Los pilotos del Dakar cuentan con dos sistemas de seguridad en sus vehículos: el Centinela y el Iritrak.
El Centinela es una alarma que, mediante un sonido y una luz intermitente, se activa cuando dos vehículos en carrera se aproximan.
El sistema resulta sumamente útil para evitar accidentes, ya que debido al sonido de los motores y el viento en lugares abiertos (como suelen ser prácticamente todos los escenarios en los que transcurre la competencia), los competidores no oyen cuando otro se acerca a mayor velocidad. Así, al encenderse la luz amarilla en el tablero, les anuncia que alguien viene más rápido, pudiendo realizar con anticipación una maniobra para evitar colisiones.
Lo mismo ocurre con el vehículo que viene detrás, aunque en este caso el sistema de alerta es de mayor utilidad cuando la visibilidad es escasa.
Además, el Centinela le da la posibilidad al piloto, en caso de accidente, de activar una alarma en forma permanente que alerta a quienes se acercan que se encuentra detenido.
Mientras el Iritrak, que también es provisto por la organización de la competencia, es un sistema de mayor complejidad.
Este permite hacer un seguimiento en tiempo real de los competidores y es un equipo que consta de cuatro botones, uno de encendido y tres de colores: el rojo es para pedir auxilio en caso de emergencia médica, enviando las coordenadas de la ubicación del vehículo; el azul permite a los competidores hablar con el control de la carrera vía telefónica (a través de un manos libres, ya que el equipo incluye una bocina y un micrófono); y el verde es para pedir auxilio cuando lo necesita otro competidor (en este caso el piloto debe accionarlo en el lugar del accidente y seguir en carrera).
Además del módulo GPS, el módem que transmite voz y datos a un satélite, y una micro computadora, el Iritrak cuenta también con un inclinómetro y un medidor de impacto. El inclinómetro permite detectar si la unidad tuvo algún percance al contar con un sensor que se activa de manera automática cuando el vehículo tiene una inclinación de más de 90 grados. El inclinómetro manda una alerta al centro de control y es posible tener comunicación vía satélite.
Mientras, el G-Force Meter o medidor de impacto envía una señal al centro de control cuando el vehículo sufre algún choque y si permanece sin movimiento por más de cinco minutos manda una segunda alerta de manera automática.




