La esgrima se caracteriza por el enfrentamiento de dos personas que buscan imponerse por medio de un arma. Reglas precisas delimitan sus posibilidades de acción así como el desenvolvimiento del asalto. El cuerpo es al mismo tiempo medio de la acción y blanco, sujeto y objeto.
La esgrima es una lucha, pero también un juego, con todo lo que él tiene de serio. Cada esgrimista necesita del otro para expresarse, para conocer sus límites y dominar sus reacciones.
Proponer la práctica de este deporte en establecimientos educativos (primaria, secundaria, universitaria), enfrenta numerosas dificultades: una imagen negativa de la opinión pública por falta de comprensión de las reglas, prejuicios en cuanto al costo del material, aspecto peligroso del deporte y elitismo social; debe vencer también en numerosas ocasiones la extrañeza de los educadores.
Como en toda actividad lúdica, la voluntad de imponerse tiene un rol preponderante. Sin embargo aquí las condiciones del enfrentamiento no son idénticas a las de otros deportes: la utilización del arma tiene como consecuencia directa alejar a los contendientes y por lo tanto disminuir los riesgos de reacciones excesivamente agresivas.
El arma obliga al impulsivo a dominar sus reacciones y el tímido se siente menos vulnerable. En este deporte individual, pero practicado de a dos, la superación de sí mismo se lleva a cabo por intermedio de otro u otros en el caso de encuentros por equipos.
La práctica de la esgrima en establecimientos educativos permite establecer un primer balance pedagógico. Los alumnos esperan impacientes la próxima clase, favorece las capacidades de observación y de atención; el portar una máscara que los aísla del mundo exterior permite una expresión más espontánea, el niño tímido no se siente bajo la mirada de sus compañeros. También se observan progresos en el plano motriz donde se ve la afirmación de la lateralidad y coordinación, la precisión y el sentido táctil; moral, ya que se busca conservar el espíritu de la cortesía, lealtad y respeto mutuo. Se saluda al rival y al juez al principio y al final del combate.
Situación de la esgrima en la ciudad de Santa Fe
En el año 2004 se volvió a practicar esgrima luego de un intervalo de 16 años. Se reabrió la sala de armas del Jockey Club Santa Fe y en coordinación con la Federación Santafesina de Esgrima se comenzó a trabajar en el proyecto de las escuelas de esgrima en establecimientos educativos para difundir el deporte.
Numerosas fueron las dificultades, ya que solo dos colegios (El Portal y La Salle) y por dos años solamente, aceptaron el desafío de implementarlo como taller. Aún así los resultados fueron sumamente positivos ya que un buen número de estos jóvenes alumnos (a partir de los 6 años), siguieron practicándolo, no ya como taller escolar sino como deporte competitivo y son quienes hoy representan a nuestra ciudad en numerosos torneos.
La propuesta de abrir nuevas salas de armas en clubes donde ya se había practicado, también encontró resistencia y hasta el día de hoy no se ha podido concretar el proyecto. De todas maneras, en la actualidad, nuestra ciudad cuenta con tres salas de armas (Club del Orden, Biblioteca Mariano Moreno y Gimnasio Poulsen) donde poder comenzar a conocer los secretos de un deporte que atrapa a quienes lo practican y no tiene techo en cuanto a la edad para su práctica.
Los esgrimistas santafesinos se encuentran actualmente compitiendo a nivel tanto provincial como nacional a pesar de las numerosas dificultades que se presentan a la hora de viajar, ya que cada uno debe costear sus propios gastos, y no se ha encontrado respuestas de empresas santafesinas que les interese dar su apoyo. Es por eso que es fundamental el apoyo de las familias para poder reponer el material y acondicionar las salas.
Laura Cervera
- Maestra de esgrima en el Club del Orden, Biblioteca Mariano Moreno y Gimnasio Poulsen
Nota de opinión
Esgrima, un deporte por conocer y aprender
Por Laura Cervera.
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