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El fiscal federal Gustavo Onel dio por concluida la investigación la semana pasada y solicitó la elevación a juicio para diez integrantes de la organización familiar, que operaba en la zona norte de la ciudad capital.

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Una organización narcofamiliar que operaba en el norte de la ciudad de Santa Fe quedó al borde del juicio oral, luego de que el fiscal federal N° 1, Gustavo Onel, firmara el requerimiento de elevación de la causa al Tribunal Oral Federal. En total son diez los miembros del denominado “clan Monje-Montenegro”, que continuó funcionando luego de que la Justicia detuviera y condenara a su líder, Juan Eduardo “Chunchi” Montenegro, a fines de 2017.
El pedido fiscal alcanza a siete hermanos -4 mujeres y 3 varones- de apellido Monje; y tres miembros de la familia Montenegro. Puntualmente, se trata de Cinthia Luana (22), Jésica Joana (29), Jaquelina Marianela (19), Gonzalo Nicolás (31), Brian Lautaro (21), Cristian Leonel (42), Vanesa Belén (33) -todos de apellido Monje-; Sergio Abraham Montenegro (24) y Franco Agustín Montenegro (19), los cuales se encuentran procesados como autores de “tenencia de estupefacientes con fines de comercialización, agravada por la intervención organizada de tres o más personas”. Respecto del décimo imputado, Francisco Luis Velázquez (23), un medio hermano de Sergio Montenegro con residencia en el departamento San Javier, fue considerado “participe secundario” del delito.
El secuestro
La investigación se inició mediante una denuncia anónima, que da cuenta que “distintos integrantes de la familia Monje; una persona llamada Sergio Montenegro y su pareja ‘Eli’ Monje (Jésica Monje), otra persona identificada como Vanesa Monje, entre otros, se dedicarían al comercio de estupefacientes”. Su campo de acción eran las calles del barrio Chaqueño. La casa de calle Alberdi 7984, donde vivían la mayoría de los hermanos Monje; un local del rubro “pollería” anexo a dicho domicilio; una casa de Azcuénaga 1630 que da a un pasillo que comunica las calles Azcuénaga y Larrea (de los Montenegro) y en Azcuénaga al 4300.
Los cuatro domicilios fueron allanados el 24 de marzo de 2018 por efectivos de la policía provincial, bajo órdenes de la Justicia Federal. Además de las detenciones, se logró el secuestro de medio kilo de marihuana y 400 gramos de cocaína, que en todos los casos se encontraba fraccionada y lista para la venta al menudeo.
“Pleno conocimiento”
En la casa de calle Alberdi por ejemplo, se incautaron 329.81 gramos de marihuana, que estaba distribuida en diferentes cuartos y en la “pollería” contigua. En la de Azcuénaga 1630 los investigadores hallaron 79.39 gramos de marihuana; y por último, unos 398.84 gramos de cocaína y 89.28 gramos de marihuana, en la vivienda ubicada en calle Azcuénaga 4327. Además, incautaron un cuaderno con anotaciones varias, doce paquetes cerrados de papeles satinados, una balanza digital color blanca, cuatro celulares y recortes de papel satinado en forma triangular.
Según consta en el escrito fiscal, “durante la investigación se observó a los diferentes compradores que se acercaban a los puntos de venta, tratar con cualquiera de los nombrados, con total naturalidad, sin que ninguno de los ellos, sea que intervengan en las maniobras o no, se sorprenda por los intercambios observados, con lo cual es posible pensar que todos tenían pleno conocimiento de la actividad ilícita desplegada”. Y si bien los lugares de venta se circunscriben al barrio Chaqueño, “durante la investigación se indicó que existían indicios de que en la vivienda de calle Azcuénaga 4327, se resguardaba la mayor cantidad de estupefaciente para luego ser distribuido en las demás vivienda allanadas”.