Si no es con sufrimiento, no sirve. Colón ganó a lo Colón. A su favor tuvo la eficacia para ponerse en ventaja con un 2 a 0 que parecía hasta exagerado, pero que establecía justicia porque, de los dos, había tenido la suficiente jerarquía para aprovechar lo poquito que se generaba frente a los arcos. A partir de allí, en la última media hora, fue todo padecimiento. San Miguel lo metió contra su propio arco a Colón. Descontó y metió “mil centros” que pusieron en peligro la victoria. Eso, la victoria, es lo que se necesitaba para consolidar la levantada y punto. De fútbol hubo poco. De sufrimiento, mucho.
Colón: de fútbol, poco; de sufrimiento, mucho
Delfino metió tres de tres y este partido fue el que más le costó. Tuvo eficacia para ponerse 2 a 0 con goles de volantes (Toledo y Lértora). Luego descontó Nasta y el final fue complicado y riesgoso. Colón no pasó la mitad de cancha, San Miguel lo encerró y casi se lo empata. Facturó y eso es lo que vale.

Por un detalle, por un excelente remate de Agustín Toledo desde afuera del área a la salida de un córner en la última jugada del primer tiempo, Colón se fue al descanso ganando un partido muy parejo, no bien jugado por parte de ninguno de los dos y en el que apenas hubo dos momentos favorables para cada uno: el arranque del partido (para San Miguel) y un lapso de cinco o diez minutos allá por el cuarto de hora inicial, cuando Colón planteó el partido en terreno rival.

En ninguno de los casos, hubo trabajo para los arqueros. Ni Sappa ni Budiño tuvieron que exigirse y las defensas superaban ampliamente a los ataques. Colón con dos puntas por adentro (Garate y Bonansea), “raspándose” con el colombiano Rentería y Cardozo. Y San Miguel con uno (Nasta) y con dos jugadores acompañándolo (Brochero por derecha encarando a Castet y el “Tortuga” Fernández intentando ganarle las espaldas a Lértora y a Toledo).
Después, en esa parte inicial hubo un largo pasaje de mucha paridad, sin arriesgar y con una pelota que anduvo demasiado por arriba y muy poco por abajo. En ese aspecto, el que mejor se comportó en Colón fue Toledo, el autor del gol desde afuera del área (distinto al que hizo con Patronato, porque en este caso se trató de un remate abajo, esquinado, que se metió junto al palo izquierdo de Sappa).
¿Qué más?, apenas un centro que llegó desde la derecha y que Bonansea quiso parar con el pecho pero que se le fue larga y una acción bastante dudosa en el área, también con Bonansea como protagonista después de un desborde de Garate, que terminó con un pase al medio y la caída del centrodelantero rojinegro, que llegó apareado por uno de los centrales de San Miguel.

Diferencias en el trámite no hubo. Quizás Colón dejó un aspecto más sólido en los momentos en que se impuso, que fueron muy cortos en cantidad de minutos. Es como que dejó la impresión de tener algo más que San Miguel. Pero no lo suficiente como para merecer la victoria parcial. El gol de Toledo, en definitiva, fue la única y gran diferencia que tuvo el partido para inclinar el resultado parcial a favor de los sabaleros en ese período inicial.
Nada cambiaba en el complemento. Solamente, un San Miguel que manejaba un poco más la pelota pero sin profundidad. Apenas un par de cabezazos nada peligrosos y algún disparo desde afuera del área. A Colón le costaba enhebrar juego, pero hizo gala de su eficacia cuando a los 20 minutos llegó un centro desde la derecha de Marcioni, desde el vértice del área, a la cabeza de Bonansea, Sappa no pudo retener la pelota, dio rebote y apareció inesperadamente Lértora para empujar la pelota al fondo del arco. Con muy pocas llegadas, Colón disfrutaba de su eficacia para ponerse 2 a 0.
Delfino desarmó allí el “doble 9” (aspecto que necesariamente deberá entrar en revisión), sacó a Garate, lo dejó a Bonansea (más activo y con mayor presencia) y puso a Antonio para armar un trío en la mitad de la cancha con el reciente ingresado, Lértora y Toledo, a quienes se sumaban Lago y Marcioni para tapar los laterales y darles una mano a Castet y a Peinipil.

No pudo mantener mucho tiempo la ventaja Colón. Sobre los 26, ya con San Miguel empujando –sin ideas ni claridad-, vino un córner desde la derecha, titubeó Lago (elevó la pelota adentro del área chica) y esa situación la capitalizó un jugador de San Miguel (Adín) para “peinar” la pelota y apareció Nasta, con potencia, para colocar el remate desde corta distancia a la meta, descontando el partido a casi 20 del final.
¿Qué vio Delfino?, que San Miguel se iba a venir con todo y tirando centros. Por eso puso otro central (Thaller), sacó a Toledo y agregó gente con juego aéreo en su propia área para defender la victoria. Y puso a Buosi arriba por Bonansea con la intención también de contar con alguien fresco y con piernas para aguantar la pelota arriba y que el partido no se convierta en un frontón para Colón. Así, el equipo quedó claramente con un 5-4-1, con Lago y Marcioni acompañando en las de ataque, con Buosi como referencia ofensiva y Lértora-Antonio para la contención en el medio.

Y fue eso nomás: un frontón. Colón se metió peligrosamente atrás, replegado totalmente y cediéndole la iniciativa a un San Miguel que atacó con desorden, es cierto, pero no por eso planteando un escenario complicado para Colón, porque una falla podía resultar letal. Delfino puso a Muñoz y a García en el final, sacando a Marcioni y a Lago. La intención fue la de tratar de recuperar la pelota un poquito más lejos del área y no tan cerca de Budiño, dejando a Buosi y a García arriba para un contragolpe que costaba organizar.
Todo fue de San Miguel hasta el final y Delgado tuvo la chance más clara con un cabezazo, anticipándose a todos, que se fue rozando el poste izquierdo. Fue todo sufrimiento para un Colón complicadísimo en esa parte final, metido adentro del área y poniendo en serio riesgo el triunfo. El respiro, más que nada el alivio, llegó con el pitazo final de Pafundi. Así, sufriendo, ganó Colón.









