Nadie duda en el Mundo Unión que el tesoro del semillero que estaba escondido en el fondo del mar y salió a flote con la previsible salida del colombiano Yeimar Pastor Gómez Andrade a la MLS de los Estados Unidos se llama Franco Calderón. Por condiciones técnicas y, fundamentalmente, por personalidad, este chico nacido hace 22 años en Hermoso Chaco —provincia de Chaco— es la nueva joyita que tiene el Tate en sus manos.
En la producción especial publicada en marzo de este año y bajo el título “Calderón, el otro Chaco impenetrable”, El Litoral contaba con lujos de detalles la historia de un chico que llegó hace cuatro años a Unión junto a su hermano mellizo, Pablo, que también es defensor y está en Costa Rica.
Con su cuarentena obligada en el norte argentino, el chico Franco Calderón es una de las apariciones más importantes del fútbol tatengue. Capaz de jugar solo contra todo el Mineiro, luego de quedar amonestado y condicionado por un penal. Capaz de “borrar”, en el mano a mano, a los mejores delanteros de Argentina. Y capaz de cometer un error por querer salir jugando y volver a intentarlo siempre. Ese es, sin dudas, Franco Calderón.
El tema que aparece en el radar de Unión, desde hace algunos días, es el de su contrato profesional. En realidad, su renovación. El vínculo del zaguero se vence en el mes de junio de 2021. Más allá de la palabra de honor del chico —“voy a firmar y renovar con Unión, se pueden quedar tranquilos”—, El Litoral está en condiciones de asegurar que se acaba de desatar una verdadera guerra de representantes e intermediarios para saber quién se queda con la “joyita” tatengue.
La pregunta del millón —o de los varios millones— es una sola: ¿cómo puede afectar a Unión esta guerra de intermediarios en torno a Franco Calderón?. En principio, tanto la dirigencia rojiblanca como el secretario técnico Martín Zuccarelli confían ciento por ciento en las palabras que les dijo el pibe: “Voy a firmar y renovar con Unión”.
El club, que perdió en la Gestión Spahn por libertad de acción a jugadores como Lucas Gamba y Franco Fragapane, no quiere tropezar de nuevo con la misma piedra. Y es por eso que el mánager empezó a trabajar en la renovación del “gancho” de Calderón.
“Nos dio un compromiso de palabra para renovar cuando solucione el tema con su representante actual”, es lo que oficialmente respondieron desde Unión ante la consulta de este diario.
Franco Calderón —en su momento con su hermano mellizo que es defensor y estaba en Costa Rica— y su entorno familiar firmaron, en su momento, un convenio de exclusividad con la oficina de los hermanos Marioni, los mismos que manejan —entre otros— al tucumano Braian Galván, actual jugador de Colorado Rapids en los Estados Unidos.
Esa exclusividad, por lo que chequeó El Litoral, se termina en el mes de noviembre de este mismo año. Nadie explicó los motivos, pero está claro que Franco Calderón quiere firmar con Unión una vez que se libere de ese “gancho” que lo liga a los hermanos Marioni.
¿Qué es lo que preocupa, por llamarlo de alguna manera, con el tema de la renovación de contrato?. Franco Calderón, como todo jugador del mundo cuyo contrato vence en el mes de junio de 2021, está en condiciones de firmar un pre-contrato en diciembre de este año con cualquier club por disposición de la FIFA.
Pasando en limpio: en Unión —dirigentes y Zuccarelli— confían “a muerte y con los ojos cerrados” en la palabra de Calderón. “Con Franco, nosotros dormimos sin frazada. Y mirá que hace frío”, me confiaba hoy un dirigente. Lo que no huele bien, sin estar en Dinamarca, es la danza de representantes que están, por estas horas, “comiéndole la cabeza al pibe”.
En principio, una vez que en noviembre termine la exclusividad que el chico le firmó a los hermanos Marioni, la “joyita” de Unión será un tesoro mucho más codiciado para intermediarios, representantes y agentes FIFA. Por lo que pudo chequear El Litoral, quien tiene todas las de ganar para ser el nuevo manejador de Franco Calderón es —nada más y nada menos— el mismo representante de Jorge Sampaoli. El hombre en cuestión se llama Fernando Barale, quien no respondió la consulta de este diario.
Pero, además, en las últimas horas apareció un tercero en discordia: un agente FIFA con conexión europea y epicentro en oficinas rosarinas. Así, con un contrato al que se le vino el almanaque encima y termina el 30 de junio del año que viene, a la joyita de Unión —Franco Calderón— la rodea una verdaera guerra de representantes.
Y lo que está claro, porque así se los dijo el chico a los dirigentes tatengues y al secretario técnico Martín Zuccarelli, que firmará la renovación “cuando se den determinadas condiciones”. Por lo pronto, como viene la mano, habrá que esperar que termine noviembre. Y que empiece diciembre. Algo que Unión de entrada no quería y por eso empezó, de manera infructuosa, a “trabajar” antes con la renovación de Calderón.
Pablo Ezequiel Calderón, el “melli” de Franco, juega de lateral por izquierda y su último club fue el Jicaral Sercoba de Costa Rica. También pasó por Unión y ahora está sin club.