Delfino encontró el revulsivo con dos caras nuevas y el mejoramiento de algunos de la "vieja guardia". Garrido y Rossi estuvieron en lo alto del podio junto con Talpone. Este último fue la figura del equipo, pero los dos "nuevitos" le dieron frescura, fútbol y goles. Rossi tuvo mucha movilidad, nunca se quedó quieto y esa dinámica complicó a la insegura defensa cordobesa. Garrido metió un "garrotazo" de tiro libre que contó con la complicidad del arquero rival. Pero hizo un partido interesante, también con movilidad y sin quedarse estático en la cancha.
La receta de Delfino: las caras nuevas y algo de la "vieja guardia"
Los "nuevos" (Rossi y Garrido) aportaron lo suyo y anduvieron bien; levantó Prediger, Talpone fue el mejor y en defensa no hubo problemas. Así, Colón edificó una victoria clara en una noche tranquila.


Además de ellos, hubo un buen trabajo de la zaga central, Estudiantes nunca llegó con chances al arco de Visentini y también mejoró el nivel de Prediger, con todo lo que eso supone. No sólo por la posición central en la cancha, como elemento de recuperación de la pelota, sino a la hora de jugar al fútbol. Si Prediger anda bien, el equipo tiene muchas chances de jugar bien. Y en este caso, contribuyó para la mejoría.

Volvamos a Talpone. Es el "motorcito" del equipo. La confianza que tiene para luchar en el mediocampo, la extiende a la hora de romper líneas y llegar a las proximidades del área. Esto le permite estar cerca del gol. O directamente, como pasó en este partido, llegar al gol. Talpone recibió un mal rechazo y le pegó con sutileza, abriendo el pie y colocando la pelota junto al poste izquierdo, poniéndola de manera lejana a la posible reacción del arquero. Fue el gol -no festejado por su pasado en Estudiantes- que le aportó tranquilidad casi definitiva a Colón. Porque después, Garrido con su tiro libre se encargó de que casi todo el segundo tiempo estuviera de más.
Colón remontó la crisis futbolística con caras nuevas y con el aporte de algunos de la "vieja guardia". ¿Faltó algo más de Lago?, sí. Y estamos hablando del futbolista más destacado y desequilibrante de los mejores tiempos sabaleros, abonado a ser la figura del equipo. Pero en buena hora que hayan aparecido otros y que el equipo encuentre esa frescura que había perdido. Y obviamente, la victoria, tan urgente y necesaria en tiempos de vacas flacas y de esa "meseta" que ya se había convertido en "bajón".

La decisión de Delfino de poner a Garrido y a Rossi fue acertada. Decidió no tocar demasiado el esquema. Apostó al cambio de nombres para encontrar el revulsivo necesario. Un gol tempranero le dio confianza y seguridad, ahuyentando cualquier fantasma o factor de presión que pudiere complicar en el desarrollo del partido. Colón volvió a las fuentes, a aquellos partidos de la primera rueda en los que ganaba con claridad, a veces goleando y apenas necesitando de un rato de buen fútbol para despachar rivales.









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