Por Enrique Cruz (h)
Si bien todavía el “mundo Colón” habla de la transferencia de Sebastián Prediger al Porto y del extraordinario ingreso para la institución, el Turco Mohamed todavía espera por las novedades que se produzcan en dos posiciones vitales: un delantero de área y un volante por izquierda.
En un mercado internacional con visos de depresión, más allá de las millonarias inversiones del Real Madrid, lo de Prediger asoma como una de las diez excepciones para el fútbol argentino. Las ventas de Falcao (será compañero de Prediger en el Porto), Zuculini, Rodrigo Palacio, Pablo Barrientos, Nicolás Bertolo, Leandro Caruso, Mariano Andújar, Javier Pastore y Hernán Bernardello son las únicas que podrían superar a la que realizó Colón y que le permitirá, a la institución, disponer de una reserva económica trascendente para transcurrir sin grandes sobresaltos los próximos tiempos.
Vender jugadores es la necesidad que tienen todos los dirigentes del fútbol argentino para equilibrar números deficitarios. Colón no tuvo problemas serios durante el año que pasó, pero precisó de esta negociación para generar un “colchón” que impida problemas futuros. Hoy, la institución no figura dentro de la lista de clubes inhibidos de Primera División. Pero estos más de 3.000.000 de euros (apuntando a que la operación global está en el orden de los 4.200.000 euros), servirán no sólo para evitar desequilibrios financieros con el plantel, sino también para seguir adelante en este plan de obras que contempla no sólo la finalización de la pensión para los juveniles en el predio, sino también para la modernización del estadio Brigadier López (siguen a pasos acelerados las obras en el nuevo sector bajo de plateas).
A todo esto, Sebastián Prediger se va a jugar a un club que viene de obtener cuatro torneos de Portugal en forma consecutiva y que fue campeón del mundo en 1987 y 2004. Pero además, Prediger jugará en un equipo que tiene ocho argentinos: Nelson Benítez, Diego Valeri, Fernando Belluschi, Mariano González, el “Tecla” Farías, Tomás Costa, Andrés Madrid y el ex volante sabalero. Y que además sumó a Radamel Falcao, que es colombiano pero un “argentino” por adopción por los años que lleva en River y por quien los portugueses pagaron 4.000.000 de euros por el 60 por ciento de su ficha (cifra del sitio oficial del Porto).
“Porto no tiene problemas económicos: vendió por 70.000.000 de euros”, me contaba hace algunos días un periodista lusitano, señalando las bondades de la institución, la seriedad y la solvencia, algo que fue ratificado en forma absoluta por el presidente de Colón, quien aseguró que el club irá recibiendo progresivamente el dinero de la transferencia en, a lo sumo, seis meses. Y esto también vale, máxime atendiendo a algunos problemas que ha tenido la institución en los últimos tiempos para cobrar: Independiente le debe 450.000 dólares por Gandín, el AEK demoró en su momento los pagos por Blanco, también hay un documento atrasado por la venta de Ramírez y una situación judicial planteada por la actitud de Bravo de desconocer la pertenencia al club.
¿Vender para gastar?
Mucha gente podrá suponer que esta venta hará que Colón invierta en refuerzos. Alguna vez, cuando se vendió a Carignano, llegó aquella famosa frase de Vignatti: “vamos a tirarnos una canita al aire”. Y no sólo que vino Basile, sino que se sumaron refuerzos de importancia y costosos, como el “Cata” Díaz o Freddy Grisales, entre otros.
Hoy, Colón está lejos de eso y me animo a asegurar que será escaso el dinero que se usará, de esta venta, para armar el plantel. Y si una muestra cabe, sirve señalar lo ocurrido con Vladimir Marin, pedido especial de Mohamed para reforzar el equipo: Libertad pretendió entre 1.200.000 y 1.500.000 dólares por su pase. Pero a eso, hay que sumar el contrato del jugador, con lo cual la cifra prácticamente se duplica. ¿Se puede gastar cerca de la mitad de Prediger por traer a Marin?, la respuesta, evidentemente, es un no rotundo. Como tampoco se puede seguir adelante en el interés por jugadores que piden cualquier cosa pensando que Colón tiene dinero para gastar y que desequilibran un presupuesto en el que los que más deben ganar son los que formaron la columna vertebral del equipo que salió cuarto en el Clausura.
¿Que quiere el Turco?
Cuando se fue de vacaciones, Mohamed dijo que quería, como prioridad, un volante por izquierda y un delantero de área. El nombre de Marin sonó siempre. El de Mauro Milano también, aunque se supo, en todo momento, de las complicaciones que su chance traería. Y obviamente, surgieron alternativas; algunas interesantes, otras descartables y otras imposibles.
Vinieron dos tapados como Lucero y Caire. Del primero, la prensa chilena y paraguaya habla muy bien de él. Viene de hacer una gran temporada en Olimpia. “Es un jugador rápido, hábil y que desborda siempre”, dice Mohamed. Y Caire es una apuesta del Turco como alguna vez Colón trajo a un “desconocido” Chitzoff o como Boca hace lo mismo trayendo a un jugador de Danubio de Montevideo. Si sale bien, regular o mal, será responsabilidad del entrenador. Alguien, en ese lugar, tenía que venir: se fueron Chitzoff y Garnier; se puede ir Quilez.
En la búsqueda del delantero de área, se miden un par de cuestiones: 1) alguien que “encaje” con el Bichi, que se entiendan y no se anulen; 2) alguien que, en una ulterioridad no deseada, obviamente, sea una alternativa para “hacer del Bichi” si alguna vez Fuertes falta. Se pensó en Vizcarra, pero el delantero que quiere Mohamed como prioridad es Federico Nieto. Y también a Juan Angel Neira, el pibe de 20 años que juega en Gimnasia y Esgrima La Plata y por el que Mohamed solicita a gritos que se lo traiga.
En el otro puesto, frustrado lo de Marin, surgió la posibilidad Ricardo Gómez, una de las figuras de Gimnasia de Jujuy. De características similares a Oyola, la idea es traer un jugador con buen juego y futbolísticamente agresivo. Se dice que pide mucho y esto demora su concreción. El mercado no ofrece variantes en ese puesto, tanto que Colón pensó en un brasileño para probarlo, aunque después se descartó su llegada porque el Goias, club que lo cuenta en sus filas, también pretende dinero para “soltarlo”.
La base está
De todos modos, y como se viene señalando desde hace un tiempo, la base está. Colón tiene un plantel armado, con jerarquía en casi todas sus líneas y con reemplazantes naturales para jugadores que se fueron, como ocurre con Prediger: Colón no sale al mercado a buscar un “5” pues sabe que con Capurro, Gabriel Solís y Bellone hay buenos reemplazos para el ahora volante del Porto.
Sumar goles y tener una buena alternativa de juego para sumarse al circuito futbolero de Bertoglio-Rivarola-Alfredo Ramírez-Lucas Acosta, es la prioridad de Antonio Mohamed, un técnico que no sólo se ganó el cariño de la gente, sino que se ha transformado en un técnico que no sólo ha tranquilizado matemáticamente a la institución, sino que ha jerarquizado un plantel que empieza a generar euros para el club.







