El desafío de visibilizar el Trastorno de Identidad Disociativo
Cada 5 de marzo se conmemora el Día de la Concientización sobre el TID. Bajo el estigma de las representaciones cinematográficas, los especialistas advierten sobre la importancia de comprender esta compleja respuesta de la mente ante el trauma infantil.
Contrario a la creencia popular, el TID tiene tratamiento. La terapia especializada en trauma no busca "eliminar" identidades, sino fomentar la comunicación y la colaboración entre ellas.
Este jueves 5 de marzo, la comunidad internacional de salud mental pone el foco en una de las condiciones psiquiátricas más incomprendidas: el Trastorno de Identidad Disociativo (TID). Antiguamente denominado "personalidad múltiple", este trastorno suele ser retratado por la cultura popular como un recurso de suspenso o terror, ocultando la realidad de quienes lo padecen: una lucha diaria por la integración y la sanación del trauma.
La fecha busca no solo informar, sino también derribar los prejuicios que impiden que los pacientes accedan a diagnósticos precisos, un proceso que, según estadísticas globales, puede demorar entre cinco y siete años en el sistema de salud.
Una defensa ante lo impensable
El TID no es una enfermedad de nacimiento, sino un mecanismo de defensa extremo del cerebro. Según los consensos médicos actuales, se origina en la infancia temprana (generalmente antes de los 9 años) como respuesta a eventos traumáticos graves y recurrentes.
Cuando un niño enfrenta un entorno de abuso o negligencia del cual no puede escapar físicamente, su mente genera una "desconexión" o disociación. Esta fragmentación permite que ciertas partes de la identidad contengan el recuerdo del trauma, mientras otras permiten al individuo seguir funcionando en la vida cotidiana. Con el tiempo, estas partes se desarrollan de manera independiente, dando lugar a los distintos "estados de identidad".
Antiguamente denominado "personalidad múltiple", este trastorno suele ser retratado por la cultura popular como un recurso de suspenso o terror
Diagnóstico y barreras en la práctica clínica
A pesar de estar codificado en el DSM-5 y en la CIE-11 de la Organización Mundial de la Salud, el TID sigue enfrentando escepticismo dentro y fuera de los consultorios. Los síntomas suelen confundirse con otras patologías, lo que lleva a tratamientos inadecuados. Los signos principales incluyen:
Amnesia disociativa: lagunas de memoria que van más allá del olvido ordinario.
Alteración de la identidad: la sensación de ser un observador externo de las propias acciones.
Intrusiones: voces, pensamientos o sentimientos que el paciente no reconoce como propios.
Mientras la sociedad siga viendo el TID como una "curiosidad" de película, los pacientes continuarán viviendo en las sombras.
El camino hacia la integración
Contrario a la creencia popular, el TID tiene tratamiento. La terapia especializada en trauma no busca "eliminar" identidades, sino fomentar la comunicación y la colaboración entre ellas. El objetivo final es la integración o una multiplicidad funcional, donde la persona pueda vivir una vida plena sin las barreras de la amnesia.
La concientización es vital. Mientras la sociedad siga viendo el TID como una "curiosidad" de película, los pacientes continuarán viviendo en las sombras. Informar con precisión es el primer paso para ofrecerles la validación y el apoyo que necesitan.