Abandonar Playas Doradas fue haber dejado atrás uno de los lugares menos esperados de entre los visitados. Su belleza y tranquilidad nos cautivó, pero además nos permitió hacer un parate entre tantos kilómetros recorridos. Después de ese merecido descanso, nos esperaba la ciudad de Trelew en el Valle inferior del Río Chubut.
Desde Playas Doradas nos dirigimos a Sierra Grande, la ciudad que fuera muy renombrada por sus yacimientos de hierro y algunos conflictos con trabajadores en la década del ’90. Lamentablemente no pudimos conocer el Museo de la Mina ya que era lunes y sólo se encuentra abierto de viernes a domingo. Sin embargo por su significado en la historia del desarrollo del país si pasa por la zona, es una buena excusa antes de disfrutar las hermosas playas.
Llegamos a Trelew sobre una tarde avanzada, pero lo suficientemente temprano para poder disfrutar de un descanso a orillas de la Laguna Cacique Chiquichano un parque que recibe el nombre del último cacique tehuelche. Sus senderos transitados de caminantes y ciclistas son el marco ideal para este espejo de agua con distintas comunidades de aves que habitan y se desarrollan. Buena sombra y una brisa suave nos invitaron a quedarnos hasta el descenso del sol cuando emprendimos un fugaz city tour con miras a organizar nuestros próximos días.
Cuando la tarde parecía caer por completo, nos tentó la idea de algo bien fresco y decidimos parar en uno de los bares cercanos. Nos aprontamos y entre curiosidad y caminata descubrimos que al lado nuestro un viejo hotel con uno de esos bares que prometen historias se emplazaba.
Algo habíamos leído sobre un Hotel antiguo, pero recién después de ver su gran cartel supimos que estábamos delante del Hotel Tourning el más viejo de Trelew.
No sólo fue el entrar y ver aquellas vitrinas cargadas de viejas botellas y de degustar todos aquellos posters, fotos y recuerdos que conforman un Museo Natural de otras épocas… sino que la tarde se tornó amena cuando Ana María una escritora y verborrágica mujer se nos acercó de casualidad y terminamos conociendo detalles de historias y secretos de la ciudad que de otra manera no hubieran sido posibles.
Antes de partir, una mirada lejana me sedujo. Sin pensarlo, me acerqué hasta el mostrador y allí estaba Doña Pepa, una asturiana de 90 años muy cordial que desde 1948 es la dueña de este hotel. La tarde terminaba con muchas emociones, entre ellas la de haber conseguido para la mañana siguiente una nota con Doña Pepa y su hijo para que me contaran las historias más maravillosas de ese Hotel donde según cuenta la leyenda estuvo Butch Cassidy y se alojó Saint Exupery. (Leé la entrevista completa)
Sol, playa y mar en Chubut
Nuestra primera mañana en Trelew amaneció soleada. Mientras coordinamos con nuestros anfitriones del Entretur las visitas y recorridos organizamos un primer día de playa. Un poco más de 25km nos distanciaban de Playa Unión. Entre arenas y recorridos logramos una tarde única con anécdotas increíbles y una verdadera historia de Almuerzo Gourmet.
Kilómetros, paisajes y una recorrida a la historia
Después de un primer día de sol, todavía nos quedaba toda una ciudad por descubrir. Decidimos comenzar nuestro día recorriendo uno de los centros paleontológicos más importantes de la Argentina: El Museo Egidio Feruglio. Se trata de un centro donde se puede conocer la historia de los dinosaurios, los cambios geológicos, el desarrollo de las especies de una manera amena, didáctica y con mucha información. Si bien su muestra es permanente contiene buena parte de los restos más importantes hallados en la zona.
La mañana todavía prometía y quedaban varios destinos marcados en el mapa. Una vez más tomamos la ruta pero esta vez no fue la 3, sino la RN 25 la que nos llevó hasta el Dique Florentino Ameghino, un verdadero paraíso entre la aridez patagónica. Habíamos hecho tan sólo 120km y el paisaje se había pintado de un verde frondoso y de celeste río. Al llegar nos encontramos con una construcción de ingeniería muy imponente: un murallón de 225m de longitud, con una altura de 70m y una profundidad de fundación de 40m. Debajo una pequeña población denominada Valle del Río Chubut, se conforma para darle vida a una región única.
Terminada la expedición, decidimos emprender el camino de regreso. Habíamos pensado en recorrer unos pequeños bosques petrificados cercanos, pero nos comunicaron que los mismos están en terrenos privados y no se puede acceder. El regreso fue hasta Dolavon una pequeña comunidad galesa que junto con Gainman conforman la historia de los primeros habitantes en la zona.
El camino nos iba conduciendo hacia nuevas rutas. Habíamos descubierto una ciudad con unos alrededores para maravillarse. Distinta al resto de sus ciudades cercanas, Trelew también propone su encanto durante todo el año. Todavía nos quedaba un largo recorrido por la provincia de Chubut. Antes de partir quisimos conocer el Museo de la Memoria, emplazado en el viejo aeropuerto de Trelew, pero no fue posible, tanto a la salida de Trelew como a nuestra vuelta desde Madryn estaba cerrado. Una pena, pero una deuda para algún día retornar.
Alina Pozzolo - Enviada Especial
Agradecimientos: Entretur Bureau Turístico.






