuvo hasta ahora de represión no sirve, no da resultados, es la preocupación más grande porque está pudriendo a toda América”, completó.
En esa ciudad, expresó antes de dar una charla abierta que no debe confundirse la política con un mercado, un negocio, sino que “es una pasión, se siente en la satisfacción de servir a la gente y al que le guste la plata que se dedique a los negocios”. El actual senador uruguayo formuló estos conceptos al participar del cierre del Congreso Imagina, organizado por la Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina (Fada), que se desarrolló en la ciudad cordobesa de Río Cuarto
>> Pantalla gigante
La charla que brindó al cierre de esta edición el ex presidente uruguayo José Mujica desbordó la capacidad de la sala mayor de ATE Casa España, tanto que se colocó sobre la avenida Rivadavia una pantalla gigante y un sistema de sonido para que quienes no pudieron entrar sigan las palabras del dirigente.