Un simple pinchazo en el dedo podría revolucionar el diagnóstico del Alzheimer
Un estudio internacional demostró que una gota de sangre seca puede detectar la enfermedad con un 86% de precisión. El método, no invasivo y accesible, podría cambiar la forma en que se identifica esta patología neurodegenerativa.
Close up of a doctor testing his patients blood at the hospital
Un equipo internacional de científicos presentó este lunes un análisis que permitiría detectar el Alzheimer a partir de una gota de sangre obtenida con un sencillo pinchazo en la yema del dedo. El hallazgo, publicado en la revista Nature Medicine, abre la puerta a diagnósticos más rápidos, accesibles y menos invasivos que las pruebas tradicionales.
El estudio fue realizado con 337 personas con y sin síntomas de demencia, reclutadas en centros de España, Suecia, Reino Unido e Italia. El análisis mostró una precisión del 86% para detectar la llamada patología amiloide, una de las señales más tempranas del Alzheimer.
El método se basa en la medición de tres proteínas presentes en la sangre:
p-tau217 (indicador de acumulación de placas amiloides)
GFAP (asociada a la inflamación cerebral)
NfL (marcador de daño neuronal)
Estas proteínas actúan como biomarcadores que pueden indicar alteraciones propias de la enfermedad incluso antes de que aparezcan los síntomas clínicos.
Los investigadores destacaron que, al tratarse de una muestra de sangre seca depositada en papel especial, el análisis puede enviarse por correo sin necesidad de refrigeración, lo que simplifica su uso en áreas remotas o con escaso acceso a infraestructura médica.
Diagnósticos más rápidos, accesibles y menos invasivos que las pruebas tradicionales.
Ventajas frente a métodos tradicionales
Hasta ahora, para confirmar un diagnóstico de Alzheimer era necesario recurrir a pruebas complejas y costosas como:
Punciones lumbares para obtener líquido cefalorraquídeo.
Tomografías PET, que permiten visualizar la acumulación de placas en el cerebro.
Estas técnicas, aunque efectivas, son invasivas y están disponibles solo en centros altamente especializados.
El nuevo análisis propone una alternativa mucho más sencilla, que podría aplicarse de forma masiva como prueba de cribado en centros de salud, residencias geriátricas o incluso en el domicilio de los pacientes.
Los autores del estudio subrayan que este avance podría tener un fuerte impacto en el sistema de salud: permitiría identificar a las personas con riesgo de Alzheimer en etapas tempranas, para luego derivarlas a centros especializados donde se realizarían estudios confirmatorios y se planificaría el tratamiento más adecuado.
“El potencial es enorme”, afirmó el neurólogo Marc Suárez-Calvet, uno de los coautores del trabajo, en diálogo con El País. “Podemos llegar a zonas donde hoy no se hacen estudios, y eso es fundamental si queremos actuar a tiempo”.
Hasta ahora, para confirmar un diagnóstico de Alzheimer era necesario recurrir a pruebas complejas y costosas.
Próximos pasos y cautela
Pese al entusiasmo, los expertos piden prudencia. Aún se necesita validar este análisis en estudios más amplios y diversos antes de que pueda ser implementado de forma generalizada.
Además, subrayan que no se trata de una herramienta para autodiagnóstico, sino de un complemento dentro de un circuito asistencial supervisado por profesionales de la salud.
Este avance representa una esperanza concreta para mejorar la detección precoz del Alzheimer, una enfermedad que afecta a más de 55 millones de personas en el mundo. Si se confirman sus beneficios, el análisis con una gota de sangre podría convertirse en una herramienta clave en la lucha contra una de las principales causas de deterioro cognitivo en adultos mayores.