El rafaelino Franco Ochat encontró en la música no solo una vocación, sino también una puerta abierta al mundo.

El percusionista lleva dos años trabajando en altamar. Abandonó su carrera en marketing para dedicarse de lleno a la música. Junto a su compañero, forma un dúo latino que se presenta cada noche ante miles de turistas.

El rafaelino Franco Ochat encontró en la música no solo una vocación, sino también una puerta abierta al mundo.
Desde hace dos años, trabaja como percusionista a bordo de uno de los cruceros más grandes del mundo, donde vive, toca y recorre países junto a su compañero Luis Carballosa, un músico cubano radicado en Rafaela. En charla con El Litoral, contó cómo fue el camino que lo llevó a esta experiencia única.

“Todavía no lo puedo creer”, reconoció Franco, quien estuvo a punto de recibirse de licenciado en marketing, pero decidió cambiar radicalmente de rumbo. “Tomé la decisión de hacer música, fue una etapa dura de arriesgar mucho y de soltar las seguridades”, contó.
El dúo se presenta como grupo de música latina internacional, adaptando su repertorio a la temporada y el público: “Cantamos también en italiano, español, pero lo nuestro es lo latino”. Ochat explicó que los contratos son de entre 6 y 7 meses sin días libres, y que la vida en el barco tiene su propia lógica: horarios estrictos, espacios reducidos, y una rutina diferente.

“El barco pasó a ser mi casa durante todo el contrato. Vivo en una cabina con Luis, trabajamos principalmente a la noche, y durante el día, si el barco está en puerto, tenemos la posibilidad de salir a conocer ciudades”, contó.
Franco valoró especialmente la oportunidad de haber viajado por más de 25 países gracias a su trabajo. “No lo puedo creer, es hermoso. No había tenido la posibilidad de viajar tanto por mi cuenta. Es una vida sacrificada, pero cuando suceden estas cosas es gratificante”, señaló.

Todo comenzó buscando en internet y con la motivación de trabajar en zonas turísticas. “Primero pensé en hoteles, después descubrí que también había trabajo para músicos en cruceros. Fue cuestión de insistir, investigar y animarse”, relató.
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