Por Gustavo Capeletti - [email protected]
La Iglesia tomó nota de la repercusión de la misas promovidas por el cura Sebastián Splawinski y parece haber preferido que en ocasión de celebrarse el aniversario de la denominada Movida Joven, el oficio religioso fuese realizado por los párrocos titulares y adjunto de la parroquia de Avellaneda, quizás como una forma de evitar que la sobreexposición a la que se vería sometido el cura flogger, debido a la masiva presencia de canales y diarios de Buenos Aires, frivolizara el espíritu esencial del movimiento que pasa por renovar las formas de la misa juvenil de los domingos en esa ciudad para acomodarla a los gustos adolescentes.
Así y todo, la gente no dejó de sorprenderse por el dato toda vez que esperaba que el joven presbítero nacido en tierras entrerrianas presidiera la misa. En esta ocasión, Sebastián, que revolucionó la misa para jóvenes de los domingos, se limitó a cantar junto a su grupo de rock las canciones de la liturgia.
Empero, tras haber cobrado notoriedad por sus misas con efectos bolicheros y música disco, Sebastián fue el centro de todos los flashes y las tomas de los medios gráficos y televisivos nacionales, provinciales y regionales que cubrían la noticia del aniversario.
En una conferencia improvisada en medio de la cumbias, pops, regaettones que comenzaban a animar la fiesta anunciada al finalizar la ceremonia religiosa, el cura recordó que “esta idea nació al ver que a la parroquia, a nuestra sociedad y a nuestros pibes le estaba haciendo falta un espacio como éste, y todos los meses nos fuimos animando más. Gracias al acompañamiento, hoy, podemos ofrecer esto y estar con el corazón contento porque creemos que éste es el camino de Dios y está bueno que así sea”.
Aseguró con razón que “la mayoría de la gente está muy enganchada, muy copada con toda la onda, así que les agradecemos por el aguante grande que nos hacen”, y agregó que “la Iglesia me acompaña, el obispo y los sacerdotes están conmigo, trabajamos juntos y eso está bueno también porque da fuerzas para seguir ofreciendo este espacio distinto para los jóvenes”.
Respecto de su segundo plano en la ofrenda dominical que marcó el año de vida de la movida explicó que “hoy estoy de jean, de zapatillas y remera, soy uno más de la banda con los chicos y con mucha alegría. Es un sueño hecho realidad hoy por el año y por poder tocar y cantar con ellos”, expresó con su carisma a flor de piel.
Por último, mostró su satisfacción por el éxito del encuentro: “Lo soñamos, lo esperamos y estamos muy contentos de que hoy podamos estar celebrando con todo el acompañamiento no sólo de los pibes, sino también de sus familias y también de todos ustedes”, concluyó haciendo referencia a la prensa presente.
Al final de la celebración presidida por una enorme torta montada con cartón y sedas, un cerrado aplauso de los jóvenes y sus familias confirmó que la comunidad acepta con gusto la innovación religiosa.






